Ecos de magia y seducción

Capítulo 4

​NARRA MARIE

​La mañana siguiente al baile de Lady Almack se presentó con la clásica luz grisácea y húmeda que suele envolver a Londres en los primeros días de la temporada. El salón de la residencia Vane olió temprano a té, tostadas de pan blanco y mantequilla salada, pero la aparente paz de nuestro desayuno no era más que una débil cortina de humo. ​Mi madre permanecía al frente de la mesa, revisando la correspondencia con una rigidez que resultaba casi dolorosa de contemplar. Cada movimiento de sus manos al abrir un sobre o mover la cucharilla de plata parecía medido con una precisión quirúrgica.

​-la sonata de anoche fue ejecutada con bastante pulcritud, Marie, Lady Danbury ha enviado una nota felicitándome por la conducta de mis hijos. Es indispensable que mantengamos esa imagen

Comentó sin levantar la vista del papel.

​-gracias, madre, aunque debo admitir que el salón estaba abrumadoramente concurrido. Especialmente por la presencia de ciertos caballeros que acaparan la atención de todos los salones

Respondí, sirviéndome un poco de té. Mi madre detuvo el movimiento de su mano. Un segundo de silencio pesado se instaló en la mesa.

​-¿A quién te refieres exactamente?

​-a Lord Stafford, el Duque de Ravencrest. Cruzó unas palabras conmigo en la terraza

​Dije de forma directa, sosteniendo la taza entre mis manos. El efecto de ese apellido fue inmediato y demoledor. Mi madre soltó sobre la mesa la carta que sostenía mientras que su rostro perdiá cada trazo de color, quedando de una palidez cadavérica. Sus ojos oscuros se abrieron con un espanto tan puro y visceral que sentí un escalofrío recorrer mi columna.

​-¿Stafford? ¿Ese hombre habló contigo? ¿Te ha tocado? ¿Te ha dicho algo sobre tu padre?

​-no, madre, en absoluto, solo intentó usar sus habituales galanteos de salón. Lo puse en su lugar de inmediato y me retiré, ¿Por qué te has puesto así? Sé que su reputación es deplorable, pero la tuya...

​-¡No tienes idea de lo que dices, Marie!

Interrumpió mi madre, alzando la voz como jamás lo había hecho. Se puso de pie de golpe, haciendo que la porcelana de la mesa secara un chasquido metálico.

-ese apellido no es una simple amenaza para nuestra reputación social. Los Stafford llevan en la sangre una sombra helada, un poder antiguo y corrupto que destruye todo lo que toca

​-¿A qué te refieres con un poder?

Pregunté en un susurro, recordando la luz mágica y la resonancia que había sentido en el teclado del piano. Mi madre entonces apoyó las manos en el borde de la mesa, temblando levemente. Miró hacia la puerta del salón para asegurarse de que ninguno de los pequeños anduviera cerca.

​-tu padre... no murió por una simple enfermedad de invierno, como le dijimos al resto del mundo

Confesó con la voz quebrada por un dolor antiguo.

-el linaje de los Stafford utiliza una hechicería oscura, una magia que exige sometimiento. Tu padre intentó romper un acuerdo arcano que esa casa quería imponer sobre nuestra familia... y la magia de los Stafford consumió su vida en cuestión de semanas

​La declaración cayó sobre mí con el peso de una piedra de molino. Me quedé helada en la silla, asimilando cada palabra. La magia del duque, la forma en que mi propia sangre había reaccionado a su presencia, la resonancia de las auras... todo cobraba un sentido aterrador.

​-madre...

​-aléjate de él, Marie. Si ese hombre descubre quién eres realmente, si percibe la chispa de magia que heredaste de la rama de mi familia, usará su poder para envolverte y arrastrarte a la misma oscuridad que destruyó a tu padre. Prométemelo, por la memoria de tu padre y por la vida de tus hermanos

​-lo prometo, madre

Asentí sin dudar, conmocionada por el secreto que acababa de revelarse. ​Para la mitad de la tarde, la atmósfera dentro de la casa se había vuelto insoportable. Las paredes de la residencia parecían estrecharse sobre mí, sofocándome con el peso de la revelación de mi madre y el recuerdo constante de la mirada del duque. Necesitaba aire fresco, espacio para pensar y una excusa para alejar mi mente de aquella espiral de secretos.

​-¡Nos vamos a Hyde Park!

Anuncié al llegar al vestíbulo. La respuesta de los pequeños fue un estallido de entusiasmo. Tyler abandonó de inmediato sus libros de geografía y Luca corrió por sus botas, mientras que la pequeña Violet buscó su cesto de mimbre para recoger hojas secas. Félix decidió acompañarnos a caballo para ejercer su labor de escolta oficial. ​Hyde Park se desplegaba bajo la tarde con una elegancia serena. Los senderos para carruajes y jinetes estaban flanqueados por robles antiguos y prados verdes que se extendían hasta el estanque Serpentine.

​-si me encontrara con un bandido de camino rural en este momento le atravesaría el corazón antes de que pudiera pedir mi reloj

Declaró Tyler, blandiendo un vara de avellano como si fuera una espada de oficial.

​-tú no tienes reloj, Tyler

Le recordó Luca, agachándose para recoger una piedra lisa del camino.

-y si vieras a un bandido, te esconderías detrás de las faldas de Marie

​-Eso es completamente falso! ¡Soy el segundo varón de la casa Vane! ¡Tengo el deber de proteger el honor de mis hermanas!

Protestó Tyler, indignado.

​-agradezco profundamente tu protección, Tyler, pero por el momento me conformaría con que no ensucies tus pantalones de montar antes de que crucemos el estanque

​Intervine, ajustando las riendas de mi yegua. La tranquilidad del paseo duró exactamente tres minutos más. ​Desde el recodo del camino, emergió un semental negro de talle imponente y pelaje brillante como el azabache. El jinete montaba con una soltura y una elegancia natural que resultaban imposibles de confundir. Dominic Stafford, quien llevaba un traje de paseo de color azul noche y botas altas de montar relucientes. ​Sentí que el aire se me congelaba en los pulmones. Recordé al instante la advertencia de mi madre, la magia oscura que supuestamente llevaba en las venas y la muerte de mi padre. Mi primer impulso fue dar media vuelta a mi yegua y marcharme al trote, pero el orgullo y la presencia de mis hermanos me impidieron mostrar la menor señal de debilidad o huida.



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En el texto hay: misterio amor magia

Editado: 23.10.2026

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