Dudas del corazón || El arte de sanar

1

Siento mi corazón pesado, oprimido en el pecho; había momentos en los que anhelaba dejar de sentir. No me importa ser desigual a la vida; solo quiero olvidar este dolor atorado que persiste día y noche. Si existiera un botón para tan solo apagar los sentimientos, lo oprimiría sin dudar.

Intento no pensar en Jordan; creí que con el tiempo su voz no retumbaría en mi cabeza, no me haría falta su tacto ni esa bella sonrisa; que pronto el recuerdo de sus ojos grises posándose sobre los míos, erizando mi piel, desaparecería… Creí que el tiempo curaría esta herida, pero lamentablemente no lo sana todo.

¿Cómo se supone que lo supere? ¿Cómo lo dejaré pasar por alto? ¿Por qué mis días son tan agotadores ahora? Es como si ya nada importara más que él; era mi mundo y la persona que más amaba.

Jordan caminaba en mi dirección, sus amigos bromeaban mientras él sonreía, seguramente se habían divertido la noche anterior.

—Lo digo en serio —dijo riendo uno de ellos—, este hombre se lanzó desde el techo.

—No pensé que tuviera el valor de hacerlo —respondió Peter.

Jordan rio al ver la expresión de sus amigos; lo observé unos segundos con curiosidad. ¿Había una parte de él que no conocía? Desde que me dejó, parece ser un chico diferente, y ahora yo… ya no significo nada para él.

—Esta vez deberías hacerlo con más gente; las chicas se volverán locas —dijo uno de ellos con el cabello teñido de azul mientras reía.

Los ojos de Jordan se cruzaron un breve instante con los míos, su sonrisa se borró y esa mirada fría que aún me lastimaba se apoderó de su rostro; mi corazón se heló y sentí un nudo en la garganta, desvié la mirada y continué caminando.

Era estúpido recordar la felicidad que algún día compartimos, como el momento en que fui aceptada en esta universidad y él parecía incluso más feliz que yo. Ahora era una tortura para mí cruzarlo en los pasillos, ver su semblante tranquilo y rodeado de personas. Él es feliz sin mí, no le hace falta mi compañía, mis bromas tontas, mi carácter ni mi cuerpo; y el no poder ser parte de su vida me lastimaba.

Llegué a la parada del bus, en cuestión de minutos estaba sentada camino al trabajo. Es agotador trabajar y estudiar al tiempo, pero sabía que mi esfuerzo sería recompensado; por lo menos tengo un buen trabajo y puedo pagar la matrícula de la universidad; después de todo, no quiero depender del dinero de mi familia por completo.

Apoyé la cabeza en el vidrio y suspiré; debo ser resistente, debo lograrlo, son solo unos años, lo lograré. ¡Tú puedes, Rosie! Recuerda por qué haces esto, solo sé un poco más fuerte, más de lo que has sido.

Al bajar del bus, caminé hacia el edificio de cristal. Subí al ascensor después de pasar mi tarjeta por el torniquete que controla la entrada y salida. Observé el número en el ascensor que indica el piso y, al llegar al decimoctavo, las puertas se abrieron para encontrarme con Harper sonriendo.

—Llegas como caída del cielo.

—Saludar es de buena educación —respondí bromeando.

—Rosie voy a salir, ¿podrías encargarte? —asentí—. Hoy realmente es un día pesado.

—Por supuesto.

—Gracias —ella sonrió antes de entrar al ascensor—. Nos vemos en la tarde.

Agité la mano como gesto de despedida, cuando las puertas cerraron, giré sobre mis pies. Unos zapatos relucientes llamaron mi atención y levanté la cabeza. Sus ojos aún me dejaban sin aliento; estaba de pie frente a mí sin expresión alguna y en ese momento extrañé cuando sus ojos brillaban al posarse sobre mí, cuando se achinaban al sonreír y cuando eran una ventana a su alma.

Sentí cómo las uñas se enterraban en la palma de mis manos; quería gritarlo, quería golpearlo, también quería besarlo y abrazarlo, pero me contuve y sostuve su mirada.

—Hola, Rosie —mis ojos cayeron sobre el señor Walker.

—Buen día —sonreí con amabilidad.

—¿Cómo van las clases?

—Bien —aunque fue una respuesta corta, él sonrió.

—Me alegro, de seguro no es fácil para ti hacer esto, pero lo lograrás; será satisfactorio en un futuro, pronto recogerás los frutos de lo que ahora siembras. —miró a Jordan— Vinimos a concluir el proyecto benéfico —oprimió el botón del ascensor— y Jordan aprende rápido; la empresa será su futuro y, como tú, el trabajo lo mantiene centrado —sonreí incómoda.

—El orfanato que diseñó David será un hermoso lugar para los… —Jordan soltó una risa corta y seca que nos desconcertó.

—Perdón, continúa —dijo y solté un jadeo molesta.

¿Cómo alguien podía cambiar tanto? ¿O realmente fue así todo el tiempo? Su padre lo miró igual de desconcertado y me observó unos segundos esperando una respuesta.

—Ah, por supuesto —sus ojos se posaron en los míos—. No me digas que la jerarquía no existe aquí, ¿no está mal hablar con tanta informalidad respecto al director? —aquel tono agresivo y sarcástico fue un golpe directo.

—Pero qué infantil —dije en voz baja.

—Rosie, por fin llegas.

Los tres desviamos la mirada a David, quien estaba de pie en la entrada; tenía las mangas de la camisa recogidas, su rostro lucía agotado, pero aun así me dedicó una corta sonrisa.

—Que tengan un buen día —me despedí mirando al señor Walker.

Él sonrió y dediqué una mirada rápida a Jordan, quien aún observaba a David. Caminé hasta él y con una sonrisa amable saludé.

—Buen día.

—Hola Rosie. —entramos y la puerta de vidrio cerró automáticamente.

Ignoré la extraña sensación que se había quedado en mi estómago a causa de Jordan y su detestable actitud. Tomé la libreta del escritorio y miré a David, quien asintió antes de recitar de memoria la lista de deberes.

—El departamento de Recursos Humanos requiere documentación. Reprograma las reuniones del jueves para horas de la tarde. Confirme el cronograma de las próximas dos semanas; necesito asistir a algunas de las obras. Verifique la fecha de inicio de la remodelación del edificio central. Por último, imprima los presupuestos e informes correspondientes al proyecto del orfanato y llévelos a mi oficina.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.