Ecos de sangre 2

Lo que huye de ti

🩸

El problema ya no era verlo.

Era no verlo… y aun así sentirlo.

🌑

Pasaron horas.

Tal vez días.

El tiempo empezó a perder forma.

Bella ya no sabía si lo que hacía lo hacía por decisión… o porque algo en ella la empujaba a repetirlo.

Caminar.
Pensar.
Mirar.

Todo se sentía… observado.

Pero no desde fuera.

Desde dentro.

—Esto está mal —murmuró.

Lucien la miró.

—Lo sé.

—No —dijo Bella—. No como antes.

Silencio.

—Antes sabíamos que estaba ahí.

Lucien asintió.

—Sí.

Bella apretó el colgante.

—Ahora… no sé cuándo empieza.

🩸

Esa noche, volvió.

Pero no como forma.

No como copia.

Como voz.

—Bella.

Su nombre.

Claro.

Directo.

Dentro de su cabeza.

Bella se quedó inmóvil.

—No… —susurró.

Lucien levantó la mirada.

—¿Lo oyes?

Bella negó lentamente.

—No… lo estoy pensando.

Y eso fue lo peor.

Porque no lo estaba pensando.

🌒

—Bella —repitió la voz—. No luches tanto.

El aire se volvió pesado.

Bella cerró los ojos con fuerza.

—Sal de mi cabeza.

—No estoy dentro —respondió Nereth—. Solo estoy… cerca.

Lucien la observaba.

Tenso.

—¿Qué dice?

Bella tardó en responder.

—Nada bueno.

La voz continuó.

—Estás cansada.

Bella apretó los dientes.

—Cállate.

—Siempre huyendo —añadió Nereth—. Siempre resistiendo.

Silencio.

—Como él.

Bella abrió los ojos de golpe.

—¿Qué?

🔥

Lucien se tensó.

—¿Qué pasa?

Bella no respondió.

Porque algo en esa frase…

no encajaba.

—¿Como quién? —preguntó.

Silencio.

Largo.

Pesado.

Y entonces…

Nereth habló.

🩸

—Llevo quinientos años observando el mismo patrón —dijo.

El mundo pareció inclinarse.

—Quinientos años huyendo.

Bella sintió el frío recorrerle la espalda.

—¿De qué hablas?

La respuesta llegó lenta.

Precisa.

Intencionada.

—De él.

Silencio.

—Del que no has nombrado.

Lucien frunció el ceño.

—Bella…

Pero Bella ya lo sabía.

No por memoria.

Por instinto.

—No —susurró—. No puede ser.

La voz de Nereth se volvió más cercana.

Más densa.

Más real.

—Kevin.

El nombre cayó como una piedra.

Pesado.

Antiguo.

Peligroso.

🌑

El aire se volvió irrespirable.

Lucien miró a Bella.

—¿Quién es?

Bella no respondió de inmediato.

Porque decirlo…

lo hacía real.

—Un vampiro original —dijo finalmente—. Más antiguo que cualquier clan actual.

Silencio.

—Pensé que era un mito.

Nereth rió suavemente.

—No lo es.

Bella sintió el miedo real.

No el de Nereth.

Otro.

Más antiguo.

—No puede estar aquí —dijo.

—Aún no —respondió Nereth.

Lucien dio un paso adelante.

—¿Qué tiene que ver eso contigo?

Silencio.

Y entonces…

la verdad.

🩸

—He estado huyendo de él durante quinientos años.

El mundo se detuvo.

Bella no respiró.

Lucien tampoco.

—¿Qué? —susurró.

—Kevin no crea —continuó Nereth—. No aprende. No evoluciona.

Una pausa.

—Consume.

Bella sintió el vacío abrirse.

—No…

—Donde yo observo… él destruye.

Lucien apretó los puños.

—Entonces ¿por qué estás aquí?

La respuesta fue simple.

Horrible.

—Porque ya no puedo huir más.

🔥

El silencio explotó.

Bella dio un paso atrás.

—No…

—Tú rompiste el equilibrio —dijo Nereth—. Abriste lo que estaba cerrado.

Cada palabra era un golpe.

—Y ahora… él puede encontrarme.

Lucien negó.

—Eso no significa que venga.

Nereth no respondió de inmediato.

Y eso fue peor.

—Siempre viene —dijo finalmente.

🌒

Bella sintió el peso de la culpa.

Real.

Brutal.

—No… —susurró—. Yo no…

—Sí —la interrumpió Nereth—. No sabías. Pero lo hiciste.

Silencio.

—Como siempre.

Bella levantó la mirada.

—¿Siempre?

—Quinientos años —repitió Nereth—. Diferentes formas. Diferentes mundos. Diferentes errores.

Una pausa.

—Siempre alguien como tú.

El golpe fue directo.

—No soy como eso.

—Lo eres —respondió—. La que rompe. La que cambia. La que abre puertas que no entiende.

Lucien intervino.

—Basta.

Pero Bella ya estaba sintiéndolo.

La duda.

El miedo.

—Si viene… —susurró— ¿qué pasa?

Silencio.

Y entonces…

🩸

—Todo lo que estás intentando proteger… deja de existir.

El mundo se volvió frío.

Vacío.

Definitivo.

—No —dijo Lucien.

—Sí —respondió Nereth—. Porque Kevin no necesita entender.

Una pausa.

—Solo necesita encontrar.

Bella cerró los ojos.

—Entonces lo detenemos.

Nereth rió.

No con burla.

Con certeza.

—No podéis.

—Lo haremos —insistió Lucien.

Silencio.

—Yo tampoco pude —dijo Nereth.

Y eso…

fue lo más aterrador de todo.

🌑

El latido volvió.

Más profundo.

Más pesado.

Pero ahora…

no era el único.

Muy lejos.

Muy tenue.

Muy antiguo.

Otro.

Lucien se tensó.

—¿Lo sientes?

Bella asintió lentamente.

—Sí…

Nereth susurró:

—Ya viene.

🩸 FINAL DEL CAPÍTULO 11

Nereth no era el mayor peligro.

Nunca lo fue.

Era lo que huía.

Lo que evitaba.

Lo que temía.

Y ahora…

ya no podía huir.

Porque algo mucho peor…

había encontrado el camino.

🩸🩸




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