Mía había pensado que la conversación había terminado. Se equivocaba. Estaban nuevamente en aquel banco apartado del jardín de la academia.
Habían pasado varios minutos desde que Neji le había confesado cómo debía haber sido aquella cita: el restaurante, la mesa junto a la ventana, el postre especial, el anillo, los tres días ensayando frente al espejo y aquel futuro absurdo y maravilloso en el que ya imaginaba a Mía como parte de su familia y a Naruto como el hermano que nunca había tenido. Mía todavía estaba procesándolo cuando Neji habló otra vez.
-Hay algo más.
Ella lo miró.
-¿Más?
Neji asintió.
-Mucho más.
Mía soltó aire.
-Voy a necesitar ramen después de esto.
Por primera vez, una sonrisa pequeña apareció en los labios de Neji.
-Probablemente.
-Continúa.
Neji miró sus manos.
-El mensaje.
-¿Qué mensaje?
- El que iba a enviarte antes de encontrar a Hanabi - Mía quedó quieta -Te dije que tenía el teléfono en la mano.
- Sí.
- No te dije que había escrito el mensaje tres veces.
Mía parpadeó.
-¿Tres?
-Tres.
-¿Para decirme que fuera al restaurante?
- Sí.
Ella lo contempló como si acabara de revelar uno de los secretos mejor guardados de Konoha.
- Neji, literalmente necesitabas escribir "te espero frente al restaurante".
- Lo sé.
-Son cinco palabras.
-Lo sé.
-¿Y necesitaste tres intentos?
Neji cerró los ojos.
-Estaba nervioso.
Mía se mordió el labio. Era demasiado adorable. Y eso la irritaba profundamente.
-¿Qué escribiste?
Neji pareció considerar seriamente la posibilidad de huir.
-No importa.
-Ahora importa muchísimo.
-Mía.
-Hyuuga.
Él suspiró.
-El primero decía: "Te espero en media hora frente al restaurante nuevo. No llegues tarde".
Mía lo miró fijamente. Después comenzó a reír.
-¡Eso es exactamente algo que tú escribirías!
-Ese era el problema.
-¡Es terriblemente autoritario!
-Lo sé.
-"No llegues tarde" - Mía imitó su voz más fría -"Obedece, mortal".
Neji cerró los ojos.
-¿Quieres escuchar el resto o no?
-Sí, sí.
Ella intentó ponerse seria. No lo consiguió completamente.
-¿El segundo?
-"Nos vemos en media hora frente al nuevo restaurante. Tengo algo importante que preguntarte".
La sonrisa desapareció de Mía.
-Oh.
-Lo borré.
-¿Por qué?
-Sonaba como si fuera a comunicarte una tragedia.
Mía soltó una carcajada.
-¡Es verdad!
Neji la miró con resignación.
-Gracias.
-Imagínate recibir eso. Habría pensado que estabas muriendo.
La ironía de sus propias palabras hizo que ambos dejaran de sonreír.
Porque durante semanas Neji prácticamente lo había estado haciendo. Mía bajó la mirada.
-¿Y el tercero?
Neji tardó.
-Ese no llegué a enviarlo.
-¿Qué decía?
Él la miró. Y Mía supo que aquel era diferente.
-"Mía, te espero en media hora frente al nuevo restaurante. Tengo algo especial preparado para nosotros".
El corazón de Mía se contrajo.
-Ese.
Neji asintió.
-Ese era el definitivo. Tenía el dedo sobre enviar cuando escuché llorar a Hanabi.
Mía cerró los ojos. Otra vez aquella media hora. Otra vez la frontera minúscula entre dos futuros completamente diferentes.
-Pensaste hasta en el mensaje -murmuró.ella fascinada.
- Pensé en todo - La voz de Neji se volvió dolorosamente suave -Porque no quería que nada sonara frío contigo - Mía abrió los ojos.-No quería ordenarte que fueras. No quería parecer distante. Quería que desde el primer mensaje entendieras que aquello era especial.
Neji sonrió tristemente.
-Hasta pensé que quizá leerías demasiado entre líneas y descubrirías lo del anillo antes de llegar.
-Lo habría hecho.
-Lo sé.
-Te conozco demasiado.
Neji bajó la mirada.
-Eso creía yo también - Aquello dolió. Mía no respondió. Neji respiró profundamente - Por eso necesito contarte estas cosas.
-¿Por qué?
-Porque quiero que conozcas al otro Neji.
Mía frunció el ceño.
-¿El otro?
-El verdadero - La miró - No al de la montaña.
Hubo algo diferente en sus ojos.
Vulnerabilidad. No aquella tristeza vacía de las últimas semanas. Era algo mucho más antiguo. Más profundo.
-Hay una parte de mí que casi nadie conoce - Mía permaneció callada - Mi padre la conoce. Hanabi la conocía.
El uso del pasado no pasó inadvertido para ella.
-Nadie más.
-¿Naruto?
Neji negó.
-Naruto conoce muchas cosas de mí. Pero no esa parte completamente.
-¿Y ahora me la estás mostrando?
- Quiero hacerlo.
Mía sintió que el pecho se le apretaba. Neji miró hacia los árboles.
-Todos creen que soy seguro.
Mía arqueó una ceja.
-Eres insoportablemente seguro.
- No siempre.
- Eso es nuevo.
- Soy inseguro con las personas que realmente me importan - Ella dejó de bromear -Y tú me importabas demasiado.
Importabas.
Mía sintió el pinchazo. Neji la miró inmediatamente.
- Me importas. Más que antes, si eso es posible - Mía tuvo que apartar los ojos - Ese Neji que estuvo tres días ensayando frente al espejo era ridículo.
Una sonrisa apareció en ella.
-Completamente.
-Estaba aterrado.
-Eso me cuesta creerlo.
-Cambié tres veces un mensaje de texto.
-Buen argumento.
Neji sonrió apenas.
-Tú hacías aparecer esa parte de mí. Siempre.
-¿Cuál?
Él tardó en responder.
-La que se sentía como un niño otra vez - Mía quedó inmóvil -Contigo no necesitaba ser el heredero. Ni el Hyuuga perfecto. Ni el muchacho que siempre sabe qué hacer - Neji bajó la mirada -Podía ser simplemente yo.
Mía sintió que algo se rompía dulcemente dentro de ella.