Donde estuviste todo este tiempo

Capítulo 9 - Clar

A un dia del evento en el zenstay.

Mi bolígrafo ya se está quedando sin tinta, es mi favorito, tiene un girasol en la punta y el resto de la lapicera es color verde simbolizando el tallo de una flor. Lo sacudo varias veces y trazó algunas líneas como si por arte de magia esta va a funcionar nuevamente. Pero finalmente, no funciona. ¿Hay algo más duro que tener que despedirse de un bolígrafo, pues no. Mi apego a los objetos es casi como el que suelo tener con las personas, me cuesta saber que es hora de dejar ir.

Creo que todo comenzó cuando iba a la primaria.

Alison, mi compañera de clase con la cual me sentaba todos los días, un día cualquiera, sin explicación dejó de sentarse conmigo para irse a sentar con Stefy. Jamás volvió a hablarme, comenzó a ignorarme. Como resultado, cargue con la angustia un tiempo. Sin embargo, al paso de una semana cuando la cruzaba solo la ignoraba, como si no me hubiese afectado su comportamiento en absoluto. Quería que ella sintiera lo mismo que yo sentí o que pensara que no me había afectado en lo más mínimo. En definitiva, Alison era cruel. Sin embargo, yo había descubierto lo que era fingir, fingir que nada me importaba y es algo que sostengo hasta ahora.

Llevo escribiendo unas cuantas hojas, no sé cuántas específicamente porque no las he contado. En efecto, siento como si me fuese a salir humo de tanto pensar. Desde el otro dia que me avisaron que el evento se adelantaba no he tenido tiempo para mas nada.

Entre organizar cada detalle del evento y lo que era indispensable para ello, envie tantos mensajes a cada miembro del equipo que finalmente optamos por crear un grupo de Whatsapp para facilitar todo el traspaso de información, porque entre tantas cosas: tenía miedo de que algún detalle se pase de largo.

Hemos puesto a trabajar hasta a los cocineros del hotel se los ve alborotados adelantando trabajo para mañana. Todos están haciendo alguna tarea que está fuera de sus actuales roles de trabajo, pero mientras más manos tengamos. mejor.

Armar un evento a último momento ha sido agotador, hace tres días que apenas he podido echar un ojo. En las noches, me despierto exaltada a mitad del sueño sin explicación, o tengo alguna pesadilla de que todo el evento salga mal. En definitiva, es uno de los desafíos más complicados y estresantes que he tenido hasta ahora en estos seis años de trabajo.

Por otro lado, pensar en mi relación con Jack hace que entre en un estado de ansiedad es como un círculo del cual no puedo salir. Se que tarde o temprano tendré que tomar una decisión. Trato de pensar en otra cosa, hoy no tengo energía para pensar otra cosa que no sea el trabajo.

En busca de una distracción, observó a Zoey a través de la ventana de mi oficina. Está decorando cada uno de los ambientes junto a la diseñadora de interiores, parece que se le da mejor que a la misma diseñadora por que mientras la diseñadora dice tal cosa, ella le sugiere otra, noto la incomodidad que siente cada vez que zoey le lleva la contraria con cada cosa que dice.

Aun asi, Zoey se ha encargado el día anterior de conseguir las cuarenta docenas de rosas azul marino, si, cuarenta, y a último momento, no se como lo ha hecho pero es muy dedicada en su trabajo.

Por otro lado, el que está supervisando los detalles finales es Lorenzo que pasea con su ipad para todos lados ticleando, de hecho, tiene hecho un pequeño rodete, lo que es raro por que suele tener una coleta baja todos los días.

Hemos comenzado hoy por el interior del hotel y mañana mismo a primera hora todo el exterior. El evento es por la noche, así que tenemos todo el día para los últimos detalles.

—Te traje un café. —Ben se acerca por mi espalda y casi me da algo. Presiono mi mano contra mi pecho.

—¡Siempre me asustas!

—Si, lo sé. Por eso siempre entró en puntas de pies. —dice disfrutándolo. —Te ves muy cansada pulgarsita—agrega.

Me acomodo en el asiento. Es verdad, hoy al levantarme por la mañana cuando me he visto en el espejo del baño, pude notar que tengo las ojeras más oscuras que de costumbre, me coloque un poco de corrector pero ha sido en vano porque igual se notan.

—Creeme. Lo estoy. —digo al fin. —Pero gracias por el Café.

Ben se detiene un momento pensativo.

—Ahora vuelvo. —se aleja en dirección a la puerta dando un solo paso.

—Ben estoy ocupada, luego me dic... —digo sin esperanza de que me haya escuchado.

A los minutos, vuelve Ben, con un plato entre sus manos con un baguette de jamón y queso.

Al tenderme el plato, puedo sentir su piel rodeando la mía. Siento incomodidad, asi que quito mi mano rápido.

—Dejare esto aqui—dice con firmeza —Tienes que comer, hace horas que no lo haces. —me sugirió.

—Te mereces el cielo, gracias. —digo.

—No quiero que te desmayes, y a este ritmo vas en camino. Sin comer y sin descansar.

Suelto un largo suspiro, es verdad hace horas que no como, entre tanto, me olvidé de comer. Sostengo un trozo con la mano y le doy el primer mordisco y cuando llega a mi paladar se siente como tocar el cielo con las manos.

—¿Quieres un poco? —digo mientras cubro mi boca con mi mano.

—No, gracias. —dijo mirándome divertido... —Aparte, eso ya tiene tu baba.

Se echó a reír.

—Eres cruel. —digo. ¿Quieres sentarte? Me tomaré un descanso.

—Sí claro.

Ben se sienta del otro lado del escritorio, tiene que correr la silla porque sus piernas no caben debajo. Medir un metro noventa tiene sus complicaciones.

Yo no soy muy alta, tengo un metro sesenta y tres, pero al lado de él me siento como una hormiga. Analizo sus facciones, nunca lo miro tan de cerca, sus ojos celestes rasgados se llevan el protagonismo de su rostro. Tiene un poco de acné, que se nota que intenta ocultar con un poco de maquillaje.

Ben me mira fijo.

Y no puedo evitar sentirme incómoda.

— Después de que pase el evento, podríamos salir a...




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