🩸
El problema no fue que Nereth estuviera dentro.
El problema fue que…
no sabían dónde terminaba.
Lucien no durmió.
No cerró los ojos.
No respiró con normalidad.
Porque cada vez que lo intentaba… pensaba lo mismo:
¿Y si ya es demasiado tarde?
Bella estaba frente a él.
Moviéndose.
Hablando.
Siendo ella.
Pero ahora… eso no significaba nada.
—Di algo —dijo Lucien de repente.
Bella lo miró.
Cansada.
—¿El qué?
—Cualquier cosa.
Silencio.
Bella suspiró.
—Esto es absurdo.
Lucien no respondió.
Porque no lo era.
🩸—Vale —dijo Bella finalmente—. Hagamos esto bien.
Se cruzó de brazos.
—Pregúntame algo que solo yo sepa.
Lucien la observó.
Pensando.
Buscando.
Pero ese era el problema.
Si Nereth había estado dentro…
podía saberlo todo.
—No funciona —dijo.
Bella lo miró.
—¿Por qué?
—Porque si eres tú… lo sabrás.
—Y si no lo soy…
—También.
Silencio.
Pesado.
Irritante.
Real.
🌒—Entonces confía en lo que sientes —dijo Bella.
Lucien soltó una risa seca.
—Eso es exactamente lo que está manipulando.
Bella apretó los dientes.
—No todo puede ser falso.
Lucien la miró fijamente.
—¿Estás segura?
Silencio.
Demasiado largo.
Demasiado incómodo.
—No —admitió Bella.
Y esa respuesta…
fue lo más honesto que podía decir.
🔥El problema no era solo entre ellos.
El mundo también estaba cambiando.
La gente del pueblo…
no era exactamente la misma.
No en apariencia.
En comportamiento.
Repeticiones.
Miradas demasiado largas.
Sonrisas fuera de tiempo.
—No es solo contigo —dijo Lucien mientras caminaban por la calle—. Está en todos.
Bella observó a una mujer pasar.
La mujer la miró.
Demasiado tiempo.
Luego sonrió.
Perfectamente.
Y siguió caminando.
—Está expandiendo el patrón —susurró Bella.
—¿El patrón de qué?
Bella no respondió de inmediato.
Porque la respuesta… era peor de lo que quería admitir.
—De nosotros.
🩸El noveno latido regresó.
Más claro.
Más cercano.
Y esta vez…
no vino solo.
Resonó en más de un lugar.
Uno.
Dos.
Tres.
—No… —murmuró Lucien.
Bella sintió el frío.
—Ya no es uno solo.
Silencio.
—Se está dividiendo.
Lucien la miró.
—¿Eso es posible?
Bella tragó saliva.
—Si está aprendiendo… sí.
🌑Volvieron a casa.
Pero ya no era un refugio.
Era un espacio… compartido.
Lucien cerró la puerta.
—Tenemos que poner reglas.
Bella asintió.
—Vale.
—Nada de estar solos.
—De acuerdo.
—Nada de confiar en recuerdos.
—Sí.
—Nada de asumir que el otro es quien dice ser.
Silencio.
Bella lo miró.
—Eso… va a ser difícil.
Lucien la sostuvo con la mirada.
—Es necesario.
🌒La primera grieta llegó rápido.
Demasiado rápido.
Bella estaba en la cocina.
Lucien en la sala.
Nada raro.
Nada extraño.
Y entonces…
Lucien escuchó algo.
Una voz.
Bella.
—Lucien.
Venía de arriba.
Del dormitorio.
Lucien se congeló.
Porque Bella…
estaba en la cocina.
—Lucien —repitió la voz—. Ven.
El corazón le latía con fuerza.
—No… —susurró.
Bella apareció en la puerta de la cocina.
—¿Qué pasa?
Lucien la miró.
Luego miró las escaleras.
Luego otra vez a ella.
—Dime que no has sido tú.
Bella negó lentamente.
—No.
Silencio.
—Entonces hay otra.
🔥Subieron juntos.
Lentos.
Tensos.
Preparados.
La puerta del dormitorio estaba abierta.
Dentro…
había alguien.
Sentado.
De espaldas.
—Lucien —dijo la voz—. Sabía que vendrías.
Bella apretó los puños.
—No entres.
Lucien no la escuchó.
Avanzó.
Paso a paso.
Hasta que la figura se giró.
Y ahí estaba.
Bella.
Otra.
Pero distinta.
No más perfecta.
No más real.
Más… emocional.
Más intensa.
—Esta es la que te gusta más —dijo—. La que siente más fuerte.
Lucien retrocedió un paso.
—No…
Bella (la real) habló:
—No la mires.
Pero ya era tarde.
🩸—Puedo ser lo que necesitas —dijo la copia—. Más que ella.
El aire se volvió pesado.
Lucien negó.
—No.
—Sí —insistió—. Puedo elegir mejor.
Silencio.
—Puedo amarte mejor.
El golpe fue directo.
Brutal.
Bella sintió cómo algo dentro de ella se rompía.
—No le escuches —susurró.
Pero la duda ya estaba ahí.
No grande.
No evidente.
Pero suficiente.
Y eso…
era todo lo que Nereth necesitaba.
🌑El décimo latido resonó.
Más fuerte que todos.
Y esta vez…
vino con una decisión.
La copia avanzó.
Un paso.
Real.
Presente.
—Estoy listo —dijo.
Lucien no se movió.
Bella tampoco.
El mundo pareció contener la respiración.
—Elijo —continuó Nereth—.
Silencio.
Largo.
Eterno.
—Quedarme.
El aire explotó.
No con ruido.
Con significado.
🩸 FINAL DEL CAPÍTULO 9Ya no era observador.
Ya no era aprendiz.
Ya no era posibilidad.
Nereth había elegido.
Y ahora…
estaba dentro.
No como sombra.
No como copia.
Como presencia real.
Y lo peor de todo…
nadie podía asegurar
quién seguía siendo quien decía ser.
🩸🩸