El Legado De Las Almas

La cita que sí había existido

Volvieron a hablar dos días después. Esta vez no fue Mía quien se acercó. Neji la esperó al terminar las clases. No bloqueó su camino ni intentó detenerla. Simplemente permaneció junto a la puerta del aula mientras los demás salían y, cuando Mía pasó a su lado, reunió el valor que llevaba semanas perdiendo.

-Mía.

Ella se detuvo. Naruto, que caminaba unos metros por delante junto a Sakura, miró hacia atrás. Mía sostuvo su mirada y negó suavemente con la cabeza.

Estoy bien.

Naruto entendió. Sakura tomó su mano y continuaron caminando. Mía volvió hacia Neji.

-¿Qué pasa?

-Necesito contarte algo.

Ella esperó. Neji respiró profundamente.

-Sobre aquel día.

La expresión de Mía cambió.

-¿Qué cosa?

-Todo.

Terminaron sentados en uno de los bancos del jardín trasero de la academia. Había pocos estudiantes a esa hora. Mía estaba en un extremo. Neji en el otro. La distancia entre ambos era pequeña.
Parecía enorme. Neji mantenía las manos entrelazadas.

-Tenías razón.

Mía frunció ligeramente el ceño.

-¿Sobre qué?

Él levantó los ojos.

-Sobre aquella cita. Te había citado para pedirte que fueras mi novia.

El corazón de Mía dio un golpe brutal. No dijo nada. Neji continuó:

-Todo lo que imaginaste, prácticamente todo era verdad.

Mía tragó saliva.

-¿El restaurante?

-Sí.

-¿El nuevo?

Neji asintió.

-Tenía una reserva para las doce y media - Ella bajó la mirada - Una mesa para dos junto a la ventana.

Mía cerró los ojos un instante.
Exactamente como lo había imaginado.

-Había hablado con el restaurante esa misma mañana -continuó Neji- Llamé para asegurarme de que todo estuviera preparado.

Una sonrisa amarga apareció en sus labios.

- Creo que confirmé la reserva dos veces.

Mía lo miró.

- ¿Dos?

- Estaba nervioso.

Aquello resultaba casi inconcebible.
Neji Hyuuga. Nervioso.

-También había pedido un postre especial.

Los ojos de Mía comenzaron a humedecerse.

-¿Un postre?

- Para compartir - Neji miró hacia el jardín -No quería nada demasiado llamativo porque pensé que te incomodaría que todo el restaurante nos mirara. Solo quería que fuera... nuestro.

Mía sintió que se le cerraba la garganta.

-¿Y el ramen?

Neji soltó aire. Aquella pregunta dolía especialmente.

- Había revisado el menú.

Mía parpadeó.

- ¿Tú?

- Con Naruto.

Ella abrió mucho los ojos.

- ¿Naruto sabía?

- Sabía que quería invitarte a un lugar especial. No sabía exactamente cuándo iba a darte el anillo, pero sabía prácticamente todo lo demás - Neji sonrió apenas al recordar -Fue insoportable.

Mía soltó una pequeña risa.

- Eso sí me lo creo.

- Le pregunté qué restaurante elegir.

-¿Y él eligió ese?

- Entre los dos. Después discutimos por la mesa.

Mía lo miró, fascinada a pesar de sí misma.

-¿Discutieron por una mesa?

- Naruto quería una en una zona más privada. Yo quería la del ventanal.

-¿Por qué?

Neji tardó un momento en responder.

-Porque sabía que te gustaría ver Konoha mientras comíamos.

Mía dejó de sonreír. Dolía. Todo aquello era hermoso. Terriblemente hermoso.

- Naruto supervisó el menú -continuó Neji - Me explicó cuáles eran tus variedades favoritas de ramen, qué cosas no debía pedir y qué postres te gustaban.

- Claro que lo hizo.

- También me dijo que tú...

Neji pareció ligeramente avergonzado.

-¿Qué?

-Que amas los detalles.

Mía sintió un estremecimiento.

- Y yo quería que hubiera detalles - Neji la miró -Muchos.

El silencio se llenó de todo lo que nunca había ocurrido.

- Llevaba tres días practicando cómo preguntártelo.

Mía lo miró incrédula.

-No.

-Sí.

-¿Tú ensayaste?

-Muchas veces.

Una pequeña sonrisa apareció en ella.

-¿Frente al espejo?

Neji cerró los ojos con resignación.

-Sí.

Mía tuvo que cubrirse la boca para no reír.

-No te rías.

-Lo siento.

-No lo sientes.

-No.

Y durante un instante estuvieron allí nuevamente. Mía y Neji. Los de antes. Después él continuó.

-Nada me parecía suficientemente bueno.- Su voz volvió a llenarse de dolor - Pensaba que sonaría demasiado frío. Después demasiado sentimental. Luego ridículo.

-Probablemente era ridículo.

-Seguramente.

Mía sonrió. Neji la contempló un instante. Dioses, cuánto había extrañado aquella sonrisa.

-Esa mañana me cambié de chaqueta varias veces.

- No te creo.

- Es verdad.

- Neji Hyuuga teniendo una crisis de vestuario.

- Puedes utilizar esa información para chantajearme algún día.

Mía rio suavemente. Neji también sonrió. Pero la sonrisa murió pronto.

- Quería que todo fuera perfecto - Ella guardó silencio - Quería que te sintieras especial. Quería hacerte sentir como una reina - Neji bajó los ojos - Mi reina.

El corazón de Mía pareció detenerse. Tuvo que mirar hacia otro lado. No podía permitir que él viera lo que aquellas dos palabras acababan de hacerle.

- Neji...

- Necesito que lo sepas - Su voz tembló - Necesito que sepas quién era yo esa mañana antes de que todo se destruyera.

Mía volvió a mirarlo.

-Porque el muchacho que viste en aquella montaña no era lo que yo pensaba de ti. Era lo que elegí convertirme para hacerte daño.

Mía sintió el golpe de aquellas palabras. Neji no intentó suavizarlas.

- Hanabi me mintió. Yo le creí. Eso explica mi rabia, pero no justifica nada de lo que hice después - Mía bajó la mirada - Cuando la encontré llorando, dejé el teléfono sobre la cama.

-¿Ibas a escribirme?

-Sí.

Neji recordó aquel mensaje que nunca había enviado.

-Pensaba decirte que me esperaras frente al restaurante en media hora.

Mía cerró los ojos. Media hora. Una mentira había cabido dentro de media hora.




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