Valyria, Dominus Lux…
La tormenta desconocía el significado de la palabra “detenerse”. Los truenos se volvieron más salvajes y escandalosos al igual que los granizos, que parecían verdaderas gotas de lluvia. No había ni una sola alma en la calle. Todo mundo estaba refugiado en la seguridad y calidez que brindaban sus hogares. Aunque la tormenta era perfecta para conectar mejor con el núcleo elemental, nadie estaba con el deseo de permanecer debajo de ella por mucho tiempo.
Los aromas reconfortantes de la cena llenaba todo el ambiente. No existía ninguna casa donde no se estuviera preparando la cena…pero sobre todo, en algunas de ellas no faltaban las risas descontroladas infantiles o unas más moderadas de adolescentes. La casa de Juliet estaba envuelta en carcajadas suaves y alegres.
En la habitación de Lyra se encontraban, ella, Pavlin, Lheysi y las tres mejores amigas de Lheysi: Hanaila, Trysha y Benalli (sí, ya nos decidimos a ponerles nombres *\(ó.-)/*). Las seis estaban muy entretenidas contándose todos los chismes de la Academia, donde Trysha era la encargada de comentarlos todos, prácticamente ella era como una reportera de farándula, aunque sus historias bien que eran ciertas. Las chicas estaban sentadas en el piso o en la cama. Varias bolsas de papitas, frituras o golosinas con algunos refrescos y las paletas de helado estaban en el centro del suelo donde cada una podía tomarlos sin ningún inconveniente.
La habitación se había convertido en un pequeño refugio de paz para poder ser uno mismo. Las paredes con suaves tonos de rosa pastel te hacían sentir que no existía ninguna tormenta afuera o por los alrededores de los adultos. En uno de los estantes se podía apreciar la flor ancestral perfectamente cuidada dentro de un tarro de barro con decoraciones sutiles pero hermosas, y frente tenía un marco de caoba donde se contemplaba una foto de una pequeña Lyra junto con su padre.
Lheysi había pedido no tener los monikys durante la velada para no tener interrupciones y poder disfrutar sin distracciones. Tuvieron que dejarlos en sus bolsos, incluso la misma Pavlin tuvo que acatar las reglas del convivio. Claro está, que tenía el consentimiento previo de Layne.
Lyra se sentía más liberal y feliz que en su primer día en Valyria. Ahora se sentía como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar junto con esas chicas, a las cuales estaban considerando como amigas, aunque Lheysi se había convertido en su mejor amiga y confidente. Su risa y sonrisa eran genuinas. Disfrutaba de ese momento como nunca lo había hecho al igual que Pavlin, quien parecía una más con el ambiente juvenil. Lyra prestaba atención a los comentarios descarados de Trysha y Benalli acerca de un romance oculto entre Sharon con el maestro de matemáticas. Pero algo llamó su curiosidad.
––Oye, ¿Por qué no invitaste a Kara y a Layne? ––susurra cerca del oído de Lheysi. ––Ellas están en edad para poder estar con nosotras, y Kara es muy divertida y sabe cómo animar mucho más el ambiente.
––Bueno, es sencillo. ––responde en el mismo tono. Señala sutilmente a sus tres amigas. ––Hice una vez una pijamada con todas nosotras, pero ellas se mantuvieron reprimidas y respetuosas por sus presencias, y resulto bastante incómodo para Layne y Kara. ––toma una fritura. ––Entonces, decidí que iba a tener dos pijamadas distintas. Un viernes estoy con mi prima y Kara, y el otro con ellas. ––la mira con picardía. ––Si quieres, puedes venir el próximo viernes a la casa de Layne. ––un brillo travieso pasa por sus ojos. ––Su casa es increíble, te va a fascinar el ambiente del bosque y la habitación de los peluches, eso es un verdadero oasis de paz.
––De acuerdo. ––asiente con una amplia sonrisa correspondiendo a la felicidad de su amiga.
––Oye… ––le susurra más cerca de su oído, se podía notar que era el nerviosismo condicionado con una voz de reciente enamorada quienes hablaban por ella. –– ¿Tienes el número de Kael?
–– ¿Cómo dices? ––pregunta incrédula sabiendo a donde iba todo eso.
––Bueno…es que… ––comienza a jugar con sus dedos un poco avergonzada, sus mejillas se fueron pintando con un leve rosado. ––Verás, conozco a muchos chicos y tengo uno que otro pretendiente, incluso ya tengo algunas propuestas matrimoniales, pero…ninguno de esos chicos es como Kael. ––observa el techo como una soñadora hipnotizada. ––Tiene una vibra única que hace que quieras saber más acerca de él. Es completamente diferente al resto de esos chicos. Sabe cómo hablar con una chica. Es muy atento y se nota a simple vista que es muy detallista. Tiene un porte galante que sería la envidia de cualquier chico noble. Su voz es tan varonil pero al mismo tiempo dulce y suave. Mi padre es el estándar que busco en un chico, y Kael se asemeja a él en ciertas cosas.
––… ––no pudo decir nada, eso la tomó por completo desprevenida. Parpadea varias veces, como si lo que le dijo Lheysi fuera un simple sueño o alguna ilusión…pero al ver el rostro soñador de su amiga no tuvo más duda de lo que estaba pasando. Lanza un largo suspiro agotador. Se pone una mano en la frente al mismo tiempo que cerraba los ojos. ––Kael es un mujeriego, no se tomaría una relación en serio. No es el típico chico que le pertenece a una sola chica en cuerpo y alma. Además, las mayores son su centro de atención absoluto. ––la mira con cierto ruego. ––Por favor, eres una buena chica, te mereces algo mejor.
––Pero…es que él…es el primero por cual me siento así…bueno, realmente no sabría cómo explicar lo que siento, pero si te puedo decir que es algo que ningún chico había logrado antes. ––sus ojos brillan como si estuviera viendo su rostro en el techo. ––Desde ayer no he podido dejar de pensar en él.
Lyra la observa detenidamente. Suspira negando con la cabeza sin lograr a comprender bien como alguien tan razonable y analítica como Lheysi pudiera caer en las manos de un mujeriego como Kael.
Editado: 19.10.2026