—Mordeduras graves.
—Lo tengo —le dijo Sussy al Doctor Ramírez diciéndole los daños que sufrió el hombre de la noche anterior.
—Quemaduras, partes del cuerpo arrancadas, como ambas piernas, y desgarramiento del brazo derecho. Es increíble que siga con vida —le dijo sorprendido y mirando las fotografías que tenía en la mano.
Sussy dejó de escribir y vio al señor con cabello blanco y lentes, mirando aterrado los resultados.
—¿Está bien?
—Está inconsciente, tuvieron que darle calmantes. Cuando por fin estaba en un estado de mejora, para hablar, no paraba de gritar y quererse levantar sin importar su estado. Es increíble.
Sussy no dijo nada y volvió a su libreta.
—Nunca vi nada igual —le confesó Sussy a Ramírez.
Ramírez soltó una risita que parecía nerviosa.
—Ni yo igual, pero uno no ve muchas cosas cuando es joven. Mírame, 36 años de servicio en este lugar y he visto de todo. Cosas que ni te imaginarás, pero, como esto nunca, aunque te diré que cada caso en este hospital me hace clara la idea que no hay que dejar de creer en nada, incluso en "Los monstruos de debajo de tu cama" —dijo la última fase con sarcasmo y miró a Sussy sonriente.
—¿Qué pasó exactamente? O sea, ¿Qué lo atacó? —le dijo un poco nerviosa y curiosa.
Ramírez se acomodó las gafas y miró por un segundo los resultados.
—No tenemos todo resuelto, el pobre hombre casi no sobrevive y no hubo testigos. Él llamó al 911 y después a nosotros, pero la distancia lo trajo acá. Fue un desastre en ese lugar, hubo de todo; Policías, ambulancias y bomberos. No sé si fue el único, pero aún no desciframos todo, parece como una pieza en un rompecabezas.
Sussy lo miró con más dudas que respuestas en su cabeza.
—Faltará esperar la versión del hombre —le aclaró Ramírez al notarla dudosa.
—¿Despertará pronto? ¿Qué le hicieron en el quirófano?
—Tratamos de salvarle las piernas, pero lamentablemente fue demasiado tarde. Tuvo suerte al seguir aquí.
—¿Dónde pasó?
—En el bosque Curts.
Sussy quedó helada. ¿Fue en el bosque que vio la otra vez esa criatura moverse de árbol en árbol y que soñó con aquello?
—¿Qué? —Sussy quedó en shock momentáneo y sintió un malestar por dentro.
—Al lado de la carretera se encuentra, está a tan solo unos minutos de aquí. Es donde pasas todos los días.
Sus dudas estaban claras y lo aterrada no paraba.
—¿Estás bien? —le preguntó Ramírez a Sussy al verla helada.
—Sí, sí... Estoy bien. ¿Esto es todo? Porque tengo que seguir con más informes —mintió Sussy al no saber cómo reaccionar.
—Sí. Mañana esperaré el informe. Eso es todo por hoy, gracias —le dedicó por última vez Ramírez.
—Claro, nos vemos —Sussy sonrió falsamente y se retiró de ese lugar.