El Contrato de las Almas Ⅱ

Sebastian y Géminis estaban uno en frente del otro, separados apenas por unos 3 metros de distancia. La sala principal sería su campo de batalla, Sara y Raquel les habían dado el espacio suficiente alejándose a una de las paredes de la nave.

Sebastian sujetaba con ambas manos el asta de la lanza que media un metro y medio de largo, en cambio, Géminis tomo una posición de ataque como la de un esgrimista esperando el primer ataque para el poder dar el golpe de gracia, tenía la postura relajada, su brazo izquierdo cerca de la cadera y su mano derecha en posición de empuñar el mango de su espada que aún no se materializaba.

La calma previa era palpable, el círculo mágico se había apagado, la tormenta en el exterior seguía imparable sin dar tregua a la calma, se podía escuchar el bramido de los hornos en algún lugar dentro de la nave, hasta la respiración se volvió un sollozo evidente ante la calma.

En lo que dura un parpadeo Sebastian se lanzó de frente con la cuchilla de la lanza apuntando al torso de Géminis con la intención de atravesarlo, sus movimientos eran directos e imparables, en cambio, Géminis materializo la espada que se fue reconstruyendo parte por parte como un rompecabezas mientras las runas de su cadera y brazo se volvían evidentes, runas mezcladas con sigilos que Sara no alcanzo a comprender su significado, la espada se materializó completamente en lo que dura un latido.

Géminis golpeo la cuchilla de la lanza desviándola hacia un lado, Sebastian no bajo la velocidad y siguió en línea recta.

Sara y Raquel apenas pudieron creer la velocidad en ese primer ataque, era instantáneo, no daban abertura alguna para esquivar o planear un contraataque, pero ellos lo habían hecho de manera natural como si implicara respirar.

Géminis lanzo un mandoble en dirección a la cabeza de Sebastian, el cambio de dirección era suficiente para usar el impulso y cambiar de ataque. Raquel recordó en ese instante sobre el manejo de la lanza, son buenas para ataques a distancia y malas para ataques cercanos, el ataque de Géminis sería igual de destructivo al que había lanzado desde un inicio, no entendía si aquello era una pelea de muestra o una batalla a muerte, los chasquidos de las armas eran constantes y brutales por lo que termino apretando el brazo de Sara instintivamente al fulgor de una intensa batalla.

Sebastian apoyo el regatón en la palma de su mano con fuerza suficiente para levantarla, terminando así con el asta de su lanza horizontalmente frente a su rostro, deteniendo el mandoble imparable de la espada de Géminis.

Ambos se apartaron tomando un respiro después de ese ataque.

Los ataques que siguieron fueron igual de agresivos ninguno de los dos se contenía, Géminis blandía la espada como una extensión de sus extremidades, la espada pasaba de mano en mano mientras eran detenidos por el asta de la lanza, de igual forma Sebastian se aferraba a la lanza, haciéndola girar sobre su cabeza para ganar impulso de impacto que resonaba al choque de ambas armas.

Sara notó que los ataques de Géminis eran diferentes a los usados en la pelea con Andrés, contra él sus ataques eran a matar tenían la misma intensidad, pero el sentimiento y el sentir en cada uno de ellos era diferente como si la rabia fuera quien mandara en ese momento, ahora era diferente era como si lo disfrutara, algo que no supo decirse si era buena o mala señal.

La batalla era imparable, Sebastian mostraba la destreza en sus movimientos desviando uno a uno los ataques de Géminis apenas por centímetros de su cuerpo, era como ver una coreografía practicada de mil y un veces, ambos ataques eran coordinados en una danza feroz, Sebastian aprovechaba los huecos en los ataques de Géminis para tomar fuerza y lanzar su lanza con tal fuerza que el viento empujado por el ataque era palpable, varios cabellos danzaron en los movimientos de ambos.

Géminis en cambio, atacaba sin piedad, sus ataques iban directo a puntos vitales, Sara recordó las veces que estudio con su madre para los exámenes de medicina así que tenía una noción del cuerpo humano y la importancia que tenían ciertas zonas para la vida y Géminis atacaba a cada una de ellas, los mandobles que lanzaba eran imparables su objetivo no era el de mantener una pelea, sus ataques eran las de detener la batalla en el primer movimiento y Sebastian los esquivaba uno a uno.

Sebastian apuntó con la cuchilla de su lanza a las costillas la batalla tomaba fuerza mientras los movimientos cambiaban constantemente para adaptarse a la defensa o el ataque del otro, pero esta vez algo era diferente en Géminis antes usaba sus alas para defenderse y así acortar espacio entre ambos para tenerlo lo más cerca posible y así dar la estocada final, solo que ahora sin poder usarlas sus movimientos eran los de esquivar hasta llevarlos lo más cerca del cuerpo una jugada arriesgada y poco efectiva, se jugaba la vida en cada movimiento.

Sara notó el cansancio en ambos, sus respiraciones profundas y errantes, el sudor en la frente de Sebastian quien se cansaba antes que Géminis, el enrojecer de sus rostros ante el calor de la pelea.

Sebastian dio un paso atrás ante un ataque de descomunal fuerza, en su rostro se reflejó un instante de miedo al parecer algo pasaba, algo que Sara no entendía al no poder sentir las emociones ni las sensaciones en él, en cambio en Géminis notaba la emoción de la pelea, el éxtasis de luchar como una parte de sí, la ira se desvaneció, el rencor o cualquier sentimiento negativo no existía en su cabeza, disfrutaba de la batalla. Se lanzó al ataque rozando a escasos centímetros con la hoja de su espada el pecho de Sebastian que no lo había desviado a tiempo.



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En el texto hay: misterio, ficcion, sobrenarutal

Editado: 05.12.2021

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