Dos mundos un solo camino: Madwheeler

Una mirada al pasado

-Me llamo Max May...

Max no pudo terminar la frase.

Detrás de Mike se escuchó una voz.

Una voz que él habría reconocido en cualquier lugar.

Una voz que no había podido olvidar.

-¿En serio, Mike? ¿Ya me estás cambiando? ¿Ya te olvidaste de mí? ¿No fui suficiente para ti? ¿No pudiste esperarme?

Mike se quedó paralizado.

Era Ce.

Cada palabra que pronunciaba hacía que Mike sintiera que se hacía más pequeño.

-No, Ce... No es...

Mike intentó responder, pero no consiguió terminar.

-No, Mike. Sí es lo que parece.

Ce extendió una mano hacia él.

De repente, una fuerza invisible lanzó a Mike hacia atrás.

-¡AAAAH!

Mike despertó gritando.

Cayó de la cama y quedó sentado en el suelo, respirando agitadamente.

Su cuerpo estaba completamente sudado.

Durante unos segundos no entendió dónde estaba.

Miró a su alrededor.

Su habitación.

Su cama.

Todo estaba en su lugar.

Mike respiró profundamente e intentó levantarse.

Aquel sueño había parecido demasiado real.

Sabía que Ce nunca le diría algo así.

O, al menos, no creía que ella pudiera decir aquellas cosas.

Pero las palabras seguían resonando en su cabeza.

¿Ya me estás cambiando?

Mike sintió un escalofrío.

No podía evitar sentir que aquellas palabras lo habían golpeado de pies a cabeza, como si el sueño hubiera querido recordarle aquel amor que había sentido un año atrás.

Sabía que no debía tomárselo en serio.

Solo había sido un sueño.

Además, apenas había conocido a aquella chica el día anterior.

No era como si de repente estuviera reemplazando a Ce.

Mike siempre había sido consciente de todo lo que ella había hecho por él.

Ce se había sacrificado.

Lo había protegido.

Lo había salvado.

Y Mike siempre estaría agradecido por ello.

Quizá ese agradecimiento era lo que todavía mantenía viva aquella pequeña ilusión de que algún día regresaría.

No era el sentimiento más fuerte que había tenido por ella.

Pero seguía ahí.

En algún rincón de sus pensamientos.

Y siempre terminaba regresando al mismo momento.

El momento en que ella se fue.

Mike permaneció sentado en el suelo durante unos minutos, recordando aquel sueño.

La sensación todavía recorría su cuerpo.

Entonces escuchó una voz desde el piso de abajo.

-¡Mike! ¡Baja a desayunar! -gritó su madre.

La voz lo sacó del trance.

-¡Ya voy!

Mike se levantó.

Se cambió rápidamente y miró las cobijas que habían terminado en el suelo.

Las recogió sin demasiado cuidado, las hizo bola y las colocó en la cabecera de la cama.



Después bajó a desayunar.

Comió un poco y salió rumbo a la escuela.

Pero su mente seguía en aquel sueño.

Había sido demasiado real.

Y no podía sacárselo de la cabeza.

Durante todo el día, Mike apenas consiguió concentrarse.

Sus amigos lo llamaban constantemente.

-Mike.

Nada.

-Mike.

Silencio.

-¡Mike!

-Sí.

Era siempre la misma respuesta.

Ni siquiera parecía estar escuchándolos realmente.

-¡Mike! ¡Mike! ¡Mike!

Dustin terminó gritándole directamente al oído.

Mike dio un pequeño salto.

-¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Dustin lo miró con molestia.

-¡Hasta que haces caso! Llevamos todo el día intentando planear algo y tú pareces un robot.

Lucas asintió.

-Tiene razón. ¿Qué te pasa, amigo?

Mike apartó la mirada.

-No, nada. Solamente estoy cansado. Eso es todo.

Intentó decirlo con naturalidad.

Dustin lo observó durante unos segundos, pero finalmente decidió dejarlo pasar.

-Bueno. Entonces vamos al arcade. Tengo que superar nuestro récord de la semana pasada.

Mike miró a sus amigos.

-Está bien.

-Está bien -respondieron Will, Lucas y Dustin casi al mismo tiempo.

Dustin suspiró.

-Recuerden llevar dinero. En especial tú, robot.

Mike parpadeó.

-¿Ah? Sí, está bien.

-Entonces nos vemos a las siete en el arcade. ¿Pasamos por ti, Mike? -preguntó Dustin.

-No. Yo llego. Tengo que hacer algo antes.

Mike volvió a perder la mirada.

-Bueno.

Mike llegó a casa por la tarde.

Comió algo y se quedó unos minutos pensando qué hacer.

Al principio pensó en bajar al sótano y esperar hasta que llegara la hora de encontrarse con sus amigos.

Pero entonces recordó a la chica que había conocido el día anterior.

Max.

No lo pensó demasiado.
Subió a su habitación tomo su mochila, tomó parte de los ahorros de Nancy y salió de casa.

Volvió a montar su bicicleta y se dirigió hacia aquella calle.

Cuando llegó a la esquina, frenó.

Miró hacia adelante.

De repente recordó el sueño de aquella mañana.

La voz de Ce.

Las palabras que le había dicho.

Mike sintió una pequeña incomodidad.

Tal vez sería mejor regresar.

Giró lentamente la bicicleta.

Pero entonces sintió una respiración muy cerca de su oído.

-¿Me estás acosando? -susurró Max.

Mike dio un salto.

-¡Ah!

Perdió el equilibrio y terminó en el suelo.

Max soltó una carcajada.

-¡Debiste ver tu cara! Haces unos gestos muy chistosos.

Mike seguía en el suelo, completamente sorprendido.

-¿Por qué haces eso? ¡Me pudo haber dado un infarto!

Se llevó una mano al pecho.

Max se hizo la ofendida.

-¿Sabes? Lo que estabas haciendo tú es peor que el sustito que te di.

Mike la miró confundido.

-¿Ah?

-Estabas de acosador, Wheeler -dijo Max, cruzándose de brazos.

-¿Q-qué? ¡No es cierto! Yo solo iba pasando y... y se me olvidó algo en mi casa. Por eso me detuve a revisar si lo llevaba o no -respondió Mike, completamente nervioso.



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En el texto hay: stranger things, maxine, mike

Editado: 31.10.2026

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