Naruto esperó hasta que todos se fueron. No porque tuviera miedo de hablar con Neji. Había dejado de tenerle miedo a casi todo hacía mucho tiempo. Esperó porque sabía que aquella conversación no podía ocurrir delante de Sakura, de Ino, de Sasuke ni, sobre todo, de Mía. Su hermana no necesitaba ver aquello. No todavía.
La última clase había terminado hacía casi veinte minutos. El aula de la Academia Élite estaba vacía. Las ventanas abiertas dejaban entrar el aire tibio de la tarde, moviendo suavemente algunas hojas olvidadas sobre los pupitres. Neji seguía sentado junto a la ventana.
Solo. Como siempre últimamente.
Tenía un libro abierto frente a él. No lo estaba leyendo. Naruto se quedó un momento en la puerta. Lo observó. Y sintió algo que no esperaba. Dolor. No rabia. La rabia había sido enorme los primeros días. Había imaginado encontrarlo.
Empujarlo contra una pared.
Preguntarle qué clase de imbécil podía llevar deliberadamente a Mía hasta el lugar que más dolor le provocaba. Había tenido que recordar una y otra vez la promesa que le había hecho a su hermana para no hacerlo. Pero aquello había desaparecido. Porque Naruto había empezado a mirar a Neji. De verdad.
Y lo que veía ya no era al muchacho cruel que había hecho llorar a Mía.
Era a alguien que parecía haber dejado de estar vivo. Neji seguía llegando perfectamente vestido. Seguía obteniendo las mejores calificaciones. Seguía respondiendo correctamente cuando algún profesor le preguntaba. Pero se había apagado. Comía poco. Dormía peor. Ya no sonreía. No discutía. No se enfadaba. No hacía nada. Simplemente existía.
Y Naruto conocía demasiado bien aquella clase de vacío. Por eso entró. Neji levantó los ojos. Al verlo, su cuerpo se tensó apenas. Naruto caminó hasta el pupitre de adelante y se sentó al revés, apoyando los brazos sobre el respaldo.
-Hola.
Neji lo miró.
-Hola.
Silencio. Naruto observó el libro.
-¿Está bueno?
Neji bajó la vista.
-No sé.
-Llevas media hora en la misma página - Neji no respondió. Naruto suspiró -Bueno. Supongo que ya sabes por qué estoy aquí.
-Sí.
-¿Ah, sí?
Neji levantó los ojos.
-Vienes a decirme que me mantenga alejado de Mía.
Naruto se quedó quieto.
-No.
Aquello sorprendió a Neji. Naruto se acomodó mejor.
- Hace una semana probablemente habría venido para eso.
- Lo imaginé.
- También probablemente habría querido golpearte.
Neji sostuvo su mirada.
- Eso también lo imaginé.
- Mía me lo prohibió.
- Claro.
Hubo algo en aquella respuesta. Algo parecido a ternura. Y eso terminó de confirmar a Naruto lo que ya sabía. Neji seguía amándola.
Desesperadamente. Naruto se pasó una mano por el cabello.
-Estoy cansado de verte así.
Neji frunció ligeramente el ceño.
-No entiendo.
-Sí entiendes.
-Estoy bien.
Naruto soltó una risa seca.
-Esa frase debería estar prohibida para la gente que claramente no está bien.
Neji cerró el libro.
-¿Qué quieres, Naruto?
La pregunta fue fría. Pero no agresiva. Naruto lo miró durante varios segundos.
-Quiero recuperar a mi amigo.
Neji quedó inmóvil.
-No somos amigos.
-No seas idiota.
- Después de lo que hice...
- Después de lo que hiciste sigo pudiendo decidir a quién considero mi amigo.
Neji apartó la mirada. Naruto continuó:
-Y yo te consideraba algo más que eso.
Neji volvió a mirarlo.
-Te consideraba un hermano.
La palabra cayó entre ambos. Neji dejó de respirar por un instante.
Naruto tragó saliva.
-Por eso me dolió tanto.
Neji bajó los ojos.
-Lo sé.
-No, creo que no - Naruto apoyó los antebrazos sobre el respaldo de la silla - Cuando Mía me contó lo que dijiste pensé que quería arrancarte la cabeza - Neji no reaccionó -Lo del ramen fue una estupidez. Lo del apellido fue horrible.
Los dedos de Neji se cerraron.
-Pero llevarla allí...
Naruto calló unos segundos.
Necesitó hacerlo.
-A la cabeza de nuestro padre.
Neji cerró los ojos.
-Lo sé.
-Sabías exactamente lo que ese lugar significaba para ella.
-Sí.
-Y lo hiciste igual.
-Sí.
Naruto sintió regresar una chispa de rabia. Pero desapareció casi enseguida al mirar el rostro de Neji.
-¿Por qué no te defiendes?
Neji abrió los ojos.
-Porque no hay defensa.
-Podrías decir que Hanabi te mintió.
-Eso explica lo que pensé. No lo que hice.
Naruto se quedó en silencio. Neji metió una mano en el bolsillo.
Naruto ya sabía lo que había allí.
Había visto aquel gesto cientos de veces durante los últimos días.
-Ella no me obligó a elegir ese lugar -continuó Neji- No me obligó a utilizar lo que Mía me había contado en confianza.
Su voz comenzó a perder firmeza.
-No me obligó a decirle que era una huérfana indigna de mi apellido.
Naruto sintió un nudo en la garganta. Neji miró hacia la ventana.
-Ese fui yo. Así que no existe ninguna explicación que pueda convertir lo que hice en algo menos horrible.
Naruto lo observó.
-No - Neji pareció sorprendido. Naruto añadió -No la hay.
Neji asintió lentamente.
-Entonces estamos de acuerdo.
-No terminé.
Naruto se inclinó hacia él.
-Que hayas hecho algo horrible no significa que tengas que convertirte en un cadáver durante el resto de tu vida.
Neji sonrió apenas. Una sonrisa triste.
-Eso no depende de ti.
-Tampoco depende completamente de ti.
-¿Qué quieres decir?
Naruto lo miró directamente.
- Que estás castigándote - Neji calló - Renunciaste a ser heredero. Te apartaste de tu familia. Dejaste de comer con los demás. Prácticamente ya no hablas.
Neji apretó la mandíbula. Naruto señaló su bolsillo.
-Y llevas ese anillo contigo como si quisieras recordarte cada minuto lo que perdiste.