El era una Amenaza

CAPÍTULO 5: "Testigos silenciosos"

La noche terminó, pero el caos recién comenzaba.

Ariadna despertó con una presión en el pecho que no venía de pesadillas, sino de recuerdos reales:

Los labios de Killian sobre los suyos.

Su cuerpo vibrando al roce de esas manos fuertes, calientes, pero peligrosas.

Y esa frase…

"Lo que tu hermana investigaba podría matarnos a los dos."

Se miró en el espejo. Tenía marcas en el cuello.

No more lipstick, no more cover. Era real.

Había cruzado esa línea.

Y ahora ya no había marcha atrás.

---

En clase, Nico estaba extraño.

Más serio. Más tenso.

Ella trató de actuar normal, pero sabía que algo en su aura la delataba.

—¿Qué te pasa? —preguntó Nico de pronto, mirando su cuello con una ceja arqueada.

—¿Qué? Nada.

—Tienes una marca ahí... —se inclinó hacia ella, más serio—. ¿Estás con alguien?

Ariadna tragó saliva.

—¿Y si sí?

—¿Quién es?

—No tienes derecho a preguntarlo, Nico.

—¿Es Killian?

La bomba.

Ella no contestó.

Pero su silencio fue suficiente.

Nico se levantó de la silla como si alguien le hubiera metido una corriente eléctrica.

—Ese tipo es una bomba de tiempo, Ari. ¡Está en la universidad por algo que nadie dice! Nadie lo quiere cerca, ¿te das cuenta?

—Tú tampoco sabes lo que hizo.

—¡¿Y tú sí?! ¿Lo conoces lo suficiente como para dormir con él?

Eso dolió.

No por la pregunta… sino por el veneno con el que la dijo.

—No lo conoces, Nico. Ni a él, ni a mí.

—Tienes razón —dijo Nico, alejándose—. Ya no te conozco.

Y se fue.

Pero Ariadna no tuvo tiempo para lamerse las heridas. Porque al salir del aula, alguien la esperaba.

Una chica. Alta. Rubio platinado. Labios rojos y sonrisa afilada como cuchilla.

Camila De La Rosa.

—Vaya, vaya. La novia nueva del chico problema —dijo, cruzándose de brazos—. Tienes agallas, princesa.

—¿Y tú quién eres? ¿Otra ex ardida?

Camila rió.

—No, cielo. Yo soy la única ex que aún puede arruinarle la vida.

La miró fijo. Directo a los ojos. Y luego, sacó su celular.

Mostró un video.

Killian. Golpeando brutalmente a alguien.

Sangre. Puños. Gritos.

Y una fecha en la esquina: hace solo tres meses.

Ariadna sintió que el alma se le salía por los pies.

—¿Qué es esto?

—Un pequeño recuerdo de lo que puede pasar cuando se enoja.

—¿Lo estás chantajeando?

—No, cariño… te estoy chantajeando a ti.

Camila se inclinó, como quien da una caricia… pero envenenada.

—Aléjate de él. O esto se hace viral. Y tú sabes cómo reaccionan las autoridades con tipos como él.

Y se fue.

Con la sonrisa de una villana que cree haber ganado la partida.

Pero lo que no sabía era que Ariadna no era ninguna princesa indefensa.

Y que ella también sabía cómo jugar sucio.

---

Esa noche, se encerró en su cuarto con el celular temblando en su mano.

Miró el nombre de Killian en su chat.

Sus dedos querían escribirle. Su cuerpo lo necesitaba.

Pero su mente decía lo contrario.

“No puedes enamorarte de alguien que podría arruinarte la vida.”

…Y aún así, estaba más adentro que nunca.

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✨ Fin del Capítulo 5



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En el texto hay: amor, universitario, detecive

Editado: 26.08.2025

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