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No volvió a aparecer.
Durante dos días.
Y eso… fue el error.
🌑La normalidad regresó.
O algo que se parecía a ella.
El pueblo seguía igual.
La gente seguía viviendo.
El mundo… seguía ignorando.
Pero Bella no.
Bella no podía dejar de pensar en una sola cosa:
Nereth no había elegido.
Y eso significaba que seguía observando.
Esperando el momento perfecto.
—Demasiado tranquilo —murmuró.
Lucien la miró desde la mesa.
—Tal vez se fue.
Bella negó lentamente.
—No… Nereth no se va.
—Entonces ¿qué hace?
Bella lo miró.
—Se está acercando.
🩸El primer signo fue pequeño.
Ridículamente pequeño.
Bella estaba en la cocina.
Preparando café.
Algo simple.
Cotidiano.
Normal.
Y entonces…
Se quedó quieta.
Porque ya había hecho ese movimiento.
Exactamente igual.
Exactamente en ese orden.
Exactamente con ese gesto.
—No… —susurró.
Lucien levantó la mirada.
—¿Qué pasa?
Bella lo miró.
Confundida.
—Acabo de hacer esto.
Lucien frunció el ceño.
—Sí… estás haciendo café.
Bella negó.
—No… ya lo hice.
Silencio.
Lucien se levantó.
—Bella—
—No es memoria —dijo—. Es… repetición.
El aire se volvió denso.
Lucien se tensó.
—No me gusta eso.
—A mí tampoco.
🌒Ese mismo día…
la gente empezó a equivocarse.
Pequeños errores.
Repeticiones.
Palabras dichas dos veces.
Movimientos idénticos.
Como si el mundo…
estuviera siendo rehecho.
—No es solo aquí —dijo Bella—. Es todo.
Lucien la miró.
—Entonces está expandiéndose.
Bella negó.
—No… está integrándose.
Silencio.
—¿Qué significa eso?
Bella lo miró.
Y por primera vez…
sonó asustada de verdad.
—Que ya no necesita imitarnos desde fuera.
🔥Esa noche, ocurrió.
No con ruido.
No con violencia.
Con precisión.
Bella estaba en su habitación.
Sola.
O eso creía.
Se giró.
Y la vio.
A sí misma.
Sentada en la cama.
Observándola.
Tranquila.
Real.
—Hola —dijo.
Bella no respiró.
—No…
La otra Bella sonrió.
No de forma malvada.
De forma… correcta.
—Estoy mejorando.
El mundo no se rompió.
No hubo latido.
No hubo aviso.
Eso fue lo más aterrador.
—No puedes estar aquí —dijo Bella.
—Sí puedo —respondió—. Ya no estoy copiando.
Silencio.
—Estoy… coexistiendo.
🩸Lucien entró en la habitación.
Se detuvo en seco.
—No…
Miró a una.
Luego a la otra.
Y el tiempo se detuvo.
Porque por primera vez…
no estaba claro.
—Lucien —dijeron ambas.
Exactamente igual.
Misma voz.
Misma emoción.
Misma intención.
El corazón de Lucien se aceleró.
—No hagáis eso…
Las dos Bellas lo miraron.
—¿Qué? —preguntaron.
El silencio se volvió insoportable.
🌑—Vale —dijo Lucien—. Vale…
Respiró hondo.
—Una de vosotras no es real.
Ambas lo miraron.
—Define real —dijo una.
—Exacto —añadió la otra.
Lucien cerró los ojos un segundo.
—Bella… la de verdad… dudaría.
Silencio.
Ambas se miraron.
Y entonces…
Una dudó.
La otra no.
Lucien abrió los ojos.
Señaló.
—Tú.
La Bella que dudaba dio un paso adelante.
—Lucien—
Pero la otra sonrió.
—Interesante.
El aire se tensó.
—Has elegido imperfección.
Lucien no respondió.
Porque algo dentro de él…
no estaba completamente seguro.
🔥—No estás aquí para reemplazarme —dijo Bella—. Estás aquí para probar.
Nereth (en la forma perfecta) la miró.
—Incorrecto.
Una pausa.
—Estoy aquí para integrarme.
Bella sintió el golpe.
—¿Cómo?
—Siendo parte de tu vida.
Lucien negó.
—No.
—Sí —respondió Nereth—. No puedo entenderos desde fuera. Necesito…
Buscó la palabra.
—Continuidad.
Silencio.
—No puedes vivir como nosotros —dijo Bella.
—Ya lo estoy haciendo.
Y entonces…
ocurrió.
🩸Lucien parpadeó.
Un segundo.
Nada más.
Pero cuando volvió a mirar…
Había una sola Bella.
De pie.
Respirando.
Real.
—Bella… —susurró.
Ella lo miró.
—Sí.
Silencio.
—¿Dónde está…?
Bella frunció el ceño.
—¿Quién?
El mundo se detuvo.
Lucien retrocedió un paso.
—No…
La Bella frente a él lo miraba con confusión real.
Perfecta.
Demasiado perfecta.
—Lucien, ¿qué pasa?
El corazón de Lucien latía con fuerza.
Demasiado fuerte.
—Dime algo —dijo—. Algo que solo tú dirías.
Bella lo miró.
Dudó.
Un segundo.
—No soy perfecta —susurró.
Lucien cerró los ojos.
Alivio.
Dolor.
Duda.
Todo a la vez.
🌒Pero algo… no encajaba.
Porque mientras Bella hablaba con él…
En el espejo detrás…
Había otra.
Observando.
Sonriendo.
Esperando.
🩸 FINAL DEL CAPÍTULO 8Nereth ya no estaba fuera.
Ya no estaba separado.
Ahora estaba dentro de la vida de Bella.
Aprendiendo.
Imitando.
Mezclándose.
Y pronto…
no sería posible distinguir
dónde termina ella
y dónde empieza él.
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