Dos Caminos, Un destino

EP 5: GRISELDA PARTE 2

Griselda continuó caminando por el pasillo con la carpeta entre sus brazos. Todavía tenía algunas cosas pendientes de la universidad y no quería llegar a casa con todo el trabajo acumulado.

Al llegar cerca de las escaleras, sacó su teléfono para revisar la hora.

—Todavía me alcanza el tiempo —murmuró.

Guardó el teléfono y siguió caminando hacia el salón donde tenía su siguiente actividad.

Mientras avanzaba, recordó brevemente la conversación que acababa de tener con Antonio. No había sido nada fuera de lo común, pero le había parecido agradable hablar con él.

Hasta ese momento, lo conocía principalmente de vista. Lo había escuchado participar en algunas ocasiones y sabía que estudiaba Derecho, pero nunca se había detenido a conversar con él.

Ahora sabía un poco más.

—Parece que es bastante tranquilo —pensó.

Después sonrió ligeramente, como si acabara de recordar algo gracioso.

—Aunque eso no significa que no sea aburrido.

Sacudió la cabeza, divertida por su propio comentario, y entró al salón.

La clase transcurrió entre explicaciones, apuntes y algunas preguntas del profesor. Griselda procuró prestar atención, aunque por momentos se distraía pensando en las tareas que todavía tenía que terminar.

Cuando finalmente terminó la sesión, guardó sus materiales y salió junto con otros estudiantes.

—¡Griselda!

Ella se volvió al reconocer la voz de una compañera.

—¿Qué pasó?

—¿Ya terminaste el trabajo?

Griselda levantó la carpeta que llevaba consigo.

—Casi. Solo me falta revisar unas cosas.

—Yo todavía voy a la mitad.

—Si quieres, mañana podemos comparar lo que llevamos. Así vemos si nos falta algo.

—¡Me salvarías la vida!

Griselda soltó una carcajada.

—Tampoco exageres. Es solamente una tarea.

—Para ti es solamente una tarea porque eres bien organizada.

—Alguien tiene que serlo.

Ambas se rieron mientras caminaban hacia la salida del edificio.

A Griselda le gustaba estudiar Turismo. Sabía que la carrera implicaba mucho más que conocer lugares o viajar. Había proyectos, investigaciones, organización y una buena cantidad de responsabilidades. Aun así, disfrutaba aprender cosas que algún día podría aplicar en su vida profesional.

No siempre era sencillo combinar sus actividades con el resto de sus obligaciones, pero procuraba cumplir con todo.

Al despedirse de su compañera, revisó nuevamente sus pendientes y acomodó la carpeta dentro de su mochila.

La noche había avanzado y era hora de regresar a casa.

Mientras esperaba, pensó en lo diferente que podía ser una jornada universitaria. A veces todo se resumía en asistir a clases, tomar apuntes y cumplir con las tareas. Otras veces, una conversación inesperada hacía que el día se sintiera un poco menos rutinario.

Aquella noche había tenido una de esas conversaciones.

Antonio no había intentado impresionarla ni había hecho preguntas incómodas. Simplemente habían hablado, como dos estudiantes que comenzaban a conocerse.

Y eso le había parecido bien.

Griselda tomó aire y miró hacia el camino por el que tendría que regresar.

—Bueno, mañana será otro día.

Acomodó la correa de su mochila y emprendió el camino de vuelta.

Todavía no sabía cuánto llegaría a conocer a Antonio, ni si volverían a encontrarse para conversar de aquella manera.

Por ahora, tenía una tarea que terminar, clases a las que asistir y una carrera que sacar adelante.

Lo demás podía esperar.

Al menos por esa noche.

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