El código del caos azur

Capitulo 02 | Luces y ecos lejanos

La tarde terminó de caer en el Universo 2033, dando paso a una noche fresca y estrellada. En su grupo de mensajes volaban mientras todos se alistaban en sus perspectivas casas en la energía al máximo:

Nick: Paso por ustedes en 20 minutos, mis papus

Nick: Y el que no esté listo se queda

Marcus: Tranquilo we

Marcus: Ya casi estoy listo

Janis: Igual, no andes de castroso, Nick

Owen: Tambien y oye no nos vuelvas a llamarnos así

Alane: Si que cringe 😭

Nick: Oigan a eso se le llama confianza mis papus

Marie: ANIIIIIIIIII

Marie: Tons que te vas a poner al final de cuentas?

Ani: Me decidí que me pondré el vestido que me compre el otro día :P ✨

En su habitación, Ani se observó frente al espejo de su armario. Había elegido un vestido de color vino de corte elegante con falda media que se movía con fluidez a cada paso, combinado con unas botas cortas bastante cómodas para poder bailar sin terminar destrozada a mitad de la noche. Se arregló el cabello suelto con suaves ondas en las puntas y se aplicó un labial sutil que combinaba con el tono de su prenda.

Sin embargo, mientras se ponía los aretes, volvió a sentir aquel extraño calorcito latente en la parte superior de su pecho. Se miró fijamente en el espejo por un segundo; la piel de su cuello parecía normal, pero un momento fugaz creyó ver un parpadeo de luz azul reflejado en el cristal.

Parpadeó rápidamente y el destello desapareció.

—Definitivamente necesito despejar la mente —se dijo a sí misma en voz baja, soltando un suspiro y tomando su bolso.

Poco después, el auto de Nick se estacionaba frente a su casa dando toques de claxon. Al salir, Ani se encontró con sus amigos luciendo espectaculares para la ocasión: Jane llevaba un conjunto negro, Marie destacaba con un top brillante, Alane lucía una falda de cuero sintético increíble con una chaqueta corta, mientras que los chicos (Nick, Owen y Marc) venían alineados con camisas casuales y chaquetas de piel, discutiendo ruidosamente sobre la playlist que sonaría en el trayecto.

—¡Ufff, pero que elegancia la de Francia! —chifló Owen cuando Ani subió al asiento trasero.

—Ese tono te queda espectacular, Ani —elogió Marie acomodándose a su lado, mientras Alane asentía efusivamente desde el asiento del copiloto.

—Gracias, chicos. Hoy sí que nos merecemos esta salida —sonrió Ani, dejando atrás la sensación extraña de la tarde para dejarse llevar por las risas del grupo

Mientras el auto de Nick estaba en marcha por las avenidas iluminadas de la ciudad entre risas, música alta y bromas sobre el proyecto, a incontables años luz de distancia, en la desolación del Universo Absitio, la atmosfera respiraba un peligro totalmente distinto.

En las profundidades del bastión en las ruinas de Lashkra, el aire era espeso y alía a azufre y metal quemado. El lugar estaba iluminado únicamente por el resplandor rojizo de los monitores de rastreo que parpadeaban con las firmas térmicas del multiverso.

Lashkra permanecía de pie frente a un mapa holográfico interdimensional, con los brazos cruzados y los ojos brillando con una mezcla de ira contenida y ambición desmedida. A sus espaldas, cuatro siluetas se erguían en las sombras, esperando órdenes.

Eran sus cazadores de confianza: Jekes, Dorsey un mapache antropomórfico, Drooms y Minglyn una cambiaformas.

—La energía de Anastasia no se destruyó —la voz de Lashkra resonó fría y cortante como una cuchilla, haciendo que sus subordinados prestaran atención inmediata —. Se escabulló antes de que pudiera reclamarla. Cruzando la frontera dimensional y ha ido a alojarse en un mundo primitivo: el Universo 2033.

—¿Se sabe quien es el contenedor, mi señora? —preguntó Dorsey, ajustándose los guantes de combate con una sonrisa siniestra.

—Aún no —respondió Lashkra, haciendo un gesto con la mano para desplegar las lecturas en el holograma principal —. La firma mística está encubierta por la frecuencia biológica de ese planeta. Pero es una cantidad masiva de Magia Azur en un cuerpo común. Quienquiera que sea persona, no sabe lo que tiene en las manos, no sabe usarlo y no podrá ocultarlo por mucho tiempo.

Minglyn dio un paso al frente, haciendo crujir las articulaciones de su cuello.

—¿Cuáles son las ordenes?

—Viajarán al Universo 2033 de inmediato —ordenó Lashkra con severidad, mirándolos fijamente a los cuatro —.Desplieguen los rastreadores de la Magia Azur. Encuentren a la persona que porta el destello de la Magia Azur, atrápenla y tráiganla ante mí... viva o muerta. Si la ACCD intenta interponerse, destrúyanlos todos.

—Considérenlo hecho —gruñó Drooms mientras Jekes activaba el panel del portal interdimensional.

Una brecha de energía oscura se rasgo en medio del lugar, emitiendo un zumbido estruendoso. Justo antes de que los cuatro cazadores pusieran un pie en el portal, Lashkra los detuvo en seco.

—Esperen— ordenó en tono grave.

De entre los pliegues de su capa, Lashkra extrajo una gema del tamaño de su puño. Era un mineral rugoso, de un color violeta verdoso tan profundo que parecía tragar la luz a su alrededor, latiendo con un pulso pausado y violento a la vez.

—Llévense esto —dijo Lashkra, arrojándole la piedra a Jakes, quien la atrapó en el aire con destreza. La gema emitió un silbido helado al contacto con las manos del cazador —. Es un fragmento de la piedra abisal saturado con mi propia magia. Si el portador resulta ser más problemático de lo esperado, rompan el sello.




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