Querido Magno…
Si estas leyendo esto quiere decir que no volví a casa
Quiero empezar diciendo que siento muchísimo haberte dejado solo, sé que tú y Amanda serán los mejores monarcas que el reino podrá tener, sé que no quieres el trono, pero las circunstancias te han de obligar a asumir este rol, pues no sé qué será de mi en este momento, pero te prometo que intentare volver lo más pronto posible, aunque me lleve toda la vida, en el poema dejaré un acertijo que deberás de descifrar para hallarme, no quiero que los ojos curiosos vengan a mi antes que tú.
Ya se habrá corrido la voz de que un hechicero se presentó ante mí y me ofreció un obsequio, un mundo diferente, dijo que me esperaba un mundo nuevo, también mencionó que podría ir y venir a mi conveniencia, lo he pensado todo el día y creo que tomaré el riesgo dado que no tengo nada que perder, no tengo a mi amado ni a nuestros padres, además de que tú tienes a tu amada Amanda, mi presencia no es relevante, salvo por mi don.
Si llego a perderme… el don y tú serán la única razón por la que lucharé para volver a casa.
-te quiere Jane
Así finaliza la carta que le dejó Jane a Magno. ¿Por qué lady Jane no figura en los libros, si por lo visto era muy allegada a su hermano? Por lo que leí, tal vez Magno le haya guardado cierto rencor por obligarlo a ascender a un trono que él no deseaba, un cargo que ni siquiera era suyo por nacimiento.
Quizá planeaba una vida fuera de la corte, pero su hermana lo arruino todo, tal vez, ni siquiera haya intentado buscarla o sí, para que le diera una explicación sobre por qué abandonó a su pueblo, porque lo abandonó a él, si ella era la única familia que le quedaba. Lady jane demuestra en esa carta que está sufriendo un gran pesar pues una chica recientemente viuda y aparte huérfana tuvo que ascender al trono sin alguien que la guiara porque su padre ya no estaba para ella; Y si el parlamento era la mitad de cruel de lo que es ahora, se la habrán comido viva, incluso yo a veces me siento pequeña en ese mar de tiburones que siempre quieren tener la razón.
Sea como fuese, está fue la última señal de vida de Jane, es una prueba de que ella no desapareció, sino que se fue por decisión propia, ahora tengo que averiguar hacia donde se fue y si realmente jamás fue encontrada o todo esto fue una muy elaborada tapadera de su hermano.
—¿Un nuevo mundo? —Eliodas me saca de mis cavilaciones—¿Qué significa eso?
Tiene razón allí menciona un mundo nuevo. ¿Querrá decir un nuevo reino? ¿Una isla lejana?
—No lo sé, tal vez un reino nuevo —respondo releyendo la cara como si ahí estuviera la respuesta.
—Tal como ella lo escribe, parece ser literalmente hablando “Un nuevo mundo” —se pasea por la habitación sin mirar nada concretamente — ¿No dice nada más?
Iba a responder cuando escucho que tocan la puerta.
—¿Melia? —la voz ahogada por la puerta proviene de Aria—¿Puedo pasar?
Entré en pánico, me quedé en silencio con la mente en blanco, mi primer instinto fue cerrar el libro de golpe y lo tomarlo en mis manos —no sé si es el susto del momento, pero parece que estoy cargando una pluma— y lancé el libro debajo de mi cama, pegué un brinco cuando este cae en un golpe sordo.
Tomo nota mental de que debo buscar un lugar más seguro para esconder este libro.
—¿Melia? ¿Estás ahí? —insiste Aria.
Se que debo responderle porque si no ella entrará para verificar que todo esté bien, trato de encontrar mi voz mientras organizo mi revuelta mental.
—Si acá estoy, dame un momento—respiré un momento y recuerdo que Eliodas sigue en la habitación.
Él solamente toma lugar en la silla frente al escritorio como si no fuera raro que estuviera en mi habitación a estas horas de la noche.
—Dile que pase —susurra, mi cara pasa de la preocupación al pánico.
—¡¿Estás loco?! —susurré a gritos con los ojos como platos.
Parezco una loca parada en medio de la habitación y el parece tan tranquilo con todo el tema, como si no fuera la primera vez que le pasa, ruedo los ojos ante mi propio pensamiento. Pero claro, es de Eliodas de quien hablamos, por supuesto que esto ya le debe de haber pasado, lo que no entiendo es porque su instinto no lo hizo querer esconderse siquiera debajo de la cama.
—Un poco —responde tan tranquilo— tu hermana sabe que somos amigos, además —esboza una sonrisa ladeada— creo que le gusto un poquito.
—La humildad es algo que no te representa amigo —farfulle caminando hacia la puerta, mofándome de su gran ego aceptando que no se va a esconder por lo que optare por el plan B.
—Melia…—vuelve a llamar Aria mientras abro la puerta lo suficiente para que solo me vea yo— Hola, ¿Puedo pasar?
Miré de reojo a Eliodas que no le está prestando atención a nada, parece sumergido en su cabeza puede que esté pensando en lo que acabamos de leer, no lo se. Volviendo a Aria, no puedo negarle el paso si se supone que no oculto nada. Resignada, no me queda de otra solo intentaré que se vaya, sin dar muchas explicaciones.
—No estoy sola —le digo en un tono que espero entienda no pregunte nada más.