El Arte De Tocarte

Capítulo 17

Alanah

Hace cinco días desde mi cumpleaños, desde la fiesta... desde el beso. Aún no me puedo creer lo que hice, no me creo nada. Bailé, algo que yo no hago normalmente, y luego me besé con Roshan.

No sé lo que tenía en la cabeza en esos momentos, quizás había bebido de más, pero recuerdo cada una de las cosas que hicimos, y no sé si es una tortura o una bendición.

A veces creo que fue el alcohol. Otras, sé que me estoy mintiendo. Recuerdo cada segundo con una claridad cruel, la forma en que me miró antes de inclinarse, el roce de su aliento en mi mejilla, cómo mis dedos se enredaron en su cabello casi por instinto.

Fue como si el mundo se hubiera reducido a ese instante. Y ahora ese instante se ha convertido en mi tortura personal.

Porque no puedo dejar de pensarlo. Todo el día. Mientras hago café, mientras camino a la universidad, mientras intento estudiar. Siento sus manos apretando mi cintura, el latido fuerte de su corazón contra el mío.

Después de la fiesta todo se volvió confuso. Bajé las escaleras casi flotando, con las mejillas ardiendo y los labios hinchados, solo para darme cuenta de que Bryan ya no estaba.

Desapareció. Cuando le pregunté al día siguiente, solo me dijo que tenía "cosas que hacer". Su tono seco y la forma en que evitó mirarme a los ojos me dejaron claro que no me iba a contar la verdad.

Todavía no entiendo cómo mi hermano conoce a Kai. Ni por qué parecía tan frustrado esa noche, casi furioso. Le insistí, obviamente. "¿De dónde lo conoces? ¿Qué pasa con él?".

Bryan solo murmuró algo sobre un bar al que suele ir, una respuesta tan vaga y ridícula que ni yo misma me la creí. Hay algo más. Algo que no me quieren contar.

Al menos Chelsea estuvo ahí. Me presentó a su novio, un chico llamado Mateo, alto, ojos cafés, pelo largo. Me cayó bien de inmediato. Charlamos un rato sobre música y series, y por unos minutos conseguí olvidar el torbellino que tenía en la cabeza.

Pero en cuanto la fiesta terminó, me fui directa a casa, con el vestido arrugado, el maquillaje corrido y el corazón latiendo demasiado fuerte.

Besé a Roshan.

Y me encantó.

A día de hoy sigo sin saber nada real de él. Ayer me mandó un simple mensaje: "¿Cómo estás?". Mi cabeza gritó la respuesta sincera: "Fantástico, pensando en ti a todas horas y en cómo tus manos se sentían en mi cuerpo, pero bien". Obviamente escribí solo "Bien" y tiré el teléfono a un lado como si quemara.

Lía, por otro lado, ha vuelto a escribirme como si nada hubiera pasado. Me alegra, de verdad. No quiero perderla.

Salgo al balcón buscando aire fresco. La tarde está cayendo y el cielo se tiñe de tonos naranjas y rosados. Miro hacia el lugar donde siempre está estacionada la moto de Kai... y no hay nada.

Ni moto, ni él. El espacio vacío me produce una extraña punzada en el pecho. Por una parte me alivia, ya que la situación no me agrada, pero por otra... me preocupa. Me genera una ansiedad que no logro explicarme. ¿Le habrá pasado algo? ¿Tendrá que ver con Roshan?

Entro de nuevo a la habitación, agarro el teléfono con manos temblorosas y le escribo a Roshan antes de arrepentirme.

Yo: ¿Está todo bien? Kai no está...

Enviar.

Tiro el celular sobre la cama y empiezo a caminar de un lado a otro. Las mariposas en mi estómago se han vuelto locas, revoloteando sin control. Dos minutos. Solo dos minutos eternos hasta que el teléfono vibra.

Roshan: Todo está bien. Kai tuvo que ausentarse, pero está bien. ¿Cómo estás?

Respiro hondo, intentando calmar el corazón que amenaza con salirse de mi pecho.

Yo: ¿Bien, y tú?

La respuesta tarda. Demasiado.

Roshan: Bien.

Solo "Bien".

Dejo caer el teléfono con más fuerza de la necesaria y me tiro de espaldas en la cama, mirando el techo blanco como si allí estuvieran escritas todas las respuestas que necesito. ¿Bien? ¿Después de lo que pasó en mi cumpleaños, después de ese beso que sentí hasta en los dedos de los pies, solo me responde "Bien"?

Siento una mezcla explosiva de rabia, vergüenza y decepción quemándome por dentro. ¿Qué esperaba? ¿Que me dijera que quiere repetir lo que pasó? ¿Que significó algo?

Qué estúpida soy.

Me levanto de golpe y vuelvo al balcón. Me agarro a la barandilla con tanta fuerza que los nudillos se me ponen blancos. El viento fresco de la tarde me revuelve el cabello, pero no enfría el calor que siento en las mejillas ni las malditas mariposas traicioneras.

-Idiota -murmuro entre dientes, apretando la mandíbula-. Los dos somos idiotas.

El teléfono vibra otra vez. Aunque me digo que no voy a mirar, corro hacia él como si me fuera la vida en ello.

Roshan: ¿Segura que estás bien?

Suelto una risa seca, casi amarga. ¿Por qué no lo estaría?

Me muerdo el labio inferior con fuerza, debatiéndome entre contestarle algo sincero o seguir fingiendo que todo está perfecto. Al final, mis dedos se mueven solos.

Yo: Todo genial. Solo que besarte en mi cumpleaños y que después actúes como si nada hubiera pasado es súper normal, ¿no?

Lo escribo, lo borro, lo vuelvo a escribir... y al final lo borro todo. No puedo mandarle eso. Suena demasiado desesperada, demasiado herida. En su lugar pongo:

Yo: Estoy bien. Solo cansada. No te preocupes.

Enviar.

Tiro el teléfono lejos y me tapo la cara con las manos, respirando agitada. ¿Por qué duele tanto? Ni siquiera sé qué quiero de Roshan. ¿Una relación? ¿Una explicación? ¿Solo que me diga que él también sintió esa electricidad? ¿O que me ayude a olvidarlo todo?

El teléfono empieza a vibrar con una llamada entrante.

Es él.

El corazón se me sube a la garganta. Dudo unos segundos eternos antes de contestar, con la voz más temblorosa de lo que me gustaría.

-¿Sí?

-¿Estás sola? ¿Te encuentras bien de verdad? -Su voz suena más ronca de lo normal, más grave, casi preocupada.

-Sí... estoy sola. ¿Por qué lo preguntas?




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