Zulay: (en su balcón, sentada en la silla de una mesa redonda y pequeña, se encontraba en compañía de Egbert, quien se sentaba al frente de ella) no le negaré que me sorprendió saber que solicitaba mi presencia, según lo que recuerdo, jamás hemos entablado una conversación… ni siquiera nos hemos encontrado
Egbert: estoy consciente que jamás nos relacionamos ni cuando estaba como la princesa, ni cuando era Verd
Zulay: (se sobresalta ligeramente) tiene mi atención, rey Egbert. ¿Cómo supo que yo era la guerrera Verd?
Egbert: fue una pequeña ayuda por los príncipes azulejos… la intención de mi visita es sobre tu enfrentamiento contra un anima leopardo… en el tiempo que los habitantes quisieron conquistar este mundo
Zulay: (frunce apenas el ceño; sus pupilas se mueven de un lado a otro hasta que lo mira, recordando aquel combate) ¿qué clase de relación tenía con ese anima?
Egbert: fui su soldado fiel
Zulay: ¿¡eh!? ¿quiere decir que ese anima era un príncipe?
Egbert: (asiente con disgusto) le ruego que no alce la voz… y ese anima fue el príncipe Polo de mi reino. Princesa, no culpo ni estoy enojado con usted, solo deseo escuchar sus últimas palabras
Zulay: en nuestro enfrentamiento, me di cuenta que estaba enfermo, y, aun así, se enfrentó a mí para atrapar a un mortal (baja su mirada) si lo ponemos como última palabra, sería “¿qué?”. Sin embargo, antes de eso, dijo: “no soy un hechicero, pero nací con un poco más de esencia”
Egbert: (mira el paisaje) entiendo
Zulay: nunca dijo la razón, ¿acaso usted lo sabe?
Egbert: sí… intentó atrapar a ese mortal para confirmar la existencia de los duendes, creyó que si lograba hacer merito en esa lucha, los animas supremos alzarían la renegación de nuestro reino
Zulay: (queda inmóvil ante la revelación) yo… no quise
Egbert: no sientas culpa, ni remordimiento… él reencarnaría por su enfermedad (se levanta y ella lo mira) te agradezco que haya terminado con su sufrimiento
Zulay: (frunce el ceño) pero
Egbert: no hay peros en esta historia, según las teorías de los príncipes azulejos, si no le hubieras detenido, las cosas hubieran sido totalmente diferentes… y más devastadoras (hace una reverencia y se retira del lugar)
Zulay: (se levanta; un viento cálido roza su rostro, sorprendiéndola. Su pequeña ave se posa en su hombro)
Soldado fiel de Zulay: (se acerca a ella) princesa, Rous le ha enviado una carta (le entrega)
Zulay: gracias (la abre y lee, provocándole una sonrisa) aunque la extraño, estoy alegre de que sea la duquesa Rous de los gavilanes del norte
…………
Briana: (mira a Chiara en el exterior desde un filo de la puerta) Halim, ¿por qué tu líder no se acerca a mi hermana?
Halim: debe ser porque está saludando a los demás líderes
Troy: sublíder, la líder preguntará por usted
Danesa: el líder no se acerca a la líder Chiara porque teme que lo rechace
Briana: y no es la primera vez que lo hace (declara y suspiran) es una terca orgullosa (los mira) aprovechemos que sea la semana de las lunas, para emborracharlos
Danesa: me gustaría quedarme, pero voy acompañar a mi prometido que está solito en su reino (se sonroja) me avisan los resultados (tira una bomba de humo y se transporta)
Halim: (toce al igual que los demás) le dije que ya no haga eso
Briana: muy bien, manos a la obra (sonríe)
…………
York: (entra a su cuarto y se percata que Rina se alistaba) Rina
Rina: debes apresurarte, pronto partiremos al este
York: lo sé, pero
Rina: estoy emocionada por ver a nuestro sobrino y a Elda como anfitriones del ciclo de las lunas (mira el rostro de York) ¿qué sucede?