Donde aun quedan recuerdos

Tuve que dejar de creerte

Tuve que dejar de creerte

No dejé de amarte de un día para otro.
Ojalá hubiera sido así de sencillo.

Ojalá el amor tuviera la decencia
de morir cuando algo nos decepciona,
de cerrar los ojos ante aquello
que ya no merece ser mirado.

Pero tú seguías siendo tú,
y ese era precisamente el problema.

Porque incluso cuando tus actos
comenzaron a dolerme,
mi corazón seguía encontrando excusas
para defenderte de mí mismo.

Yo veía las grietas,
pero recordaba la casa.

Escuchaba el silencio,
pero recordaba todas las veces
que tu voz había sido mi refugio.

Y así me fui convirtiendo
en el abogado de alguien
que, sin saberlo o sin importarle,
me estaba dejando sin argumentos.

Qué triste fue tener que convencerme
de aquello que no quería creer.

Tener que mirar tus acciones
y pedirle a mis sentimientos
que dejaran de mentirme.

Porque mi corazón todavía te elegía
en los mismos días
en que mi razón comenzaba a preguntarse
por qué debía seguir eligiéndote.

Y hubo un momento,
no sé exactamente cuándo,
en que el dolor dejó de parecer una excepción
y comenzó a parecer una respuesta.

Ya no podía seguir llamando descuido
a todo aquello que me hería.

Ya no podía convertir cada decepción
en una oportunidad para justificarte.

Te había querido demasiado
como para aceptar tan pronto
que algo de lo que amaba en ti
ya no estaba siendo correspondido
de la manera que yo necesitaba.

Y quizá esa fue mi última forma de amarte:
intentar comprenderte
incluso cuando comprenderte
significaba abandonarme a mí mismo.

Hasta que tuve que elegir.

No entre tú y otra persona,
no entre el amor y el orgullo,
sino entre seguir sintiéndote
o empezar a salvarme de lo que sentía.

Entonces hice algo que mi corazón
nunca habría elegido por voluntad propia:

te saqué de mi vida.

No porque dejaras de importarme,
sino porque seguías importándome
más de lo que podía permitirme.

Cerré una puerta
que por dentro todavía quería abrir.

Me alejé de ti
con los mismos sentimientos
que durante tanto tiempo
me habían acercado.

Y mientras mi mente repetía
todas las razones para no volver,
mi corazón seguía pronunciando tu nombre
como si todavía pudiera arreglarlo todo.

Nunca sabrás cuántas veces
tuve que recordarme lo que pasó
para no recordar solamente lo que fuimos.

Cuántas veces tuve que pensar en tus últimos días
para no regresar a nuestros primeros meses.

Cuántas veces tuve que enfrentar la decepción
para no confundirla con una mala racha
y volver a entregarte
la parte de mí que aún te pertenecía.

No sé si alguna vez comprendiste
lo difícil que fue alejarme.

Quizá desde tus ojos
solo fui alguien que decidió marcharse.

Pero tú no estabas dentro de mí
cuando tuve que enseñarle a mi mente
a contradecir a mi corazón.

No estabas allí
cuando recordar tus defectos
se convirtió en mi manera de resistir
las ganas de recordar tus besos.

Y no estabas allí
cuando finalmente conseguí no buscarte,
aunque una parte de mí
todavía esperaba que aparecieras.

Por eso, si algún día te preguntas
cómo pude sacarte de mi vida
después de haberte querido tanto,
no pienses que fue porque no significabas nada.

Fue precisamente porque significabas demasiado.

Porque hay personas
a las que uno no deja de amar
antes de marcharse.

A veces uno se marcha primero,
y pasa el resto del tiempo
intentando que el corazón
comprenda por qué tuvo que hacerlo.

Y yo tuve que hacerlo contigo.

Tuve que dejar de creerte
para empezar a creerme a mí.

Tuve que aceptar lo que me dolía
aunque contradijera todo lo que sentía.

Tuve que perderte por decisión propia
porque seguir teniéndote en mi vida
estaba empezando a costarme
la persona que yo era antes de ti.

Y aunque todavía no sé
en qué momento dejé de esperarte,
sí recuerdo el momento en que comprendí
que amarte no podía seguir siendo
una razón para hacerme daño.

**No te saqué de mi vida
porque mi corazón hubiera dejado de quererte.

Te saqué de ella
porque, por primera vez,
decidí que mi dolor
también merecía que alguien lo defendiera.**




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.