El segundo latido no desapareció.
Se acercó.
🌑Bella no sabía cómo explicarlo.
No era sonido.
No era vibración.
Era… presencia.
Algo que no pertenecía a su mundo…
pero que ya estaba tocándolo.
—Está aquí —susurró.
Lucien se tensó.
—¿Nereth?
Bella negó lentamente.
—No…
El aire se volvió más frío.
Más denso.
Más… viejo.
—Es otra cosa.
🩸Nereth apareció sin forma.
Sin copia.
Sin cuerpo.
Solo… voz.
—Ya lo sientes.
Bella cerró los ojos.
—No lo traigas.
—No lo traje —respondió—. Lo encontrasteis.
Lucien dio un paso adelante.
—Habla claro.
Silencio.
Y entonces…
—Kevin.
El nombre pesó más que antes.
Porque ahora…
no era historia.
Era amenaza.
🌒—¿Qué quiere? —preguntó Lucien.
Nereth no respondió de inmediato.
Como si esa pregunta…
no tuviera una sola respuesta.
—No quiere —dijo finalmente—. No desea. No busca.
Una pausa.
—Sigue.
Bella sintió el escalofrío.
—¿Seguir qué?
—Su naturaleza.
Silencio.
—Consumir.
🔥Bella apretó el colgante.
—Entonces lo detenemos.
—No podéis —respondió Nereth.
Lucien frunció el ceño.
—Ya lo has dicho. Y no cambia nada.
Silencio.
—Sí lo cambia —dijo Nereth—. Porque ahora puedo deciros cómo sobrevivir.
El mundo pareció detenerse.
Bella lo miró.
—Habla.
🩸—Hay un ritual.
Las palabras quedaron suspendidas.
Pesadas.
Antiguas.
Peligrosas.
Lucien tensó el cuerpo.
—No me gusta cómo suena eso.
Bella tampoco.
—¿Qué tipo de ritual?
Silencio.
Más largo que los anteriores.
Como si Nereth estuviera… midiendo.
—Uno que no fue creado para vosotros.
El aire se volvió más frío.
—Fue creado para él.
🌑—No —susurró Bella.
—Sí —respondió Nereth—. Antes de que existieran los clanes. Antes del equilibrio. Antes de todo lo que conoces.
Lucien negó.
—Entonces está perdido.
—No —dijo Nereth—. Está oculto.
Bella sintió cómo su corazón se aceleraba.
—¿Dónde?
Silencio.
—En ti.
El mundo se rompió.
🩸—No… —susurró Bella.
Lucien dio un paso adelante.
—Eso no tiene sentido.
—Sí lo tiene —respondió Nereth—. Tú abriste el Umbral. Tú alteraste las reglas.
Una pausa.
—El ritual necesita eso.
Bella sintió el peso.
—¿Necesita qué?
—Alguien que haya roto el orden…
y haya sobrevivido.
Silencio.
Lucien la miró.
—Bella…
Pero Bella ya lo entendía.
—Por eso me buscabas —dijo.
Nereth no lo negó.
—Sí.
🔥El aire se volvió pesado.
—No voy a hacerlo —dijo Bella.
—Lo harás —respondió Nereth.
—No.
—Sí.
Silencio.
—Porque si no lo haces… Kevin no podrá ser contenido.
Lucien apretó los puños.
—¿Contenido?
—No se puede destruir —dijo Nereth—. No con lo que tenéis ahora.
Una pausa.
—Pero se puede… limitar.
Bella sintió el peso de la palabra.
—¿Cómo?
🌒—El ritual no lo mata —explicó Nereth—. Lo ancla.
El latido cambió.
Más lento.
Más profundo.
—Lo obliga a existir bajo condiciones.
Lucien frunció el ceño.
—¿Qué tipo de condiciones?
Silencio.
—Las que tú elijas.
El mundo se detuvo.
Bella no respiró.
—¿Qué?
—El ritual necesita una voluntad —continuó Nereth—. Una decisión. Un límite.
Una pausa.
—Tú defines lo que Kevin puede ser.
El aire desapareció.
—Eso es imposible.
—No —dijo Nereth—. Es exactamente lo que hiciste con el mundo.
Silencio.
Brutal.
Verdadero.
🩸Bella retrocedió.
—No… eso fue diferente.
—No lo fue —respondió Nereth—. Solo fue más pequeño.
Lucien intervino.
—¿Y el precio?
Silencio.
Demasiado largo.
—Siempre hay un precio —dijo Bella.
Nereth respondió.
—Sí.
El latido se volvió irregular.
—El ritual necesita tres cosas.
Bella cerró los ojos.
—Dilo.
🔥—Primero:
Tu voluntad.
—Segundo:
Un vínculo que te ancle al mundo.
Lucien se tensó.
—No.
—Y tercero… —continuó Nereth—
Silencio.
Pesado.
Peligroso.
—Algo que perder.
El mundo se rompió.
🌑—No —dijo Lucien.
—Sí —respondió Nereth—. Sin pérdida, no hay límite real.
Bella sintió el vacío.
—¿Qué tipo de pérdida?
Nereth no respondió de inmediato.
Y eso fue peor.
—La que más duela.
Lucien dio un paso adelante.
—Ni se te ocurra.
Pero Bella…
no apartó la mirada.
—Si no lo hago… —susurró— ¿qué pasa?
Silencio.
Y entonces…
🩸—Kevin no será contenido.
Una pausa.
—Y cuando llegue…
No terminó la frase.
No hacía falta.
🌒El latido distante volvió.
Más fuerte.
Más claro.
Más cerca.
Lucien miró a Bella.
—No lo hagas.
Bella lo miró.
—Si no lo hago…
Lucien negó.
—Encontraremos otra forma.
—No la hay —respondió Nereth.
Silencio.
Bella cerró los ojos.
Pensando.
Sintiendo.
Temiendo.
—¿Dónde? —preguntó finalmente.
Lucien la miró, horrorizado.
—Bella—
—¿Dónde se hace el ritual? —repitió.
Silencio.
Y entonces…
🩸—En el mismo lugar donde empezó todo.
El mundo se inclinó.
Bella abrió los ojos.
—El Tránsito.
Nereth respondió.
—Sí.
🩸 FINAL DEL CAPÍTULO 12El enemigo no podía ser destruido.
Solo contenido.
Pero para hacerlo…
Bella tendría que elegir.
No cómo salvar el mundo.
Sino…
qué estaba dispuesta a perder para hacerlo.
Y esta vez…
no había forma de escapar.