Ecos de sangre 2

La versión que no eres

🩸

El espejo no se rompió.

Y eso fue lo peor.

Siguió ahí.
Mostrando una verdad… que no era verdad.

Bella no se movió.

Lucien tampoco.

Porque si uno de los dos reaccionaba mal, si uno de los dos dudaba en el momento equivocado…

Eso ganaba.

—No mires —susurró Lucien.

Pero Bella ya lo había visto.

Su reflejo.

Sonriendo.

No una sonrisa amplia. No exagerada.

Peor.

Sutil.

Realista.

Íntima.

Como si supiera algo que ella no.

Bella respiró hondo.

Esta vez, de verdad.

—No soy yo —dijo en voz baja.

—Lo sé —respondió Lucien—. Pero sabe cómo parecerlo.

El reflejo inclinó la cabeza.

Exactamente igual que Bella lo haría.

—Eso dices ahora —susurró—. Pero ¿cuánto tardarás en dudar?

Lucien dio un paso adelante.

—Cállate.

El reflejo lo miró.

Lo estudió.

—Tú ya lo estás haciendo —dijo con suavidad.

Silencio.

Lucien no respondió.

Porque era verdad.

🌑

Bella cerró los ojos.

No podía confiar en lo que veía.

Tenía que confiar en lo que era.

El ancla no respondía como antes, pero aún estaba ahí. Débil, sí… pero presente.

—No puede reemplazarnos si no entiende lo que sentimos —dijo.

El reflejo sonrió más.

—Error —respondió—. Puedo sentirlo. Solo que no me afecta.

El aire se volvió frío.

—Eso no es sentir —replicó Bella.

—Es suficiente.

El espejo vibró.

La imagen cambió.

Ya no era Bella.

Era Lucien.

Pero… no del todo.

Más pálido.
Más vacío.
Más… antiguo.

Lucien se tensó.

—No —murmuró.

La versión en el espejo habló.

—Podrías haber sido esto.

Bella lo miró.

—No escuches.

Pero Lucien no apartó la vista.

—Eterno —continuó la copia—. Fuerte. Sin miedo. Sin dolor.

Lucien tragó saliva.

—Sin elección —respondió finalmente.

La copia sonrió.

—La elección es una ilusión que los débiles necesitan.

Bella sintió algo romperse dentro.

No en Lucien.

En ella.

—Basta.

El colgante ardió.

La luz no apareció.

Pero la intención sí.

El espejo se agrietó.

La imagen se distorsionó.

—Aún no —susurró la cosa—. Aún no es perfecto.

Y desapareció.

🩸

El silencio volvió.

Pero esta vez… no estaban seguros de que fuera real.

Lucien se apoyó en la pared.

—Está jugando con nosotros.

—No —dijo Bella—. Está probando versiones.

—¿Para qué?

Bella tardó en responder.

Porque la respuesta era obvia.

Y horrible.

—Para quedarse con la mejor.

🌒

Decidieron salir.

No por huir.

Por necesidad.

La casa ya no era segura.

El bosque tampoco.

Pero quedarse quietos era peor.

Caminaron en silencio.

Demasiado silencio.

Lucien fue el primero en hablar.

—¿Y si lo consigue?

Bella no respondió.

—Si aprende lo suficiente… —continuó— ¿cómo sabremos cuál es real?

Bella se detuvo.

Se giró hacia él.

—Lo sabremos.

—¿Cómo?

Bella lo miró fijamente.

—Porque yo no soy perfecta.

Lucien frunció el ceño.

—¿Qué?

—Eso —dijo Bella—. Yo dudo. Me equivoco. Tengo miedo.

Se acercó un poco más.

—Si alguna vez ves una versión de mí que no duda… que no siente… que no se rompe…

Sus ojos se clavaron en los suyos.

—Esa no soy yo.

Lucien asintió lentamente.

—Entonces lo mismo para mí.

—Exacto.

Pero algo en el aire… no estaba de acuerdo.

🔥

La noche cayó más rápido de lo normal.

No natural.

Forzada.

El bosque cambió.

No en forma.

En sensación.

Como si cada árbol… estuviera observando.

—No me gusta esto —dijo Lucien.

—A mí tampoco.

El quinto latido llegó.

Más fuerte.

Más cercano.

Y esta vez…

no vino de abajo.

Vino de todas partes.

El mundo entero pareció respirar al mismo tiempo.

Y entonces…

aparecieron.

No figuras completas.

Sombras.

Fragmentos.

Versiones.

Bella vio tres de sí misma.

Lucien… dos.

Ninguna perfecta.

Ninguna exacta.

Pero cada vez… más cerca.

—Está acelerando —susurró Bella.

—Está mejorando —corrigió Lucien.

Las copias no atacaron.

No hablaron.

Solo observaron.

Y entonces…

una de ellas dio un paso adelante.

La Bella imperfecta.

La que dudaba.

La que temblaba.

La que parecía más real.

—Esta es la que más se acerca —dijo la cosa a través de ella.

El corazón de Bella se detuvo.

—No…

Lucien miró a ambas.

A la real.

A la copia.

Y por un segundo…

no supo cuál era cuál.

—Lucien —susurró Bella.

—Lo sé —respondió, tenso—. Lo sé…

Pero su voz dudó.

Y eso fue suficiente.

La copia sonrió.

🩸

Bella sintió el golpe antes de verlo.

No físico.

Interno.

El ancla reaccionó.

Dolor.

No físico.

Existencial.

—Está intentando… —jadeó— separarnos.

Lucien la miró.

—¿Cómo?

Bella lo entendió demasiado tarde.

—Haciendo que dudes de mí.

El silencio explotó.

Porque ya estaba pasando.

Lucien retrocedió un paso.

Pequeño.

Pero real.

Bella sintió cómo algo se rompía.

—No —dijo—. No hagas esto.

—No lo estoy haciendo —respondió él—. Está pasando.

Las copias se movieron.

Más cerca.

Más claras.

Más… peligrosas.

—No puedes luchar contra esto —susurró la cosa—. Porque no estás luchando contra mí.

Una pausa.

—Estás luchando contra lo que podrías ser.

El sexto latido resonó.

Más fuerte.

Más profundo.

Y esta vez…

algo cambió.

Una de las copias no se desvaneció.

Se quedó.




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