Él

Décima parte

—¿Qué no piensas comer? —le preguntó Connor al verla picotear su ensalada de frutas.

Sussy miró arriba y pareció que vino a acompañarla.

Por primera vez, había salido del edificio y estaba en las gradas de afuera. Era un día soleado y tranquilo.

—No tengo mucha hambre que digamos. Solo puedo pensar en...

—Las deudas —le interrumpió Connor, cruzando los brazos con una bolsa marrón de papel a un lado.

Sussy hizo una mueca y asintió.

—Deja de preocuparte por eso. Sussy, yo te quiero y quiero que estés bien. Ven a vivir conmigo.

Sussy quedó impactada y sin palabras.

—¿Qué...? —lo volteó a ver fijamente y pareció sincero.

—¿Puedo? —le preguntó antes de sentarse a su lado. Ella se quedó muda y él rió al verla así.

—Connor, no.

—No te estoy diciendo que te cases conmigo.

—Es casi lo mismo —Sussy se defendió y miró tímida su ensalada.

—Solo será un tiempo. Piénsalo, no te faltará nada. Será como en los viejos tiempos y quiero arreglar lo nuestro, dame la oportunidad y acéptalo, te lo suplico —Connor le acarició la rodilla antes de levantarse e irse sonriéndole.

Sussy se quedó como estatua. Era verdad lo que le decía; No le faltaría nada, pero no podía, era demasiado. Demasiado de lo que ya tanto había merecido, aparte ella podía arreglárselas.Como lo había hecho todo este tiempo, a su manera.

Dejó la ensalada ahí y con paso apresurado fue a buscar a Connor. Debía de arreglar todo ya mismo, debía hacerle creer que estaba bien así, sin nadie, aunque en realidad es lo que más le faltaba: compañía.

Fue caminando rápido por los pasillos y buscándolo, pero ni rastro de él.

Siguió buscando y en el transcurso pudo recordar momentos juntos, como si su ilusión de niña volviera y se aferrase a esa oportunidad propuesta. Él siempre había hecho todo por ella. Estaba divorciándose y pronto sería oficial legalmente, podría suceder algo entre ambos, pero solo hacía falta poner de la parte de Sussy. Aceptar. Sería una nueva vida, una nueva perspectiva, diría adiós a todo lo malo que le rodeaba. Tal vez, unas semanas o un par de meses no estaría mal. En lo que podría ver cómo era todo y decidir si quedarse un tiempo más. ¡Sí! No sonaba tan mal esa idea. El intentarlo, ver y sentir cómo fluía entre ambos, probar las aguas de lo desconocido, su zona de confort.

Al no verlo, decidió ir a su oficina y desde ahí, escribirle un mensaje de texto.

Lo he pensado y la verdad... Acepto. Muchas gracias por todo, Connor. Gracias por esta propuesta, gracias por tu apoyo de hoy y siempre. Gracias por ser tan bueno conmigo. :)

Al minuto pudo apreciar una contestación:

¡Me alegra que hayas aceptado! Puedes comenzar a traer tus cosas. También trae a Conny, será un gusto. Puedes tomarte el resto del día libre para comenzar a mover todo. ;)

Sussy sonrió y se puso manos a la obra. Parecía muy bueno para ser verdad. Sin embargo, decidió tomar una mano para avanzar en vez de seguir quedándose estancada por su orgullo y tendencia al aislamiento debido a sus inseguridades.




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