Ecos de un cuarto a oscuras

SOBRELUCHAR

Vida hermosa que da y quita, no es poesía ni trato de hacerla, son más que palabras que me das tú misma; me las plantas en mi mente y hoy están dando frutos.

​Sin saber ni conocerte, he de creer que eres mi mejor compañera, la maestra de toda enseñanza mía, la que me inspira a tener que seguir luchando cada día.

​Levantarme y trabajar, o levantarme y jugar a trabajar, ambas las considero igual, pero la sociedad claramente sabe que no es la realidad.

​Terminar de escribir, de escuchar y de hablar, teniendo problemas en mente o personales, es una lucha hacer todo esto sabiendo yo mismo que estoy mal.

​Y la lucha más fuerte es soñar con un amor de verdad, pero verdaderamente existirá de verdad, ¿es acaso esto una verdad real, o es una mentira como el jugar a trabajar?

​Mis dudas no hacen más que dar más preguntas, nunca tengo respuestas de estas, pero ¿son dudas o son preguntas? Son similares, pero ser similar no es ser igual prácticamente; mi respuesta es no, pero sí es similar a otra opinión.

​La lucha de seguir mis sueños tejiendo una tela de enamoramientos internos, una gran red donde se alojan todos mis sueños, un gran muro donde creo que enmarco todo recuerdo.

​Lucho por ello, lucho por vivir y conocer por fin a alguien que me haga sentir que de verdad quiero vivir; quiero sentir ese amor fuerte que veo y, sin duda, cada día lucho porque ese sueño sea realidad.




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