Él

Décima primera parte

—No será mucho —dijo Sussy agarrando solamente una pequeña maleta. A pesar de que no tenía tantas cosas, aunque tampoco quería quedarse toda la vida allá, a pesar de la confianza y gran amistad, que se suponía que tenían, ella se sentía aún incómoda viviendo con alguien más. Estaba acostumbrada a estar sola.

Se dirigió en su auto al departamento de Connor. Hacía mucho tiempo que no lo visitaba. La última vez fue cuando fue el funeral de sus padres y ella se quedó todo el día ahí. Llorando, desahogándose con él. Ofreciéndole toda la sinceridad y vulnerabilidad saliente de sus lágrimas. Esa sinceridad que hace mucho tiempo que no salía, que había cambiado y ahora, parecía volver a compartir algo más íntimo.

Siguió su recorrido pensando en lo ocurrido, ignorando el tráfico. Enfocándose en cómo sería su relación ahora. En sí, podría volver a comentarle cualquier cosa sin tener más dudas o en ese caso, más deudas. Era una gran ayuda en todo aspecto, era conveniente y para ello, debía dejar de lado sus valores personales.

Al pensar en detalle en cómo era todo cuando sus padres murieron, sus noches largas en el departamento de Connor, que fueron más que el tiempo que pasó por su matrimonio, ahora disfuncional. Parecía todo volver al mismo círculo, sin embargo, con diferente presente, una diferente experiencia.

Centrándose en el círculo de las cosas, Sussy no se dio cuenta de un auto en medio de la carretera que estaba averiado, lo que la obligó a frenar, sonando las llantas con fuerza.

¿Un auto en medio de este carretera? En medio de la nada.

Se bajó preocupada por la ayuda que podría poder estar necesitando la persona dueña del auto. Corriendo, pensando en los primeros auxilios básicos se olvidó por completo en que dejó su auto abierto. Accesible a un posible robo, aunque era algo que no le importaba. Salvar vidas era lo primordial en la suya.

—¡Disculpe! ¿Necesita ayuda? Estoy dispuesta a ayudarle en lo que pueda... —al revisar por dentro del auto se percató que estaba vacío. Completamente vacío.

Sussy confusa y con un mal presentimiento, puso sus manos en el vidrio de la ventana para poder ver mejor. Observando algo sumamente peculiar en los asientos, algo color carmesí en gran cantidad y todavía escurriendo. Sangre.

Al darse cuenta, el impacto la hizo retroceder de golpe y cayó en la carretera. Lastimándose un poco.

Asombrada se levantó lentamente hasta correr a mirar las placas, conteniendo su respiración al recordar brevemente en su memoria que exactamente esas eran las de sus padres. El auto de sus padres.




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