Entrada 563: El linaje naga. Parte dos
La imagen aparece; una grieta atraviesa la pantalla, pero la cámara aún da video. Ruleta está sentado en su escritorio. Mira a la cámara encendida. Espectadores: 56.
—Como lo habéis pedido, hoy terminamos la carpeta: el linaje naga.
Demonio del Olvido: —Ruleta, ya le avisé a Espejismo.
Demonio del Reposo: —¡Chismosa!
Ruleta sonríe, se baja del escritorio y sonríe a la cámara.
—Pero os aviso: me he leído las carpetas y he hecho algunos pequeños ajustes. Ajustes que os pondrán los pelos de punta.
Dios del Fuego: —Niño, deberías irte; quién sabe lo que te hará Espejismo por estar contando sus fantasías.
Con un silbido, un proyector muestra una imagen tras Ruleta: una mujer de piel verde con escamas, ojos grandes y casi oscuros como los de un pez, varios tentáculos que reemplazan sus piernas, y un pelo púrpura y serpentino.
—Tío, no soy ningún miedoso; no me escaparé solo porque mi hermano mayor venga a regañarme. Esto que ven en pantalla es una madre naga. Esta criatura es la única de la especie naga capaz de reproducirse. Antes de que te emociones, tío: no tiene órganos reproductores.
Dios del Fuego: —¿Qué? ¿Yo? ¿Yo qué tengo que ver? Soy el dios de la pureza y lo divino; yo no haría nada pecaminoso.
Diosa Bestia: —Tos, tos, Neffilim.
Una sonrisa se va formando en los labios de Ruleta.
—Silencio, que aquí viene lo bueno. Si alguien en mi audiencia está pensando: «¿Se la daría?» —una risa aguda, pero pequeña—. Bueno, ella no piensa lo mismo de ti. Se reproduce estrictamente con los humanos; los llena con huevos de naga. No hace distinción de géneros. Lo interesante es que puede ejercer una gran influencia en las mentes de una gran cantidad de personas al mismo tiempo, forzándolos a ignorar toda clase de eventos, incluso el hecho de estar embarazadas. Cuando el huevo está listo, la cría de sirena sale del huevo y se come al humano que lo albergó, matándolo de adentro hacia afuera en un proceso muy doloroso. Otra cosa interesante es que el dolor extremo impide a la madre naga tomar control de la víctima; cuando la cría de sirena empieza a comerte desde dentro, la influencia desaparece, lo recuerdas todo y te das cuenta de todo. Mientras mueres, es una iluminación previa a la muerte. ¡Es una genialidad! ¿No creen? Literalmente pueden poner cientos de huevos por humano; si la madre naga llega a una población grande, podría cambiar todo el ecosistema local en tiempo récord.
Diosa de los Viajes: —Sí, niño, es impresionante. Esa madre naga da más crías en una camada que Luna.
Diosa Bestia: —¡Tormenta! Eso no es cierto... Además, yo cómo salí a cuenta; estábamos hablando de Elio y su manía de liarse con todo.
Ruleta escucha la discusión y tose para llamar la atención.
—Bueno, ¿por dónde iba? Sí, la madre naga. Su clase es: Criadero... ¿Alguien me está escuchando?
Dios del Fuego: —¿Yo? Yo no tengo esas manías.
Rey Demonio: —¿Tengo que recordarte lo que me hiciste en tu vida pasada?
Neffilim: —¡No! Ya me sé esa historia; es larga y aburrida, papá.
Dios del Fuego: —Yo no cometí ningún pecado. Soy el dios de la pureza; en mis llamas arden los pecados. Por consecuencia, no puedo ser pecador si soy la pureza.
Demonio de la Esperanza: —De todos modos, sigues siendo un pervertido.
Ruleta hace sonar dos cacerolas entre sí.
—Basta. El que esté libre de pecados, que tire la primera piedra.
Silencio. Espectadores: 127.
—Bien, ahora que ya terminamos eso, quiero seguir con mi blog.
