El Don de la Princesa

Capítulo 1

—¿Que buscas con exactitud? —preguntó Eliodas a mi espalda.

Con la luna posicionada en lo más alto del cielo, escondidos en el rincón más recóndito de la gran biblioteca real, tuvimos la oportunidad escabullirnos sin que nadie nos viera. Hace poco más de veinte minutos estoy buscando un libro de más de cien años que podría contener información de sumo interés.

buscábamos en la sección prohibida para el ojo público excepto la familia real de la que —no es por presumir— soy parte, lo que quiere decir que para mí no es prohibido.

—Busco el libro que habla del reinado de Magno —respondo mientras sigo ojeando los libros con los nombres de todos los reyes que han estado en el trono hasta el sol de hoy.

—¿Estas consciente de que puede que no haya nada acerca de la leyenda que buscas? —recalcó con escepticismo.

—Lo sé, pero indagar un poco no está demás —me volteo a verlo y me fijo en que está apoyado en la estantería de enfrente— porque no mejor me ayudas a buscar el libro.

—Estoy muy cómodo aquí gracias, además la bruja loca pudo haber inventado esa supuesta leyenda.

Pongo los ojos en blanco y continuo sola con mi búsqueda, sí sé que esa bruja al parecer estaba cubriendo al cuenta cuentos en su acto, también que simplemente pudo haberse inventado todo con el fin de entretener, es muy entendible que Eliodas desconfíe de la información. Sin embargo, mi instinto me dice que no mentía y es algo que quiero confirmar.

Según su relato nos contó: «hace muchos años existió una reina bella con gracia, pero demasiado joven para asumir el rol que se le fue asignado dado que con tan solo dieciséis años fue puesta en el trono. Un día, se presentó ante ella un viejo brujo ofreciéndole un obsequio y que ella lo acepto.

Nadie supo jamás que le dijo el brujo a la joven reina, nadie sabe si lo que le dijo fue el primer paso para su desaparición y a la vez su prematura muerte ¿Cómo se supo de su deceso? —la anciana preguntó con dramatismo ante el silencio de los presentes— Pues como cada heredero, las diosas le otorgan un don que está ligado directamente con el reino.

Luego de que la reina desaparecida falleciera, su hermano mayor, en medio del caos tuvo que tomar el mando y contraer un matrimonio arreglado para poder procrear al que sería su heredero, salvando la monarquía y con ello, el reino. No se sabe a donde fue la joven reina, ni que fue lo que le sucedió, es un misterio que por el bien de todos debe de quedar en un secreto». Así finalizó su relato y nos cobró solo por haber escuchado la historia.

Por lo general, no le presto atención a este tipo de cuentos porque la mayoría resulta ser eso… cuentos, o así fue hasta que recordé que en una de mis tutorías mencionaron que hubo un rey sin don un periodo de tiempo, según lo que leí, fue un tiempo de caos, el don está ligado a la tierra de Osdocia, conecta la tierra con las personas del reino a través de los herederos que se convierten en reyes, en otras palabras, son el puente entre las diosas y el reino. Sin el puente, la conexión con las diosas se cae, la tierra deja de ser fértil, las flores mueren y los árboles se quedan sin hojas; Solo una vez ha pasado esa desconexión en Osdocia con el rey Magno, hace un siglo y poco más, por lo que aprendí en tutorías fueron los tres meses más duros en el reino que solo cambió con la llegada del pequeño heredero que más tarde se convertiría en el rey.

Al fin localicé el libro que estaba buscando, el gran libro del que no me hacia una idea de lo pesado que era hasta el momento en que lo saque de la estantería, su portada es de tapa dura color verde oscuro, bien conservado y con bastante polvo que dice en letras grandes y doradas «El reinado del rey Magno de Osdocia», tomé el libro casi cayendo de bruces por lo pesado que era y lo coloqué sobre la mesa más cercana.

—Hora de la verdad —exclamé emocionada.

Eliodas que estaba reacio a creerme se acercó a la mesa con indiferencia solo complaciendo mi locura, aunque puedo jurar que este tema también le genera curiosidad.

—Espero que esa bruja no te haya mentido —me miró de reojo con desconfianza.

Mi atención recae en el libro, echo un vistazo a las primeras hojas leyendo brevemente sus páginas cuando en una de las primeras hojas una frase confirma mi teoría o parte de ella.

—¡Aja!, aquí dice que antes que el Rey Magno asumiera el trono, este fue asignado a su hermana, Jane de Osdocia justo después de que sus padres fallecieran por enfermedad...

—Denominada la peste negra —terminó Eliodas por mi— puede que no te hayan tomado el pelo después de todo.

—No, no lo hizo, estoy segura —afirmé— nos podemos llevar este libro para estudiarlo a fondo.

—si la reina perdida existe… ¿porque no está en los libros de historia? ¿y cómo es que una anciana de feria conoce su historia y el reino no? —preguntó curioso.

—Eso tendremos que averiguarlo, ella fue una reina legitima no tiene sentido que su nombre no esté en los libros.

Valió la pena que nos coláramos en la biblioteca de noche de lo contrario no podría sacar el libro sin levantar sospechas, puede que me sea permitido entrar y leer los libros de las estanterías prohibidas, pero no tengo permitido llevarme nada de esta zona. Tengo la certeza de que puedo venir por la mañana y no me dirán absolutamente nada por entrar a la sección prohibida, pero prefiero mantener esta información en secreto muy lejos de los oídos curiosos, sobre todo, siendo que esta parte de la biblioteca guarda la historia de cada generación de la familia real, en pocas palabras esta sección es un sembradío de secretos entre generaciones.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.