RECORDATORIO: ESTA NOVELA ES UN BORRADOR, SI NOTAN ALGO QUE NO ESTABA ANTES ES PORQUE SEGURAMENTE HUBO UN CAMBIO EN EL PROCESO.
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—¡Escuchen todos! —exclamó Doya al salir de la tienda junto con Jael.
Al instante los Rebeldes Cautivos comenzaron a aglomerarse frente a ellos, se sentaban en el suelo, otros quedaban de pie, unos más parecían subirse a algún tronco y otros los observan sentados en lo que parecían ser rocas que se encontraban adheridas a las paredes de aquel lugar. Varios Rebeldes repitieron la orden a voluntad y pronto no hubo nadie que no prestara atención.
—Sé que tienen muchas preguntas —exclamó alzando los brazos hacia arriba— no es usual que alguien llegue tan pronto después de los Fieles que acabamos de despedir. Pero como pueden ver es una realidad, ella es Jael, y se ha unido a nosotros. Ya ha comenzado a prepararse para saltar, estará aquí como todos los otros que han llegado antes de ella y se marchará para comenzar su estancia en la tierra. Denle la bienvenida y háganla sentir que puede contar con ustedes y conmigo por supuesto —añadió dirigiendo una mirada —. Bienvenida Jael —dijo todavía mirándola y al instante la Caverna retumbó entre los gritos de júbilo de los Rebeldes Cautivos.
“¡Bienvenida!”
“¡Esperábamos saber tu nombre pronto!”
“¡Nos alegra que estés con nosotros!”
“¡Te ayudaremos a saltar!”
“¡Doya es el mejor maestro, confía en él!”
La multitud no dejaba de gritar emocionada, Jael se encontraba en shock, no le molestaba aquello, pero nunca había escuchado hablar a tantos seres a la vez como en aquella Caverna. No sabía a quién mirar, pero todos la observaban felices y ella sonrió también, sabía que podía confiar en ellos.
—Ve, intégrate al grupo —invitó Doya señalando a la ruidosa multitud.
—No, no me dejes sola, no sé cómo comportarme —pidió juntando sus manos y negando con la cabeza.
—Confía, todo estará bien, yo te buscaré en un momento.
Jael dio pasos cortos hacia la muchedumbre, pronto algunos rebeldes comenzaron a acercarse a ella y entre el intercambio de palabras se sintió más tranquila.
—Eres muy hermosa, podría asegurar que eres la más bella que ha pasado por aquí —dijo alguna.
—Nos sorprende que hayas encontrado la Gruta tan pronto, conocias a Padma y a Gael seguramente, ellos te dijeron donde podías ubicarnos, nos alegra mucho eso —agregó otra.
—Sí, el bosque es demasiado grande, yo estuve muchas Luces perdida hasta que una noche un vigilante me encontró y me trajo hasta acá.
—¿Qué opinas de Doya? Es un excelente maestro, no dudes hacerle preguntas, nosotros también te podemos ayudar, estamos aquí para eso.
—Suponemos que sabes nuestro trágico castigo, estamos atrapados por toda la eternidad, pero nuestra misión es hermosa, guiamos a quienes quieren ir a la tierra.
—Gracias a nuestros consejos muchos han logrado saltar y eso es una alta recompensa para nosotros.
—Seguro te irá muy bien, solo debes tener paciencia.
Jael escuchaba con atención todo lo que le decían, y no sabía cómo responder ante tanto diálogo. De una cosa estaba segura, todos estaban dispuestos a ayudarla.
Los Rebeldes Cautivos le agradaban, todo el lugar le parecía acogedor, no estaba inmaculadamente limpio como Hogar, y las piedras y rocas deformadas y sucias de tierra no eran hermosas como las estructuras de diamante que había observado antes, la apariencia de todos aquellos seres que se parecían a ella dejaba mucho que desear, ella sobresalía sobre manera del resto porque no pertenecía allí, sin embargo si tuviera que escoger no dudaría ni un instante en decidir que la Caverna era por mucho mejor que Hogar, allí había libertad de expresión, de movimiento, se sorprendía con las expresiones de los rebeldes cautivos y la facilidad con la que flexionaban su cuerpo de maneras que ella nunca había hecho con tanta soltura, de pronto, aunque podía moverse, se sentía rígida en comparación a ellos. Se preguntó si más adelante cuando despertara por completo podría hacer todo lo que ellos hacían.
Caminaba por la gruta observando todo lo que estaba alrededor, aunque no había más allá que rocas enormes, troncos, palos y ramas que acompañados de hojas de todos los tamaños formaban especie de refugios individuales, era curioso, no entendía aquello, ¿de qué necesitaban refugiarse? Vio que algunas casitas eran un poco más grandes y luego buscando con la mirada pudo comprender que algunos Rebeldes Cautivos andaban en pareja, algunos incluso se tomaban de la mano. Observaba todo aquello sin comprender, pero Doya le había pedido paciencia, solo debía esperar y poco a poco iría descubriendo todo aquello que en el momento no entendía.
—¿Qué opinas del lugar?
Jael se dio la vuelta, Doya la había encontrado y comenzó a caminar junto a ella.
—Esas luces… son diferentes, ¿nunca duermen? —preguntó Jael refiriéndose a unas llamas de luz naranjas que brotaban de estacas de madera y que se distribuían sin ninguna regla visible por toda la enorme Caverna.