Ecos de magia y seducción

Capítulo 8

​Si la alta sociedad de Londres se caracterizaba por algo, era por la estricta inviolabilidad del hogar. La residencia de una familia respetable en Mayfair constituía un momento sagrado donde las visitas no anunciadas debían justificar su presencia con motivos irreprochables. Por ello, cuando el mayordomo anunció a las tres de la tarde la llegada de una carroza ducal con el blasón de la casa Stafford, el salón de té se convirtió en una sala de guerra en cuestión de segundos.

​-el Duque de Ravencrest, señora

Anunció el sirviente, manteniendo una voz neutra pero con una palidez evidente en el rostro.

-desea presentar sus respetos y entregar personalmente un volumen sobre la historia botánica de la capital para el joven Tyler, en agradecimiento por sus profundas observaciones sobre la equitación en Hyde Park

​Me quedé helada con la taza de porcelana a mitad de camino entre la mesa y mis labios.

​-¿Botánica? ¿Una excusa sobre botánica para pisar mi casa?

Mi madre se puso de pie con una lentitud amenazante.

​-dile que no estamos en condiciones de recibir visitas, John

Ordenó Félix de inmediato, adelantándose hacia la puerta con los puños apretados.

​-demasiado tarde, joven Vane

Resonó una voz profunda desde el umbral del recibidor. Dominic Stafford cruzó la puerta con la calma de quien no reconoce autoridad superior a la suya. Vestía un traje de paseo de color gris marengo con botones de plata y botas de montar impecables. Llevaba en la mano un libro encuadernado en cuero oscuro y sobre los labios esa sonrisa perezosa, calculada e irritante que lograba desarmar cualquier intento de protocolo.

​-ruego que me disculpen por la intromisión, pero como caballero, me pareció un deber ineludible nutrir la curiosidad científica de los jóvenes talentos de esta casa. El joven Tyler demostró en el parque un ojo tan analítico que no pude evitar traerle este volumen de mi biblioteca privada

​Tyler, sentado en una esquina, abrió los ojos de par en par, pasando de la sorpresa al orgullo y de nuevo a la sospecha en menos de dos segundos.

​-pase, mi lord

Dijo mi madre. Su voz era tan helada que el aire de la estancia pareció congelarse.

-en la casa Vane no rechazamos la cortesía... aunque venga disfrazada con ropajes tan singulares

​Dominic avanzó hasta el centro del salón y tomó asiento en el sillón de orejas frente a mi madre, manteniendo la compostura de un rey que visita una provincia lejana. Me dedicó una mirada breve, cargada de una intensidad ardiente que hizo que el pulso me diera un vuelco en las venas, antes de volver su atención a mi madre, quien sirvió el té en absoluto silencio. Sin embargo, a medida que Dominic estiraba la mano para tomar su taza de porcelana, pude percibirlo: la hechicería de mi madre, aquella magia reprimida y guardada bajo llave durante años para protegernos, comenzó a manifestarse en el ambiente. ​Su magia era concentrada, punzante y llena de una rabia antigua. ​Cuando el duque sostuvo el asa de la taza, pequeñas chispas de luz escarlata comenzaron a brotar del borde de la porcelana. El líquido hirviente dentro de la taza empezó a chisporrotear de forma inusual, emitiendo chispazos secos como si pequeñas brasas invisibles cayeran sobre el té. ​Mi madre clavó sus ojos oscuros en Dominic, lanzándole una mirada cargada de una amenaza inequívoca: «Sé quién eres, sé lo que buscas y no dudaré en destruirte si das un paso en falso». ​Dominic seguía sosteniendo la taza sin inmutarse, aunque pude ver cómo los músculos de su mandíbula se tensaban levemente. En lugar de soltar la porcelana o retroceder ante la demostración de poder de mi madre, el duque utilizó un destello de sus propias sombras invisibles para sofocar las chispas escarlata, apagándole el fuego con una calma aplastante antes de llevarse la taza a los labios y dar un sorbo pausado.

​-un té excelente, señora Vane

Dijo Dominic, bajando la taza sin que le temblara un solo dedo.

-noto un matiz de especias bastante... persistente

​-es una receta familiar, mi lord, diseñada para dejar una marca imborrable en quien la prueba

​Me mantuve rígida en mi asiento, con el corazón batiendo a un ritmo desenfrenado. El salón entero estaba impregnado de un olor a ozono y metal caliente, una tensión mágica tan densa que el aire resultaba difícil de respirar. ​Sin embargo, mis hermanos menores no estaban prestando atención al duelo arcano de los adultos. Habían entrado en una fase mucho más peligrosa: el complot estratégico. ​Tyler, Luca y Gia se encontraban reunidos cerca de la ventana, susurrando con las cabezas juntas. Luca miraba fijamente las botas relucientes del duque con una mueca de profunda desconfianza, mientras Tyler sopesaba el libro de botánica con el ceño fruncido. Era evidente que esos tres tramaban algo.

​Intenté ponerme de pie para confrontarlos, pero en ese preciso instante mi madre me dirigió una mirada que me congeló en el sitio, exigiéndome que mantuviera la fachada frente a nuestra visita. Quince minutos después, tras una conversación cargada de puñaladas diplomáticas y cortesías heladas, Dominic se puso de pie para despedirse.

​-ha sido una visita sumamente ilustrativa, señora Vane, me retiraré por el pasaje del jardín si me lo permiten. Deseo admirar la arquitectura de su invernadero

Declaró el duque, inclinándose ante mi madre.

​-como guste, mi lord, mis hijos pueden guiarlo hasta la salida

Respondió mi madre con absoluta indiferencia. ​Tyler y Luca se adelantaron con una cortesía tan repentina y exagerada que habría levantado las sospechas de cualquier hombre que conociera a la familia Vane por más de cinco minutos.

​-por aquí, lord Ravencrest

Dijo Luca con voz angelical.

-el camino de los rosales es sencillamente espectacular a esta hora

​Dominic, confiado en su estatus de hechicero e ignorando por completo la capacidad de destrucción de dos niños de trece y diez años, siguió a mis hermanos hacia el exterior. Yo me escurrí tras ellos a una distancia prudencial, intuyendo que la tragedia social estaba a punto de desencadenarse. El jardín trasero era amplio, flanqueado por canteros de flores, un camino de tierra húmeda y una zona dedicada al huerto de hortalizas. Debido a las lluvias de la tarde anterior, el suelo cerca del invernadero estaba blando, cubierto de lodo denso que los jardineros intentaban cubrir con mantillo y paja. Tyler y Luca guiaron a Dominic por el sendero principal.



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En el texto hay: misterio amor magia

Editado: 23.10.2026

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