El don de Flora (borrador)

14. Einar

Daelyn

Hace años en la provincia de Aray, el lugar donde nací, cada año en el mes de mayo se hacía homenaje al semidios Heracles. Había festividades, bailes, también en los teatros, los actores hacían presentación sobre la vida del semidios.

Cuando era niña, antes que la reina me encontrará y me adoptará, había conocido a un niño que si no me decía su edad creería que yo era su mayor por su baja estatura. Nos conocimos porque mis padres y los de él eran amigos desde la infancia y querían que también que el niño y yo fuésemos amigos.

Algo que resaltaba en él, no era su estatura baja sino sus ojos azules, para mí era la primera vez que veía a una persona con ese tipo de color de ojos. El tono su piel era como el trigo y en unos meses descubrí que se debía a que le gustaba practicar con su espada de madera en el sol.

Su nombre era Einar y murió cuando la plaga, una enfermedad contagiosa e incurable, invadió toda la provincia Aray.

—¿Se conocen? —pregunta la diosa Afrodita, mirándonos a ambos.

—No —respondemos los dos al mismo tiempo.

—Permíteme, presentarme, su Alteza —inclina su cabeza —Mi nombre es Orión y soy un cazarrecompensas.

Orión y Einar comparten mucho físicamente; el tono de su piel, el cabello rojizo y sobre todo el color de ojos. ¿Porque recién me acuerdo de Einar? Hace mucho tiempo que esa herida había sanado.

—Un gusto conocerlo, Orión —sonrío.

Una parte pequeña parte de mi se siente decepcionada porque esperaba escuchar el nombre ''Einar''. Me retiro de la cama y es ahí donde me percato que sigo con el mismo vestido rojo...

Mi vestido de compromiso, un compromiso que no quiero aceptar con el príncipe. El color rojo de mi vestido que significa aparte del amor también la iniciativa como, por ejemplo; iniciar en llegar al reino Esmeralda y conocer el origen de mi don. La tristeza me invade porque dejé a la reina y también a Kalel.

Kalel.

Observo molesta a la diosa Afrodita.

—Era necesario que usted tenía que usar la violencia contra mi caballero? ¡De hecho, quiero saber el por qué me trajeron aquí!

—Princesa, como le recuerdo mi trabajo...

—Si, lo entendí, pero eso no responde lo que quiero saber.

—Pequeña princesa, déjalo terminar hablar —pide Afrodita.

Asiento, indicándole que continúe.

—Me ofrecieron llevarla al reino Esmeralda de la manera más discreta.

Llevo una mano a mi boca, sorprendida. ¿Él sabrá también de mi don?

—¿Cómo se llama la persona que te pidió que hicieras eso?

—Es secreto hasta que la lleve al reino —responde con una sonrisa que transmite tranquilidad.

—Pequeña princesa, le invito a salir de la cabaña, le muestro mi hogar sé que le encantará — Afrodita extiende su mano y la acepto. Me dejo guiar por su cálida sonrisa y la suavidad de su mano a la puerta, pero antes doy una última mirada al joven de los ojos azules.

Él también me devuelve la mirada.




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