Parte 3: Borrado
Durante el día, Aarón olvidó cosas simples.
El código de acceso a su correo.
El número de su propio apartamento.
El nombre de su madre.
Pero recordaba con total claridad la frecuencia 731.
No podía dejar de pensar en ella. Soñaba con ella.
La escuchaba en los cables de su lámpara.
En el agua de la regadera.
En su respiración.
La frecuencia quería ser escuchada.
***
Una noche, ya sin resistirse, volvió a sintonizarla.
Esta vez, no había estática.
Era él mismo.
Su voz, pero diferente.
Más apagada. Más… vacía.
—Aarón. Estás casi listo.
—Solo falta que olvides lo más importante.
—¿Qué?
—¿Quién eras… antes de mí?