Mía se cansó de esperar. No ocurrió de manera dramática. No hubo una revelación repentina ni una decisión heroica. Simplemente llegó la hora del almuerzo, entró al comedor con Naruto, Sakura, Ino y Sasuke, tomó su bandeja y lo vio. Neji estaba donde siempre.
En una mesa apartada, junto a uno de los ventanales. Solo. El plato frente a él estaba intacto. Tenía una mano apoyada sobre la mesa y la mirada fija en la comida, aunque resultaba evidente que no la veía. Mía se detuvo. Naruto casi chocó contra ella.
-¿Qué...?
Ella le entregó su vaso.
-Sostenme esto.
-¿Por qué?
Mía no respondió. Simplemente caminó. Naruto siguió la dirección de sus pasos. Abrió los ojos.
-No.
Sakura también lo vio.
-Naruto...
-No, no, no. ¿Qué está haciendo?
Sasuke levantó una ceja.
-Algo que ninguno de nosotros tuvo valor para hacer.
Mía atravesó el comedor. Algunas conversaciones comenzaron a apagarse. Neji no la vio venir. Seguía perdido en ninguna parte. Hasta que una bandeja apareció frente a él.
Clac.
Neji levantó la cabeza. Y dejó de respirar. Mía. Estaba allí. Frente a él.
De pie. Real. Neji parpadeó. Una vez.
Dos. Mía arqueó una ceja.
-Si estás comprobando si soy una alucinación provocada por desnutrición, lamento informarte que soy real.
Neji abrió ligeramente la boca. No salió ningún sonido. Mía retiró la silla. Se sentó. Sin invitación. Sin permiso. Como había hecho cientos de veces antes de que todo se destruyera.
-Además -continuó mientras acomodaba los cubiertos - si vas a desarrollar alucinaciones, al menos podrías elegir alguna donde yo tenga mejor peinado.
Neji continuó mirándola. Mía tomó el tenedor.
- Deja de mirarme así.
Nada.
- Neji.
Él reaccionó.
-¿Qué?
- Bien. Hablas. Ya descartamos catatonia completa.
Al otro lado del comedor, Naruto dejó caer el tenedor.
- ¿Qué está pasando?
Ino lo sujetó del brazo.
-No hagas nada.
- ¡Mía está sentada con Neji!
- Tenemos ojos -respondió Sasuke.
Naruto dio un paso. Sakura le bloqueó el camino.
-Ni se te ocurra.
-¡Pero...!
Ino lo tomó del otro brazo.
- Fuera.
- ¡¿Por qué tengo que salir yo?!
- Porque eres incapaz de observar algo sin intervenir.
- ¡Soy su hermano!
- Precisamente.
Entre Sakura e Ino comenzaron prácticamente a arrastrarlo. Naruto miró desesperadamente a Sasuke.
-¡Haz algo!
Sasuke recogió tranquilamente su bandeja.
-Estoy haciendo algo.
-¿Qué?
-Irme.
-¡Traidor!
Y los cuatro desaparecieron del comedor. Bueno. Casi. Naruto volvió a asomar la cabeza por la puerta.
Sakura lo agarró de la chaqueta y lo hizo desaparecer nuevamente. Mía lo vio. Tuvo que contener una sonrisa. Neji también. Durante un segundo, una pequeña chispa atravesó aquellos ojos muertos. Mía la vio. Y le dolió. Muchísimo. Pero había ido hasta allí por una razón. Así que comenzó a comer. Neji seguía inmóvil.
-¿No vas a comer?
-Mía...
Ella levantó un dedo.
-Todavía no.
Neji calló inmediatamente.
-Gracias.
Probó su comida. Masticó tranquilamente. Después miró el plato intacto de Neji.
-Interesante.
Él bajó la mirada.
-¿Qué?
-Estoy intentando descubrir si planeas comerlo o establecer una relación sentimental con él basada exclusivamente en miradas.
Neji tragó saliva.
-No tengo hambre.
-Qué sorpresa - Mía tomó otro bocado - Últimamente nunca tienes hambre.
Neji la miró. Ella no devolvió la mirada.
-Come.
-Mía...
-No es una sugerencia.
Algo antiguo pasó entre ambos.
Aquella autoridad descarada. La forma en que ella siempre había irrumpido en su espacio sin pedir permiso. Neji tomó lentamente el tenedor. Mía asintió.
-Excelente. El heredero Hyuuga recuerda cómo funcionan los cubiertos - Neji se tensó. Mía lo notó. - Perdón. Exheredero.
La vergüenza cruzó su rostro.
-No tienes que...
-Ya sé que no tengo que hacer nada - Mía finalmente lo miró -Estoy aquí porque quiero.
Aquello lo atravesó. Neji bajó los ojos inmediatamente. Comió un poco. Mía observó.
-Otro.
Él levantó la mirada.
-¿Qué?
-Otro bocado.
Neji obedeció.
-Perfecto.
Mía siguió comiendo.
-Mira qué increíble. Resulta que comer no es tan complicado.
Neji estuvo a punto de sonreír. No llegó a hacerlo. Mía sí lo vio. Y decidió continuar.
-Aunque admito que este almuerzo podría mejorar muchísimo.
Neji permaneció callado.
-Por ejemplo, podríamos estar en cierto restaurante nuevo - El tenedor de Neji se detuvo. Mía continuó comiendo - Dicen que es precioso.
Silencio.
-Lujoso.
Neji palideció.
-Mesas junto a los ventanales.
Sus dedos comenzaron a temblar.
Mía lo vio. Pero continuó. Necesitaba hacerlo.
-También dicen que sirven ramen.
Neji cerró los ojos un segundo.
-Mía...
- Mi comida favorita.
Él bajó la cabeza.
-Lo sé.
Ella arqueó una ceja.
-¿Ah, sí? - Puñal. Neji no respondió - Qué raro. Yo tenía entendido que era un asco.
Otro.
- Que gastar dinero en ramen era una pérdida innecesaria de efectivo.
Otro.
-Y pensar que hay personas capaces de despreciar un plato tan delicioso - Mía negó dramáticamente -Francamente, Neji, hay monstruos caminando entre nosotros.
Él cerró los dedos alrededor del tenedor. No podía mirarla. Cada palabra era una cuchillada envuelta en humor. Y sabía que la merecía.
- No pienso eso.
Mía dejó de comer. Silencio. Neji levantó lentamente la mirada.
-¿Qué dijiste?
Su voz tembló.
- Que no pienso eso - Mía lo contempló. Neji tragó saliva -Me gusta el ramen.
Ella arqueó una ceja.
- Vaya.
- Siempre me gustó.
- Esto se pone interesante.