El intercambio

Capítulo 28

Lukas Jensen

Solo quedan tres días para que Chris se vaya. Es obvio que me siento demasiado triste por su partida, pero estoy orgulloso de que ella al fin esté cumpliendo sus sueños.

Me enamoré desde el primer día en que la vi. Me pareció la niña más hermosa que mis ojos habían visto. Luego me di cuenta de que estaba con su novio y tuve que disimular para no demostrar lo linda que me había parecido.

El mejor día fue cuando fuimos a la playa los dos solos, creo que esa puede contar como una primera cita, aunque creo que la primera cita fue en mi habitación cuando estábamos viendo películas. Ese día empezamos a conocernos y me llamo aún mucho más la atención.

El día en que mi hermano me dijo que había visto llegar a un chico y que su comportamiento era bastante extraño, supuse que hablaba de Logan. Ese día tome el auto y maneje lo más rápido posible para llegar a la residencia. Me puse como loco cuando vi que el idiota la tenía contra la pared. Me alegra haber podido llegar rápido y salvarla de ese imbécil.

También recuerdo el día en que Elizabeth la hizo sentir fatal y le hizo creer que yo solo quería acostarme con ella. Lo bueno es que llegue a tiempo y le pude aclarar todo lo que ella le había dicho.

—Amor, ¿que tienes? —ella sale del baño.

—Nada —le miento —Tengo algo de sueño. Alguien no me dejo dormir mucho anoche.

Veo que ella sonríe un poco tímida —Lo siento. Es que quiero aprovechar hasta el último minuto.

—Me saliste tremenda.

Ella corre hacia mí y se lanza encima de mí. Me quedo detallando cada parte de su rostro y me doy cuenta de lo afortunado que soy de tenerla a mi lado. Chris es la chica más perfecta que exista en el mundo.

—¿Me acompañas a comprar unas cosas que necesito?

—Obvio que sí.

Bajamos el ascensor y nos montamos en el auto para manejar hasta el centro comercial.

—¿Y qué vas a comprar? —comenzamos a caminar.

—Ropa —voltea a verme —Lukas, esto se me está haciendo demasiado difícil.

—A mi igual —confieso.

—Me quiero morir —se recuesta en mi hombro —¿Y si mejor me quedo?

—No, amor —acaricio su mano —No vayas a dejar tus sueños solo por lo que estás sintiendo. Sé que es duro para los dos, pero te prometo que luego de esto vamos a estar juntos.

—Te amo.

Comenzamos a comprar la ropa que Chris necesita para el viaje y me quedo sentado mientras ella escoge todo lo que va a llevar.

Le escribo a mi madre y le digo que en la noche voy a ir a casa, la diferencia es que voy a ir sin mi novia porque necesito estar a solas con mi mamá. Ella es la única persona que dejo que me vea cuando estoy derrotado.

—Ya tengo todo lo que necesito —se acerca con cinco bolsas.

—Vamos a dejar esto en el auto —le quito las bolsas de la mano —¿Quieres que almorcemos aquí?

—Sí.

Bajamos al auto y guardo todas las bolsas en el auto. Buscamos un lugar para almorzar y decidimos almorzar en Burger King.

—¿Quieres helado? —ella asiente.

—Me vas a engordar, amor.

Pido dos helados de chocolate y la mesera dice que los llevara a la mesa en unos minutos.

—¿Me vas a acompañar al aeropuerto?

—No —muerdo mi labio —No creo que pueda despedirme de ti. Prefiero despedirme desde nuestro apartamento en el cual te voy a estar esperando.

—Lo entiendo —trata de sonreír.

La mesera se acerca con nuestros helados y comemos en silencio.

El resto de la tarde la pasamos viendo películas y recordando algunas anécdotas que hemos pasado juntos.

Miro la hora de mi celular y es momento de ir a casa de mi mamá.

—Amor, debo ir un momento a hacer unas cosas que me pidió Neil.

—¿Quieres que te acompañe?

—No, quédate aquí —beso su mejilla —Te amo, amor.

—Te amo.

Me monto en el auto y le doy un golpe al timón por no poder quedarme a su lado y enfrentar la realidad.
Me siento como en un estúpido libro de romance, solo que este no terminaría nada bien.

—¿En serio? —apago la radio cuando comienza a sonar A Thousand Years.

No quiero escuchar nada romántico, no es el momento indicado para esas estúpidas canciones que no necesito volver a escuchar.

—El amor apesta —digo para mi mismo.

Encuentro el amor de mi vida y ella se va a cumplir sus sueños al otro lado del mundo. Es como si el destino quisiera hacerme sufrir.

—Hola, mamá —ella me abre la puerta —¿Papá no está?

—No —me abraza —Sé qué quieres pasar tiempo a solas de madre e hijo.

Ella me hace sentar en la sala y me lleva un sándwich con papas hechas en el horno.

—¿Quieres hablar? —se sienta a mi lado.

Siento como el nudo se forma en mi garganta y me tiro encima de ella para dejar que mis lágrimas salgan. Ella acaricia mi cabello y yo la abrazo como si el mundo se fuera a acabar en cualquier momento.

—No quiero que se vaya —digo entre lágrimas —Sé que suena egoísta, pero no quiero dejarla ir.

—Tranquilo, hijo —me besa la cabeza —Sé que se irá por un año, pero te prometo que se pasará rápido.

—No, mamá. Chris es la persona con la que quiero casarme y formar una familia, pero no creo que pueda estar un año sin ella. Me quiero morir.

—Lukas, no digas eso —me regaña —Chris te ama demasiado y no creo que ella quiera dejarte. De seguro van a estar hablando todos los días, hijo.

—Mamá, voy a hacer algo y sé que es lo más tonto que voy a hacer en la vida.

—¿Qué vas a hacer?

—No quiero volver a verla —me levanto —Me fui del apartamento con esta idea en la cabeza y la sostengo.

—Estás siendo inmaduro —me dice —¿Cómo crees que se va a sentir Chris?

—Yo también me siento mal —le recuerdo —No puedo volver a verla. No quiero ver como se marcha a otro país.

—No estoy de acuerdo con tu idea, pero eres mi hijo y te apoyo.




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