La imagen cambia; ahora muestra a una criatura en lo profundo del mar. La imagen es oscura, pero se alcanza a ver una silueta borrosa.
—Les presento el terror de los nagas. Esta criatura es el depredador natural de los nagas; originalmente era una madre naga, pero tras comerse las mentes de sus hijos ahora es...
Diosa Bestia: —Ruleta, sabemos cómo funciona un terror; saltaste esa parte.
Ruleta resopla.
—Los terrores de los nagas pueden usar los cuerpos de otras criaturas vivas como si fueran propios. Son una suerte de marionetas, como las del tío Paz, pero menos independientes.
Dios del Fuego: —Creo que la Muerte no está viendo esto.
Ruleta se queda mirando la imagen un momento.
—Como ya dijo la tía Luna, la clase de esta criatura es: terrorífico.
La imagen cambia; ahora se puede ver un tentáculo. Frente al tentáculo, en la imagen, se puede ver al propio Ruleta como una mota diminuta junto a él.
—Este es el Leviatán. No sé casi nada de él, pero es grande: uno de sus tentáculos puede igualar a las montañas. Pasa la mayor parte del tiempo durmiendo. Es casi tan perezoso como el tío Paz.
Dios de la Muerte: —Niño, ¿me vas a estar comparando con todos los bichos feos que presentes aquí?
—No, tío. Solo con los que se te parecen. Jajajaja.
—Niño majadero. Sueño, educa a este muchacho, que salió respondón.
Rey Demonio: —¿Yo qué culpa tengo de eso? Este ya no vive conmigo.
—Niño, espera a que te mueras; solo espera un poquito y verás la paliza que te voy a dar.
—¡Así! ¿Por qué no vienes a darme la paliza ahora?
—No quiero salir de casa.
—Jajajaja. Bueno, entonces sigo con mi blog. Clase del Leviatán: ¡Titánico!
El proyector se apaga. Ruleta vuelve a mirar a la cámara. Espectadores: 96.
—Bien, eso es todo por hoy. Próximamente prepararé un video para las otras carpetas. Con suerte, mi hermano ha creado algo más interesante que esto.
La mano de Ruleta se acerca a la cámara, pero se detiene cuando la puerta de la habitación se abre. Ruleta se gira alarmado, dejando ver en la cámara la figura de un hombre con traje rojizo, sin corbata y con una mirada afilada como un cuchillo, ceño fruncido, mirando a Ruleta.
—Te colaste en mi casa. Estás usando mi historia para tu blog. —Da un paso adelante; Ruleta está de espaldas a la cámara—. Ruleta, dame el material y deja este tema. ¿Estamos?
—No. A mis fans les gusta este tema; no lo dejaré solo porque lo pides tú. Y tú puedes marcharte o obligarme.
El hermano mayor levanta una ceja.
—¿Piensas usar tu autoridad conmigo? ¿Qué te hace pensar que no tomaré los archivos por las malas?
La cámara sale volando de la mesa; al volar, un paisaje nevado se despliega ante la lente. Al caer en la nieve, podemos ver desde un lateral a los dos hermanos frente a frente.
—Te lo diré solo una vez más, por las buenas: ¡Deja este tema!
Ruleta levanta las manos.
—Está bien, dejaré el tema. ¿Puedes romper esta fantasía? Prefiero mi casa.
Espejismo levanta una ceja y solo se ríe.
—No. Tómalo como advertencia para no jugar con mi paciencia la próxima vez.
El hermano desaparece, dejando solo su sonrisa aguda para la cámara. Ruleta se queda parado en la nieve.
Diosa de la Guerra: —¿Esto no es una broma?
Ruleta mira a la cámara, se acerca y la levanta de la nieve. Espectadores: 167. En la imagen aparece Ruleta con una sonrisa amplia.
—¡Sigues funcionando! ¡Perfecto! Mi hermano ya se ha ido; se llevó toda la información, y mi casa con ella. Pero eso no me detiene; aún recuerdo lo que decían, más o menos.
Su sonrisa es demasiado amplia, mientras apunta la cámara hacia él.
