No voy a exigirme que todo esté bien.
No hoy.
No cuando me pesa hasta el parpadeo
y el mundo parece un cuarto sin ventanas.
No voy a darme consejos.
No soy una sabia, ni una heroína,
ni un manual de autoayuda con tapas suaves.
Solo soy yo.
Y estoy aquí.
Si necesito llorar, lloro.
Si quiero gritar, grito.
Si no quiero hablar,
hago del silencio mi refugio.
Pero no me abandono.
No me asusta mi propia tristeza,
no me aleja mi distancia
no me incomoda este caos.
He navegado mis propias tormentas,
y sigo siendo yo,
incluso en los días donde no me reconozco.
Acepto el tono bajo de mi aliento,
la pausa en el pecho, el pulso que frena.
No toda jornada exige una gran melodía,
a veces la paz,
es dejar que la voz descanse.
No tengo que ser fuerte para mí.
No tengo que fingir luz,
cuando la oscuridad ocupe el espacio.
No tengo que explicarme.
Solo respiro.
Y si la respiración se quiebra,
me abrazo en medio del temblor.
Y si mañana tampoco puedo,
me espero.
No para exigirme un mapa,
sino para recordarme
que incluso el abismo,
se cansa de gritar.
By A.V
Editado: 01.10.2026