Él

Décima segunda parte

Un shock momentáneo la paralizó. El terror la hizo sudar frío, atemorizada, impactada, con ganas de llorar de frustración. A pesar de todo eso, no pudo mirar ni un segundo más porque las llamas crecientes que salían de su auto inesperadamente la despertaron de la pesadilla que estaba viviendo una vez más, con el detalle que era en carne propia.

Las palabras «No puede ser« »Esto no es posible« o cualquier otra negación a aceptar lo que estaba pasando, fue interrumpida por la presión que sintió. Con desespero gritó, acercándose estresada y acomplejada a su auto, buscando con la mirada algo que pudiera ayudarla, pero era en vano, estaba en medio de la nada. Corrió hasta el otro auto y forzó las puertas con tanta fuerza que pudo hacerles una grieta, no logró abrirlas, solo apreciar mirar de lejos el escenario perfecto de un auto consumiéndose poco a poco.

Las dudas que comenzó a tener no la dejaron pensar con claridad qué hacer, la estaban acorralando. Con miles de sentimientos pasándole, lo único que pudo articular fueron lamentos mientras se agachó y sostuvo su cabeza con sus manos. Resignada.

Los lamentos crecían al nivel del sonido de las flamas. Con desespero y miedo, gran parte de ambos. Acogiéndola con el calor que sintió de este atardecer que comenzó a enfriar el ambiente.

—Pequeña Sussy... —una voz delicada la llamó. Haciendo que volteara alarmada.

Al mirar al frente, vio una figura oscura, alta, con extremidades largas y un cuerpo deformado, repugnante, acercándose a ella.

—No, por favor... Ya he tenido suficiente —rogó harta, cansada, a nada de darle un ataque de nervios.

—Esto está por terminar —la voz suave se deformó en una abstracta, deformada. Al pronunciar esas palabras, la figura sonrió de forma inquietable, con unos colmillos afilados. Recordando a la perfección esa sonrisa macabra que una vez soñó.

Los sueños que una vez tuvo parecían hacerse realidad, el detalle es que se trataban de malos sueños.

Su aliento se pudo ver, dejando intacta la palabra "No puede ser", segundos antes de que se diese a la fuga con todo el coraje que tenía en el cuerpo.

Corrió al lado derecho de la carretera hasta aproximarse al bosque. Pasando un pastizal que le llegaba hasta los hombros. Huyendo con toda la valentía que le ganaba a las dudas y el terror.

—No te vayas... Te seguiremos —la voz deformada se revirtió a la suave y delicada.

—¡Déjenme! —Sussy gritó histérica.

—No huyas...—las negaciones aumentaron al seguirla y siendo la delantera en esta carrera que parecía de vida o muerte.

La desesperación de la chica la hizo contener el aire para poder aumentar su velocidad sin emitir una sola palabra.

—La verdad está más cerca de lo que crees —la extraña criatura que movía sus articulaciones visibles, no dejó de perseguirla.

¿La verdad?




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