En la Academia Élite de Konoha, el cambio fue imposible de ignorar. Sasuke fue el primero en notarlo. No porque fuese especialmente observador con los sentimientos ajenos. Sino porque Mía cambió de lugar. Siempre se sentaba cerca de Neji o junto a él. No necesariamente a su lado a veces. Pero cerca. Una fila. Dos como máximo.
Aquella mañana entró al aula acompañada de Naruto y caminó directamente hacia la parte izquierda del salón.
-¿Nos sentamos aquí? -preguntó Naruto.
Sakura estaba organizando sus cuadernos. Ino levantó la vista. Sasuke ocupaba el pupitre junto a la ventana.
-Claro -respondió Sakura.
Mía dejó su mochila. Naruto se sentó junto a ella. Ino inmediatamente cambió de asiento para acercarse. Sasuke observó la escena. Después miró hacia la puerta. Neji acababa de entrar. Se detuvo. Solo un segundo. Vio el nuevo lugar de Mía. Vio a Naruto.
Sakura. Ino. Sasuke. Y comprendió.
No dijo nada. Caminó hacia su asiento habitual. Solo. Sasuke siguió observándolo.
-Qué raro -murmuró Ino.
Mía abrió un cuaderno.
-¿Qué?
Ino dudó.
-Nada.
Sakura miró a Mía. Tenía los ojos ligeramente cansados.
-¿Está todo bien?
-Sí.
-¿Segura?
-Sí.
Naruto intervino:
-Tenemos examen de historia.
Sakura frunció el ceño.
-Naruto, eso no tiene nada que ver.
-Para mí sí. No estudié.
Ino lo golpeó con un lápiz.
-Nunca estudias.
-Por eso estoy preocupado.
Mía sonrió apenas. Sasuke miró nuevamente a Neji. El Hyuuga tenía un libro abierto. No había pasado de página en cinco minutos.
-Algo pasó -dijo Sasuke.
Todos lo miraron. Mía bajó la vista.
-No quiero hablar de eso.
Sasuke respondió simplemente:
-Bien.
Ino lo miró sorprendida.
-¿No vas a preguntar?
-Dijo que no quiere hablar.
-Pero...
Sakura tocó suavemente el brazo de Ino.
-Déjala.
Mía levantó brevemente los ojos.
-Gracias.
Sasuke asintió. Eso fue todo. Durante el recreo ocurrió algo todavía más evidente. Antes, Mía solía encontrarse con Neji. A veces caminaban. Otras simplemente se sentaban en uno de los patios interiores. Ese día salió con Naruto, Sakura, Ino y Sasuke. Los cinco. Neji permaneció dentro del aula. Solo. Un compañero se acercó.
-¿No vas con ellos?
Neji siguió escribiendo.
-No.
-Pensé que tú y Mía...
El lápiz se detuvo.
-No.
El muchacho comprendió que era mejor marcharse. Desde el corredor, Sasuke observó la escena.
-No está bien -dijo.
Naruto endureció el rostro.
-Problema suyo.
Mía bajó los ojos. Sakura miró a Naruto.
-Tú sabes qué pasó.
Naruto no respondió.
-Naruto.
-No me corresponde contarlo.
Ino miró a Mía.
-¿Él te hizo algo?
Mía guardó silencio. Aquello fue respuesta suficiente. Ino se volvió inmediatamente hacia el aula.
-Voy a...
Mía le sujetó la muñeca.
-No.
Ino la miró.
-Mía.
-No quiero que nadie haga nada.
-Pero si te lastimó...
-Por favor.
Ino respiró hondo.
-Está bien.
Sakura rodeó los hombros de Mía.
-Entonces no preguntamos más.
Naruto le dedicó una mirada agradecida. Sasuke permaneció callado. Pero volvió a mirar hacia el aula. Neji estaba sentado exactamente en el mismo lugar.
Inmóvil. El sol entraba por la ventana y le iluminaba parcialmente el rostro. Parecía enfermo. No físicamente. Vacío.
-Él tampoco está bien -murmuró Sasuke.
Naruto lo escuchó.
-No me importa.
Sasuke lo miró.
-Sí te importa.
Naruto apretó la mandíbula.
-No de la forma que crees.
-No dije de qué forma.
Mía cerró los ojos.
-Por favor.
Sasuke dejó el tema. Los días siguientes establecieron una nueva geografía en el aula. Mía ya no estaba cerca de Neji. Naruto tampoco. La distancia no era accidental. Era precisa. Definitiva.
Mía se sentaba entre Sakura e Ino.
Naruto delante. Sasuke junto a él.
Durante los trabajos grupales formaban siempre el mismo equipo. Si faltaba una silla, la movían.
Si el profesor organizaba parejas al azar y Mía terminaba cerca de Neji, ella pedía cambiar sin explicar el motivo. Y Neji jamás protestaba. Una mañana el profesor dijo:
-Mía Uzumaki y Neji Hyuuga.
El aula quedó silenciosa. Mía apretó el lápiz. Neji levantó lentamente la mirada. Ella no lo miró.
-Profesor.
-¿Sí?
-¿Puedo trabajar con Ino?
El hombre frunció el ceño.
-Las parejas ya están establecidas.
Antes de que Mía respondiera, Neji habló.
-Yo trabajaré solo.
El profesor lo miró.
-No puedes.
-Entonces asígneme a otra persona.
Mía continuó mirando su mesa.
Sakura la observó. Neji añadió:
-Por favor.
El profesor terminó aceptando. Mía trabajó con Ino. Neji con otro estudiante. No cruzaron una sola palabra. Ino fue quien primero perdió la paciencia. Una tarde, después de clases, cerró violentamente su casillero.
-No puedo seguir fingiendo que esto es normal.
Sakura suspiró.
-Ino.
-¡Hace una semana eran prácticamente inseparables!
Mía acomodó sus libros.
-No quiero hablar de eso.
-Ya lo sé - Ino bajó la voz -Pero estoy preocupada por ti.
Mía la miró. La rabia desapareció inmediatamente del rostro de Ino.
-No tienes que contármelo.
Mía sonrió tristemente.
-Gracias.
-Pero si algún día quieres...
-Lo sé.
Sakura añadió:
-Nosotras estamos aquí.
Mía asintió. Naruto apareció entonces cargando demasiados libros.
-¿Terminamos el drama?
Ino le arrebató dos.
-Tú eres el drama.
-También.
Mía se rio. Y desde el otro extremo del corredor, Neji escuchó aquella risa. Se detuvo. No la veía. Solo la escuchaba. Durante unos segundos cerró los ojos. Había extrañado ese sonido. Entonces abrió la mano. El anillo descansaba sobre su palma. Lo había sacado de la caja.
Últimamente lo hacía continuamente. Sasuke apareció detrás de él. Neji cerró la mano.