Sussy jugueteó con su pluma. Estaba cansada y aburrida. No tenía más cosas por hacer, solo esperar hasta que acabase su turno y poder irse, al fin.
—¡Al quirófano, rápido! —escuchó a uno de sus compañeros ordenar y la curiosidad la hizo salir de la habitación a ver qué pasaba.
Quedó en shock al ver aquélla escena que parecía de un crimen.
Partes descuartizadas y mordeduras en todo el cuerpo, algunas marcas como de quemaduras y el pobre hombre estaba consciente de ello. Parecía agonizar y estar a sus últimos minutos de vida. ¿Por qué al quirófano? Sus piernas estaban arrancadas y el hombre estaba morado. Era horrible. Daba tristeza, lástima y asco.
Sussy se tapó la boca y no pudo alejar su mirada de la camilla empapada de aquel líquido rojo que la dejaba helada.
El hombre fue ingresado de emergencia y Sussy corrió huyendo de aquélla habitación.
¿Qué pasaría?
—Fue atacado por un animal —le dijo Cowell entrando a la oficina de Sussy al verla haciendo el informe del suceso pasado.
Sussy dejó de escribir y fijo sus ojos claros a los oscuros de Connor.
—Al ver las marcas de su cuerpo también se sospecha que fue atacado por delincuentes, pero sabremos la verdad cuando por fin despierte —concluyó Sussy y se levantó para entregar la hoja del informe a recepción.
—Perdón por lo que pasó la noche pasada. No sabía lo qué hacía.
Sussy se paró de golpe casi al salir.
—No importa —lo miró fría y salió de su oficina cerrando la puerta.
Connor solo suspiró agobiado y se fue a su oficina sin mucho por hacer.