Los días pasaron y Sussy no pareció mejorar con las pesadillas. Se volvieron con frecuencia diaria. El café la mantenía despierta. Las deudas se acumulaban. Berenice estaba cada vez peor, sabía fingirlo bastante bien, pero sus estudios e informes la delataban.
Siempre la misma pesadilla. En el mismo lugar, la misma cosa, el mismo destino. ¿Acaso era una señal para sobrevivir? Sus metas eran solamente el tener paz, vivir con tranquilidad y curar su alma destruida por sus traumas sin superar. Parecía un privilegio el tener tiempo para algo más, era como estar en piloto automático, sobrevivir más que vivir. Ser una máquina en vez de un ser humano.
Los turnos extra eran los peores. Escuchó y vio cosas que no iban. Llegó hasta escuchar palabras de sus padres. Era una locura.
—Necesito que lleves esto al piso 93 —El doctor Flores le entregó unas toallas.
—¿Qué? —Sussy recibió las toallas blancas extrañada.
—Por favor —Flores se fue de inmediato.
Sussy no pudo decir nada. Volteó los ojos olvidando su café número siete de esa noche y se encaminó al ascensor.
Subir las escaleras no era lo suyo, le aterraban. Todos narraban hechos extraños y crueles en ese lugar.
Al llegar, presionó el botón y entró. Dio al botón "93" y esperó viendo las puertas cerrarse.
Suspiró agobiada mientras vio las toallas impecables.
—¿Ahora soy mucama o qué? —renegó y el sonido al llegar al piso escuchó.
Las puertas se abrieron y vio todo vacío.
Suspiró una vez más y se encaminó a las puertas.
—Piso 93, pero nunca me dijo, ¿Cuál habitación?
Volteó una vez más los ojos y se fue a buscar la habitación.
Había doce habitaciones en ese pasillo y tres estaban abandonadas o sin uso aún.
Al azar eligió la habitación 9 y abrió la puerta. Estaba todo lleno de polvo y sucio. Había un poco de artículos nuevos y supuso que iba a ser habitada.
—Tal vez sea aquí.
Se adentró a la habitación y revisó el baño. Parecía viejo, repleto de polvo y partes oxidadas.
Dejó las toallas encima del mueble y se dirigió a irse. Ese lugar le disgustaba.
Salió del baño y se fue lo más rápido. Se tropezó con algunas cosas, pero logró llegar a la puerta que ahora estaba... ¿Cerrada?
—Demonios —Sussy renegó tratando de abrir la puerta, pero el esfuerzo era nulo, estaba trabada.
Con desesperación trató de abrirla, aunque paró cuando escuchó unos pasos en el pasillo.
Soltó la perilla y solo escuchó unos tacones y después unos pasos como de botas.
¿Qué pasaba?