—Ja, al final tengo razón: hacer algo prohibido me da muchos espectadores.
Diosa Bestia: —¿Creo que lo estamos animando al ver esto?
—Como sé que alguien le está contando esto a Espejismo, ya cambié de ubicación de antemano. Entrada 564: Las dríadas.
Demonio del Reposo: —Yo sé quién le está contando esto a Espejismo.
Demonio del Olvido: —No pensé que Ruleta seguiría con esto después de ser regañado.
El entorno no se puede ver en la cámara, pero Ruleta saca un lápiz y papel de su bolsillo, y empieza a dibujar mientras habla.
—Los árboles parásito: ese es el nombre de la primera etapa evolutiva de las dríadas.
Levanta el dibujo, mostrando un árbol chueco hecho con un par de líneas; un niño haría un mejor dibujo.
—Se ve más o menos así. Este dibujo es malo, pero se tendrán que conformar con esto; perdí el proyector. Es un árbol propio de los bosques; es parasitario, capaz de meterse dentro del cuerpo de los animales. Cuando eso ocurre, el animal puede obtener capacidades sobrenaturales que lo ayudan a sobrevivir. Con el tiempo, el árbol consume a su huésped hasta matarlo. Es de clase: bestia. Es casi una droga.
Nos enseña un dibujo diferente, un árbol hecho con tres líneas, y al lado otros árboles más pequeños.
—El árbol colosal: no hay mucho que decir; es como el anterior, pero mucho más grande. Los poderes otorgados por su madera son más fuertes, y el árbol consume el cuerpo del animal más rápido. Es de clase: colosal.
Diosa de la Guerra: —Ruleta, deberías parar esto; sabes que esto está muy mal.
—Lo sé, tía, pero las vistas siguen subiendo.
Espectadores: 192. Ruleta cambia a otro dibujo; es uno muy poco detallado, hecho con unas cuantas líneas: la silueta de una mujer, una silueta particularmente sensual.
—Esta es una dríada.
Se queda en silencio mirando el dibujo.
—Antes tenía varias fotos de cerca; este dibujo es demasiado recatado. Las dríadas andan desnudas por los bosques. Ah, y también hay dríadas macho, pero de esos no tomé foto.
Se vuelve a quedar en silencio mirando el dibujo.
—Pueden cambiar de forma a voluntad, pero en general se las ve con forma de animal o humana; depende de su humor. Son bastante fuertes y tienen una inteligencia similar a la humana. Tienen grandes habilidades de regeneración; mientras sus piernas estén en contacto con el suelo, pueden curarse de lo que sea. Clase: inteligentes.
Retira la imagen de la vista de la cámara y nos muestra una silueta femenina, pero con una diferencia: hay dibujos de flores en el cuerpo de la mujer.
—Voy a extrañar la foto de la reina; su apariencia es similar a las dríadas normales, con la diferencia de que de su piel surgen pequeñas flores.
Otra vez el silencio.
—Las reinas dríadas ganan un gran poder sobre las plantas a su alrededor, comunicándose con ellas y hasta controlándolas. Clase: mágica.
Neffilim: —¡Mamá! ¿No estás pensando nada raro sobre las dríadas, verdad?
Dios del Fuego: —Primero, no soy tu mamá; eso fue en una vida pasada, no cuenta. Segundo, aún no he visto una dríada, no puedo decirte.
Demonio de la Esperanza: —Pervertido.
El siguiente dibujo es mucho mejor; las líneas dibujan un bosque frondoso, y del bosque se destaca un gran árbol como los dos primeros, pero por la escala se puede entender que es más grande.
—Un rey del bosque puede alcanzar los cien o más metros de altura; tiene un control casi total sobre el bosque y todas las plantas de este.
Tras bajar el dibujo, vemos que Ruleta está mirando a la cámara. Espectadores: 219.
—Eso es todo. Esta especie no tiene las siguientes dos etapas. El rey del bosque es clase: criadero. Ahora, ¡nos vemos para la siguiente entrada: el gran espejo!
La cámara se apaga.