Dusk 'till Dawn

Capítulo 38. Piezas de una verdad

12 de agosto de 2025

09:04 horas

—Hae-Rin se encontrará con ustedes allí...

Se dejó caer en el respaldo de la silla y retiró los auriculares de sus oídos. Cruzó los brazos sobre su pecho y fijó su mirada en la pantalla de la laptop leyendo la transcripción de la conversación que seguían teniendo Woo y Taeyang. Pasó su mirada a la tableta, donde podía visualizar los movimientos que Woo estaba realizando desde la computadora central de la SOU, navegando por el sistema del Cuartel de Fuerzas Especiales.

—Esto es demasiada información por procesar —soltó de pronto con un ligero tono de cansancio.

Se estiró hasta que alcanzó su computadora personal y comenzó a leer una parte del informe de la misión de su hermano que había permanecido abierta. No podía negar el hecho de que todas las fechas mencionadas por sus compañeros y el comandante coincidían a la perfección con lo que estaba en la investigación, sin embargo, el seguía manteniendo una inquietud con todo eso; ¿cómo fue que su hermano consiguió toda la información sin dejar una sola huella digital en la SOU o el Cuartel?

¿Cómo lo hiciste? ¿Qué tanto tuviste que arriesgar para esto?

Deslizó el cursor sobre el documento, pasando entre las páginas una y otra vez, sin siquiera detenerse a leer lo que indicaban, pues en realidad ya había perdido la cuenta de las veces que leyó cada palabra de aquel archivo y ya podía ser capaz de recitarlo de memoria. Su propia insistencia por permanecer en aquel archivo era únicamente porque no tenía el valor suficiente de abrir la bitácora médica del Noctis-7. Tragó duro y contuvo el aire durante unos segundos. Si la vaga idea de tener que enfrentarse a aquel seguimiento le causaba un terrible escalofrío que lo recorría desde la nuca hasta la espalda baja, no podía imaginarse cómo se pondría una vez que lo leyera por completo.

Debido a las lecturas que había dado de la investigación Duskbreaker, era consciente de lo que podría contener esa bitácora; cada uno de los registros sobre pruebas que hicieron en él. Pruebas sobre las cuales no tenía recuerdos tan nítidos y que le causaban temor. Quizás era simple cobardía, una absurda negación... o solamente el miedo profundo de tener que aceptar que todos sus sueños, recuerdos y pesadillas fuesen realidad y que le confirmaran aquello por lo que siempre temió; ser una terrible persona.

¿Qué fue lo que me hicieron?

¿Qué tanto tuve que pasar para terminar... de esta manera?

—Apenas son las nueve de la mañana ¿y ya te encuentras así? —la voz de Jaemin a su espalda lo sacó de su mente.

Se giró sobre la silla y lo miro: recargado sobre el marco de la puerta de su habitación. Vestía unos pantalones rectos de mezclilla beige que hacían un perfecto contraste con el suéter de punto color carmesí, las mangas estaban recogidas hasta los codos y dejaban ver la camisa blanca que se había puesto debajo. Los cabellos platinados, que normalmente se encontraban peinados perfectamente hacia la izquierda, estaban dispersos en varias direcciones, sin orden alguno.

—Y tú, te ves demasiado... —deslizó su mirada de arriba a abajo y enarcó una ceja—, informal para ser martes.

Jaemin caminó al interior y tomó asiento en la orilla de la cama, inclinándose ligeramente hacia atrás con una mano apoyada contra el colchón mientras que la otra sostenía una taza. Café seguramente, pensó al ser consciente de las cantidades inmensurables de cafeína que el chico consumía todos los días. Un pensamiento algo inapropiado siendo que su consumo era igual o peor.

—Avisé a Sun-Hi que no asistiría hoy —dijo, encogiéndose de hombros ligeramente y sonriéndole—. Además, cuando eres el jefe, puedes darte uno que otro permiso.

—A eso le llamo yo; abuso de poder.

—No si se encuentra justificado con trabajo —repuso. Dae frunció el ceño, confundido—. ¿Recuerdas lo que hablamos después de la última reunión que tuve con los Lee?

Algo en la mente de Dae hizo clic, trayendo de inmediato aquella conversación en su oficina que involucraba la sucursal de Ulsan. Claro, claro que lo recordaba, había sido el mismo día en que su secretaria y Ryu casi lo descubren junto a Seung-min.

—¿Quieres que vayamos?

—No tienes idea de lo mucho que han estado insistiendo en que aceptemos el realizar ese sustento económico para mantener activa la sucursal —cerró los ojos y soltó un suspiro—. Si te soy sincero, estoy cansado de su absurda insistencia y estoy considerando demasiado el cancelar la adquisición que hicimos de ellos. Pero ahora resulta que mi padre se ha metido y...

—¿Fue a verte? —preguntó extrañado, pues durante los últimos cinco días se había mantenido junto a él y Seung-min, por lo que, sí tuvo algún tipo de acercamiento con Jaemin definitivamente él no estuvo al tanto de ello.

—Para nada. Pero sabes que se encuentra dentro de la junta directiva, por lo que su opinión es considerada en cada reunión.

—Para el porcentaje que tiene de acciones en toda la empresa, me sorprende lo exigente que se pone —Jaemin asintió despacio al tiempo que le extendía la taza de café.

Dae hizo una mueca y negó.

—No tiene leche, está cargado y sin azúcar —frunció el ceño mientras dejaba la laptop en el escritorio, para después aceptar la taza con cierta curiosidad—. Me he dado cuenta de que eres más adicto que yo al café, pero no me puedo creer que te lo tomes así —el platinado hizo una mueca de asco.

—Prefiero esto a una bomba de azúcar como lo preparas tú —Jaemin soltó una carcajada y negó con la cabeza—. Entonces, ¿cuándo iremos a Ulsan?

El menor pareció pensarlo un poco, pero al final respondió:

—Quiero ir lo más pronto posible, ¿te parece bien, alguno de estos días?

—Si consideramos el hecho de que, en la última semana, mi trabajo se ha centrado en solo ser tu guardaespaldas —se encogió de hombros—. No tengo nada más por hacer.



#1116 en Detective
#1864 en Thriller

En el texto hay: thriller, accion, slowburn

Editado: 28.10.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies.