El Arte De Tocarte

Capítulo 20

Alanah

No he dormido bien no sé muy bien por qué. He estado toda la noche dando vueltas en la cama. Las palabras de Roshan aún las tengo grabadas "Nos veremos pronto" ¿qué tan pronto? Ni siquiera sé por qué estoy tan desesperada.

No es desespero es ansiedad. Supongo.

Antes de levantarme por completo agarro mi laptop son las siete de la mañana. No sé muy bien la razón pero voy hasta el perfil de Roshan no hay nada no ha posteado nada nuevo. Cierro la laptop de golpe y bajo a por un café mamá y papá seguro no se han levantado y menos Bryan.

Estoy sentada en la isla esperando a que mi café esté listo cuando siento las llaves de la casa sonar en el platillo donde dejamos las llaves.

¿Quién llegó? ¿A esta hora?

Me asomo y veo a Bryan parece exhausto. Confundida salgo de la cocina y su mirada conecta con la mía.

— ¿Qué haces despierta tan temprano?—Pregunta quedándose en su sitio.

—¿Dónde estabas tú?—Ignoro completamente su pregunta.

Bryan nunca había llegado a esta hora de la mañana o al menos no que yo sepa.

— ¿Eso importa? Iré a darme una ducha.

Va directo a la escalera.
No sé qué me impulsa a sujetarlo con tanta fuerza. Mis dedos se cierran alrededor de su brazo. Bryan se detiene en seco tenso. Baja la mirada hacia mi mano y luego la sube lentamente hasta mi cara.

Sus ojos están rojos cansados.

—Suéltame Alanah—dice en voz baja casi un gruñido. Bajo mis ojos hasta sus manos.

—¿Qué te pasó en las manos? —Mi voz sale más aguda de lo que pretendía. Señalo los nudillos hinchados la sangre seca que se agrieta en la piel. No es mucha pero es suficiente para que se me revuelva el estómago.

Bryan se libera de mi agarre con un movimiento brusco y se pasa la mano por el cabello revuelto. Huele a cigarrillo a sudor y a algo metálico que prefiero no identificar.

—No es nada.

—¿Nada?—Doy un paso atrás cruzándome de brazos—Llegas a las siete de la mañana pareces que te peleaste con un muro ¿y me dices que no es nada? Bryan ¿qué carajos hiciste?

Por un segundo veo que duda. Sus hombros se encogen un poco como si estuviera decidiendo si vale la pena mentirme o no. Finalmente suspira y se apoya contra la pared del pasillo mirándome con esa mezcla de fastidio y protección que siempre ha tenido conmigo.

—Tuve que resolver algo. No es tu problema.

—¿Resolver algo?—repito incrédula— ¿Con los puños? Bryan por favor. No soy idiota.

El café empieza a gotear en la cafetera detrás de mí el sonido es el único ruido en la casa. Mamá y papá siguen dormidos arriba. Bryan mira hacia la escalera como si temiera que alguien bajara y lo viera así. Sigue guardando silencio aprieta una y otra vez la mandíbula. Hasta que todo llega a mí como ráfagas.

—¿Estás metido en algo con Roshan?—Mi pregunta sale con dudas y se tensa inmediatamente frunciendo el ceño.

—¿Qué? No claro que no.

— No me mientas todo es tan evidente ¿por eso conoces a Kai verdad? ¿por eso pasaste por alto el hecho de que él estuviera vigilándome todo el día ¿cierto? ¡por eso conocías aquel bar como si frecuentaras a cada rato!

La frustración me sube por el pecho como bilis. Todo lo que he estado reprimiendo desde hace rato explota de golpe. Doy un paso hacia él con las manos temblando de rabia y cansancio.

Bryan aprieta la mandíbula con tanta fuerza que veo cómo se le marca el músculo. Sus ojos rojos y exhaustos se entrecierran.

—Alanah baja la voz -advierte mirando de reojo hacia las escaleras.

—¡No me digas que baje la voz! —exploto dando otro paso adelante. Las lágrimas de rabia me queman los ojos pero me niego a llorar delante de él- Solo dime en qué estás metido.

Él intenta dar un paso hacia la escalera pero yo me interpongo. Mi cuerpo entero tiembla de adrenalina y falta de sueño.

—¿Estás metido en algo con Roshan?—le suelto de nuevo esta vez más bajo pero con más veneno— Dímelo. Dímelo a la cara.

Bryan suelta una risa corta y amarga pasándose la mano por la cara. La sangre seca de sus nudillos mancha su mejilla.

—No estoy metido en nada con Roshan—responde pero su voz suena demasiado controlada como si estuviera midiendo cada palabra.

—¡Mentira! Kai trabaja para él ¿Tú también?

El silencio que sigue es pesado. Solo se escucha el goteo final de la cafetera y mi respiración agitada.

Bryan me mira fijamente durante varios segundos. Por un momento creo que va a contarme la verdad. Pero entonces endurece la expresión esa máscara de hermano mayor protector que tanto odio.

—Roshan es peligroso Alanah. Eso es lo único que necesitas saber. Y sí conozco a Kai. Pero no es tu problema. Mantente alejada.

—¿Que me mantenga alejada? —repito casi riéndome de lo absurdo— ¡Él me dijo que nos veríamos pronto! ¿Cómo demonios quieres que me mantenga alejada si parece que todo el mundo a mi alrededor está conectado con él? ¿Tú incluido?

Doy otro paso y le empujo el pecho con las dos manos. No se mueve ni un centímetro pero necesito hacerlo. Necesito sacar esta ansiedad que me está comiendo viva.

—¡Estoy harta de que todos me oculten cosas! ¡Harta de sentir que estoy en medio de algo que no entiendo! Si estás metido en..

—¡Sí! ¿ok? ¿contenta? estoy metido en algo bastante peligroso—grita dejándome paralizada en mi sitio. Mi pecho sube y baja con cada respiración igual que él.

Bryan suspira profundamente. Por primera vez veo algo parecido a culpa en sus ojos. Levanta una mano como si quisiera tocarme el hombro pero la baja antes de hacerlo.

— ¿Y qué es eso? ¿qué es eso tan peligroso? ¿qué eres mafioso Bryan?

— No pero será Roshan quien te dé explicaciones.

—¡No me las da!

— Lo hará en algún momento

—Mi bien—repito con sarcasmo limpiándome una lágrima traicionera que logró escaparse—Qué conveniente.

Me doy la vuelta incapaz de seguir mirándolo. El café ya está listo pero se me ha quitado el hambre por completo. Solo quiero subir encerrarme en mi habitación.




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