El abismo no perdona y me envía un ángel a asesinarme

La muñeca estaba en el suelo y también presenciaba ello.

La muñeca estaba en el suelo y también presenciaba ello.

El escritor misterioso. Koha comienza a estudiar a Jaime con el paso del tiempo. Ambos van a otro pueblo. – Serafina, la muñeca que vigila.

Para vencer a tu enemigo debes conocerlo bien. Es un arte de guerra. –

Koha. -

Jaime despertó de un letargo grande. Primero la incomodidad de la noche, al levantarse y encontrar el desperfecto en su cama.

  • ¡Vaya! Ese sueño. – Y con ese demonio. - ¿Me pregunto qué diría ella si le dijera que soñé sexualmente con esa mujer encima mío. – Jaime caminaba por el pasillo y bajó las escaleras un tanto despeinado, aunque previamente pasó por el baño para asearse un poco. –

Koha desapareció totalmente en su vergüenza. Se encontraba a escondidas y justo pasaba Jaime y se le ocurrió observar a un costado. Ella estaba de cuclillas y con su rostro con ojeras como si no pudiera dormir bien. –

  • ¡¿Koha?! ¿Te encuentras bien? – Jaime ingresó intrigado por la situación en la cual ella se veía. - ¿Koha?
  • ¡Aléjate! - Y le apartó la mano bruscamente. -
  • ¿Eh? ¿P-pe-r-ro que sucede? – ¿No dormiste bien? ¿Si no te encuentras bien? ¿Quieres desayunar? No tengo mucho. – Jaime hablaba, ¿Solo sin saber cómo actuar? –
  • ¿Qué es lo que quieres? – Maldita sea ese sujeto. – (Pensaba ella)
  • Ven te prepararé café. Hay un poco de pan, puedo hacerte unas tostadas. – Te prometo que compraré mermelada o dulce de leche ¿Y te encantará? - Guiña un ojo con cordialidad. –
  • ¡Hmm! ¿? – No me molestes – Se decía así misma. –
  • ¡Ya basta! Ven conmigo – Y la toma de la mano.-
  • ¡¡Oyee!! - ¡¿Qué haces?! Y la lleva a la fuerza sin que pueda resistirse. –

Juntos van al living y Jaime se dirige a la cocina.

  • ¡No me tardo! -

Nuevamente el aroma volvía a convulsionar en el olfato de Koha que esperaba sentada sin decir nada al respecto. Aún tenía en su mente esa estrepitosa y lujuriosa manera de intentar asesinarlo y concluyendo en una seudo-copulación ficticia sin penetración alguna. – Le daba escalofríos el solo hecho de imaginarlo. La muñeca se acercó a Koha.

  • ¿Y cuándo vas a matarlo? – Pregunta con cierta burla. – Koha la mira con desprecio. -
  • ¿Acaso quieres que comience contigo? - Comenta furiosa acercándose despacio. –
  • No, no – se aleja ella con un pánico total sabiendo que podría cruzar nuevamente la línea de la seudo vida a la muerte total. –
  • ¿Cuál es tu nombre? - Se relame los labios con el sabor de la muerte. - Es necesario saberlo para enterrarte como corresponde. –
  • M-mi nombre es Serafina, p-pero espera, solo fue una broma, señorita Koha. – Se asusta de una forma al ver el rostro de Koha como una interacción de ojos que se abren y cierran constantemente. -
  • Mas te vale no volver hacerme bromas. – El rostro de Koha se calmó como sus cicatrices que se agrandaban como los ojos de su rostro demoniaco.
  • Es imperativo que actúe. –
  • Tu haz tu trabajo, y yo haré el mío
  • ¿Qué es ese olor? - El aroma que viene de la cocina, Koha se coloca el dedo en el labio intrigada
  • ¿Qué aroma delicioso? – Se pregunta Serafina. -
  • ¿Acaso un espíritu puede olfatear? - Koha levanta el entrecejo - preguntándose con sus contornos laterales horizontales bien definidos. -
  • Claro, tampoco es que estamos fuera totalmente del mundo terrenal.- Vaya son tostadas y café – Enfatiza. –
  • ¿Tostadas y café? – Koha se genera una imagen de signos de interrogación que no comprende. - ¿De qué rayos está hablando?
  • Es un manjar ¿Qué no sabes nada?. Es buen anfitrión ese sujeto, Jaime. – Comenta ella. –
  • Lo único que comía eran alimañas muertas – Se dice ella – no me fastidies. –
  • Repito que es un buen anfitrión. -
  • Solo es una pieza a eliminar totalmente. - ¿Eh? Huele muy bien. – Se sonrojó Koha.
  • ¿Nunca los ha probado?

Koha se colocó el dedo en el labio pensando. –

  • ¿No que yo sepa? Ya te dije solo se comía basura, o raíces (Se imagina vagando buscando alimento en medio de la intemperie)
  • Claro, en el abismo, no existe ello.- Expresó Serafina. – ¡Je! ¡Ya lo probará!

Jaime concluía con ello, trayendo la bandeja con el café y las tostadas. –

  • ¡Perdona la tardanza! –

Koha no respondía. – Tenía un aspecto y rostro al mismo tiempo de desinterés. –Jaime colocó todo con sumo cuidado. Ella estaba allí y miraba y olía el sumo humo que ascendia cerca de ella del café caliente.

  • Le coloqué azúcar. – ¿Aunque no se sí esta dulce? – Pensaba Jaime y al mismo tiempo Koha lo recogió de inmediato y bebió de un saque –
  • ¡¡Mmmmmm!! – Se agarraba sus mejillas por lo delicioso. – (Ella se imagina volando entre tazas d café humeante y danzando feliz)
  • ¡Je! ¡Je! – Veo que estaba bueno..¿Oye tu amiga querrá?
  • ¿Cómo dices? - ¡¡Pufff!! – Koha escupe todo el liquido de café en el rostro de Jaime que esboza una leve risa –( ¡Je!) – mientras se seca – Koha sorprendida – (mirando a todos lados, sin entender.)
  • Me refiero a ella. – Señala a la muñeca que se había escondido detrás de un armario al llegar Jaime – ¡Puedes salir! – Y Jaime se levantó y fue a buscar otra taza. -
  • ¿Eh? ¿Amiga?
  • ¿Eh? – Serafina se dejó descubrir. -

Jaime regresó con otra taza y sirvió café para Koha y la muñeca. –

  • ¿Qué eres y cómo te llamas?
  • ¿Eh? Serafina…. y yy soy un –E-espíritu. –
  • ¿Pueden beber?
  • Ejem..desaparecerá en mi interior. –
  • Bueno.. es extraño
  • Extraño es que no le parezca extraño que tenga a su lado un demonio y un espíritu. – Serafina recogió la taza y bebió. –
  • Kohasi..¿Ep? - ¡Ja! ¡Ja! – Se reía Jaime, al ver como Koha y luego Serafina comían desesperadas las tostadas y bebían café - ¡Je! Creo que prepararé más. Prometo ir a comprar más víveres para las dos
  • ¡Sip.. por favor! – dijeron ambas. -




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