Ecos del Alma: Frecuencia de lo Íntimo

Ritual De Los Ecos

A veces, el silencio se apodera del espacio,

oprimiendo la memoria y la voz,

como si el aire mismo estuviera cargado

de un dolor no dicho.

En esos momentos, recurro a la creación:

No como un refugio pasajero,

sino como un rito de supervivencia.

La poesía se transforma en santuario,

donde se encuentran la herida y la resiliencia.

Cada poema es un altar;

cada verso, una ofrenda

que sostiene el peso de la memoria y la esperanza.

Preparo el espacio con esmero e intención:

Una vela encendida para recordarme la luz,

el cuaderno abierto para nombrar lo intangible,

el micrófono listo para transformar

la respiración en resonancia.

Estos objetos no son meras herramientas:

Son fragmentos del ser que se resisten al silencio,

testigos de que nombrar,

es una forma de resistencia.

Al revisar los borradores,

descubro al testigo oculto que habita en mí,

Aquel que observa, nombra y transforma;

la voz que insiste en la verdad,

incluso cuando tiembla.

Escribir es resistirse al olvido.

Es transformar el dolor en testimonio,

la búsqueda en arte,

y la técnica en latido.

No busco un eco vacío que se pierda,

sino un puente que alcance a otra orilla,

un refugio donde la fragilidad

se vuelva fortaleza compartida.

Cada frase, cada pausa,

cada respiración se vuelve parte del rito:

Un pulso que une lo íntimo con lo colectivo.

Este proceso no busca la perfección,

busca la verdad.

Traer la memoria a la vida,

para que otros puedan habitarla.

By A.V




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