Había una vez una princesa Omega de nombre Bianca la cuál era muy hermosa, nació con su tez blanca como la nieve, ojos color grises con un brillo espectacular y su cabello era rizado con un tono platinado, él rumor de que una princesa más hermosa que cualquier joya había nacido se corrió por un sin fin de reinos.
Reyes, principes, duques y herederos de gran poder pedían su mano para casarse, mandaban manuscritos para ser considerados prometidos a pesar de qué la princesa aun era joven.
La princesa era hija del hermano menor del rey y su madre era una bruja de luna de la cuál había heredado cierta belleza.
Su tía la reina esposa del rey le tenía envidia a la pequeña niña ya qué a causa de su belleza sus hijas siendo mayores ahora eran ignoradas o peor aún comparadas por no ser tan hermosas.
El príncipe Alfa qué era el prometido de la hija mayor del rey se enamoró a primera vista de la pequeña, quedó cautivado por su apariencia tan pura y pidió su mano a pesar de qué ya estaba comprometido.
Cómo se le fue negado tal capricho pidió qué mandarán a Bianca cómo su concubina, pero también se le fue negado, entonces planeo su rapto...
Cuándo la princesa cumplió diesiseis años, en el castillo se celebraba su cumpleaños, todo fue hermosamente adornado, los jardines rebosaban de flores de múltiples colores, el pastel era de cinco pisos de color rosa, él vestido de olanes con corset también era rosa, ya qué ese era el color favorito de la princesa.
Entré los varios juegos que se organizaron fue el juego de las escondidas donde él príncipe mañoso actuó, pago a los guardias y contrato a varias personas para que le ayudarán a secuestrar a la princesa.
Uno de ellos con armadura fue quién la capturo y sin qué nadie se diera cuenta la rapto sacándola del castillo, Bianca pidió llorando todo él camino que la liberarán, que ella no amaba al príncipe y que quería regresar con sus padres.
Él caballero con armadura conmovido por la súplica de la princesa le explicó que no podía regresar con sus padres porque siempre intentarían secuestrarla.
La princesa comprendió que ya no estaba segura en él castillo así qué le pidió al caballero que la ayudara y a cambio le daría lo que él pidiera.
Él caballero llevo a Bianca a una torre que estaba deshabitada y muy bien escondida en medio del bosque, la princesa se escondió ahí por varios días, él caballero le llevaba comida, ropa y todo lo que ella necesitaba.
El hombre era amable aunque nunca se quitaba la máscara de hierro lo que despertó una gran curiosidad en la princesa, varías veces le pidió que le mostrará su rostro pero él hombre se negó.
Un día la princesa mientras se bañaba en el río fingió ahogarse para que él caballero la rescatará. Al ver a la princesa pedir ayuda mientras desesperadamente movía los brazos él caballero sin pensarlo se quitó la pesada armadura de hierro y se introdujo al agua para rescatarla.
La saco cargando del agua y la princesa se aferraba a sus brazos, por primera vez vio el rostro de aquel hombre.
La mitad de su rostro tenía una cicatriz de quemadura la cuál era muy llamativa y al caballero le avergonzaba, sin embargo la otra mitad de su rostro estaba intacta dónde se podía apreciar a un caballero joven, de ojos azules y cabello negro muy apuesto.
La princesa acarició su rostro con mucha ternura y agradeció haber sido rescatada, desdé entonces al caballero dejo de avergonzarce por su apariencia y dejo de ocultarse tras la pesada máscara de hierro.
Pasaron meses y ambos vivían en la torre, compartían días muy felices, contándose historias, aventuras, observando las estrellas, la princesa dejo de anhelar su antiguo hogar y disfrutaba al máximo sus aventuras con él caballero, él cuál resultó que era un cazador y que sólo ocupaba la armadura para ocultar su tan llamativo aspecto.
Un día fueron encontrados y acechados por los hombres del príncipe mañoso, el cazador lucho con todas sus fuerzas y su hacha para defender a la princesa, pero las flechas lo alcanzaron, cuándo su cuerpo cayó vio a la lejania a la princesa mientras intentaba huir y deseo con todo su ser que lo lograra pues no había criatura más pura qué ella.
La princesa en medio de la persecución alcanzó a esconderse entre las raíces de un gran árbol, permaneció ahí hasta él anochecer, cuándo ya no escucho movimiento en él bosque, salió de las raíces sin hacer ruido y con suma precaución observó para todos lados, camino de regresó a la torre para buscar al cazador.
Cuándo lo encontró el hombre estaba tumbado en el suelo con el cuerpo frío y las ropas manchadas de sangre, él hombre estaba sin vida.
La princesa sintió quebrarse por dentro, ella lo amaba más nunca se lo dijo, lo amaba profundamente y deseaba siempre estar con él.
Lloro sobre su cuerpe inerte y retiro cada flecha con sumo cuidado, beso sus labios fríos y sus lágrimas recorrieron su rostro hasta caer al cuerpo sin vida de la persona qué amaba.
Cada lágrima se fue cristalizado y caían cómo pequeñas joyas transparentes sobre el cuerpo del hombre, la princesa lo abrazó hasta la media noche, después buscó entré los bolsillos del cazador una pequeña daga y se la clavo en el pecho sacándose él corazón.
Él cuerpo sin vida cayó sobré el cazador y la sangre de la princesa cubrió al hombre, un brillo magico rodeo a la trágica pareja y un sonido tenue se escuchó en el pecho del cazador, sus heridas se fueron cerrando y su aliento comenzó a hacerse visible.
Cuándo el cazador despertó encontró a su lado un ave muy hermosa de color blanco, sobre el cuerpo del ave habían muchos cristales hermosos, tan pequeños como lágrimas, una joya muy brillante de color rojo, dos diamantes enormes y una piedra hermosa de color rosa.
Él cazador tomó las joyas y las guardo en un pequeño saco, al ver al cisne muerto a su lado le causó mucha nostalgia y lo enterró cerca del lago.
Él cazador buscó a la princesa por todo él bosque, al no encontrarla la busco en los pueblos vecinos, después en diferentes países que conocía y también a los que nos conocía pero nunca pudo encontrarla.