El Contrato de las Almas Ⅱ

En la actualidad*

‒Así que Géminis y yo decidimos entrenarlas para cuando supieras la verdad del paradero de tus padres podamos actuar‒ dijo Sebastian después de haber contado los detalles en la ciudad y la charla con Géminis ‒el cazador me dijo que los tenía prisioneros, supongo que si nos está siguiendo el paso debe de estarnos esperando en el portal por donde llegue la última vez‒

Sara miró a Sebastian con sorpresa no podía creer lo que escuchaba, su espera día tras día mirando el fragmento de espejo, rezando por ver a sus padres sanos y salvos días esperando un mensaje que nunca llegaría todo era una pérdida de tiempo, ya que ahora se encontraban prisioneros por su propio clan, se notaba la tristeza, la sorpresa y la ira en su mirada, una que paso de los ojos de Sebastian a los de Géminis, ahora tenía sentido porque él que le enseño el arte con la espada volviéndose accesible y férreo en su enseñanza, no era ningún cambio, solo el interés de que ella pudiera defenderse.

Raquel en cambio, miro con ojos furibundos a Sebastian, sabía que algo no andaba bien su intuición casi nunca se equivocaba, se podía esperar todo de él, pero que no les dijese del paradero de los padres de Sara y que ahora se lave las manos con la intención de prepararlas para lo que se viniese después de cruzar el portal era imperdonable, aun si sus intenciones eran buenas no aceptaba el método que para él era el mejor.

Estuvo a punto de sacar toda su frustración de gritarle a la cara y desahogar aquellas palabras que jamás le desearía a nadie, su ira era incontrolable pensó que ya podía confiar, aunque sea un poco en ellos, pero ambos eran tal para cual la humanidad se acaba cuando te conviertes en un ángel, que hace lo que quiera por su pensar que el fin justifica los medios, por creer que los seres humanos somos simples seres manipulables.

Quiso dar el primer paso cuando noto que Sara se movió hacia Sebastian.

‒Te juro que mi intención era decírtelo solo que no sabía el momento perfecto y bueno si cruzamos el portal es más que seguro que esté ahí el cazador esperándonos, tenemos que defendernos por la promesa que le hice a tus pad…‒ no termino su excusa al sentir como ella lo abofeteaba con tal fuerza que su cabeza giro hacia la dirección del golpe.

El silencio se apoderó del lugar después de ese ello.

‒Solo llévame con mis padres‒ dijo Sara sin levantar la voz, sin mostrar señal alguna de ira, cada palabra fue directa y concisa.

‒Lo siento‒ añadió Sara dirigiéndose a Orión antes de alejarse junto a Raquel

Orión se puso en cuclillas apoyando en su rodilla mientras con sus manos dibujaba las runas faltantes sobre la piel de cristal, cada runa refulgía con su propio brillo, acabando con las runas de destrucción en los bordes del portal sobre la piedra negra, cada surco se formaba como si fuesen escritos sobre la arena, la piedra no presentaba ninguna resistencia ante la creación de las runas y los sigilos, esta vez su composición era concreta y continua.

Sara aun con rabia en su corazón noto con algo de claridad el significado de las runas, de alguna manera entrenar con ellas les daba una amplia mirada a sus significados, como cuando escuchas un idioma diferente por mucho tiempo y al cabo de un tiempo comprendes el concepto de las mismas por leve que sea, en este caso su significado.

Tenía que volver rápido sus padres estaban prisioneros y tenía que salvarlos, no le parecía justo que su propio clan, que su linaje le hiciese esto, aunque no comprendía cuál sería el motivo.

‒Les deseo mucha suerte en su viaje‒ dijo Orión que acababa de complementar la última runa.

Géminis no dijo una sola palabra, ni siquiera se despidió. Dio un paso hacia el portal cruzando al instante llevado por la gravedad. No era necesario decir que él los esperaría al otro lado mientras se aseguraba de que no existiera algo inesperado a su llegada.

Raquel fue la siguiente ‒Gracias por todo Orión‒ dijo calmando su ser y su voz ‒espero recuperes a tu hija y algún día volvernos a ver.

‒Algo que no te dije‒ añadió Orión ‒ustedes se parecen tanto, ambas buscan pisar cada centímetro del mundo a su manera, tienen ese espíritu indomable capaz de protegerse a sí mismas y a quienes los rodea‒ aquello fue un gratificante cumplido.

‒Sálvala y así podría conocerla‒ dijo Raquel animada con una sonrisa hacia un mentor como nunca. Acompaño un paso que tiro de ella llevada por la gravedad causando que desapareciera dentro del portal.

Sara no tenía mucho que decir, la noticia de sus padres se clavó en ella como una bala perdida. Sus ojos miraban al piso de piedra negra perdida en la infinidad de su misticismo, tenía mucho que hacer, no aceptaba el hecho de que la usaran para luego socavarlo con buenas intenciones.

‒Sara‒ dijo Orión notando la mirada perdida de la chica ‒es difícil saber que pasa por su cabeza‒ señalo con un gesto a Sebastian ‒pero confía en algo, cuando él promete algo lo cumple así tenga que acabar con el mundo, no te digo que lo perdones, solo prepárate para lo que pueda venir sé que los hallaras, ahora eres más fuerte que antes, no por tu linaje sino por tu propia alma, por tus propias manos‒

‒Gracias Orión‒ dijo casi inaudible ‒gracias por todo, deseo que salves a tu hija y un día podernos ver‒ dio un paso dejándose llevar por la gravedad e ingresando en el portal, desapareciendo al instante.



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En el texto hay: misterio, ficcion, sobrenarutal

Editado: 05.12.2021

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