Al día siguiente, Mía descubrió dos cosas importantes. La primera: cinco platos de ramen no eran una buena idea, incluso si una estaba atravesando una crisis sentimental.
La segunda: hablar durante casi dos horas con Ino y Sasuke tampoco ayudaba demasiado cuando, al llegar la mañana siguiente, todas las frases de Neji seguían dando vueltas en su cabeza como si hubieran decidido alquilarle el cerebro. Entró al aula con una expresión de absoluta dignidad. Duró aproximadamente ocho segundos.
-Te ves rara -dijo Naruto apenas la vio.
Mía dejó la mochila sobre su mesa.
-Buenos días para ti también.
Sakura, sentada junto a él, levantó la mirada de sus apuntes.
-Tiene razón.
Mía la señaló.
-Tú no participes. Eres cómplice.
-¿De qué?
-Todavía no lo sé.
Naruto frunció el ceño.
-¿Qué significa eso?
- Nada.
Sakura y Naruto se miraron. Mía entrecerró los ojos.
-No hagan eso.
-¿Qué? -preguntó Sakura.
- Esa mirada de pareja que se comunica telepáticamente.
Naruto sonrió.
-Estás celosa.
-De ustedes, no.
-¿Entonces?
Mía vio el anillo dorado con la piedra rosa en la mano de Sakura. Sakura también lo miró. Otra vez. Mía suspiró.
-Sakura, por favor, deja de contemplarlo. Te juro que vas a erosionar la piedra.
Sakura escondió la mano inmediatamente.
-¡No lo estaba mirando!
Naruto respondió:
-Sí lo estabas.
-¡Naruto!
- Pero puedes mirarlo cuanto quieras.
Sakura sonrió. Naruto también. Mía hizo una arcada dramática.
-Insoportables.
Entonces la puerta se abrió. Neji entró. Y todo el humor desapareció del rostro de Mía durante medio segundo. Solo medio. Pero Naruto lo vio. Sakura también. Neji caminó hasta su lugar habitual. Ya no parecía tan vacío como las semanas atrás. Seguía delgado. Seguía teniendo aquellas sombras bajo los ojos. Seguía moviéndose con cierta lentitud.
Pero había algo diferente. Una pequeña tensión de vida. Como si el cuerpo hubiese recordado recientemente que debía seguir habitado. Neji levantó la vista. Encontró los ojos de Mía. Ella recordó:
Quería hacerte sentir como una reina. Mi reina.
Desvió la mirada con tanta rapidez que casi se golpeó contra la silla.
Naruto frunció el ceño.
-Definitivamente estás rara.
-Cállate.
La primera hora fue literatura. Mía no escuchó prácticamente nada. El profesor hablaba sobre la tragedia clásica, mientras ella tenía una tragedia mucho más urgente instalada tres filas más atrás. Había cambiado tres veces el mensaje. Mía escribió una frase en el margen de su cuaderno.
No llegues tarde.
La miró. Soltó una risa. Sakura giró.
-¿Qué?
Mía tapó inmediatamente el cuaderno.
-Nada.
-¿Por qué te ríes?
-Recordé algo.
-¿Qué?
-Nada.
Naruto se inclinó desde adelante.
-¿Qué cosa?
-¿Ustedes no tienen vida propia?
Sakura levantó la mano izquierda. El anillo rosa brilló.
-Yo tengo una bastante buena.
Mía la miró.
-Eso ha sido cruel.
Sakura sonrió.
-Lo aprendí de ti.
Detrás de ellas, Sasuke bajó ligeramente el libro para ocultar una sonrisa. Mía lo vio.
-Tú cállate.
Naruto giró hacia él.
-¿Por qué Sasuke sabe algo?
Sasuke volvió al libro.
-No sé nada.
Mía abrió mucho los ojos.
-Mentiroso.
Naruto señaló a ambos.
-¡Sabía que pasaba algo!
Ino, desde la mesa contigua, intervino:
-Concéntrate en la clase.
Naruto la miró.
-¡Tú también sabes!
Silencio. Mía cerró los ojos. Sakura observó a Ino. Después a Sasuke.
Después a Mía.
-¿Qué hicieron ayer?
-Nada -respondieron los tres al mismo tiempo.
Naruto dejó caer el lápiz.
-¡Eso fue demasiado coordinado!
El profesor levantó la cabeza.
-¿Señor Uzumaki?
Naruto se enderezó.
-Nada, profesor.
-Entonces agradecería que su drama personal esperara hasta el recreo.
Sasuke murmuró:
-Eso puede tardar meses.
Mía lo golpeó suavemente con una goma. Diez minutos después, Mía intentó volver a prestar atención. No funcionó.
Quería pasar años contigo.
Miró accidentalmente hacia Neji. Él estaba escribiendo.
Décadas.
Mía volvió la vista al frente.
Si existe algo después, también.
Cerró el cuaderno con demasiada fuerza. Sakura dio un pequeño salto.
-¿Qué te pasa?
-Nada.
-Ese cuaderno no hizo nada.
-Lo sé.
-Entonces ¿por qué lo atacas?
Mía apoyó la frente sobre la mesa.
-Porque no puedo atacar otras cosas.
Naruto se volvió inmediatamente.
-¿A Neji?
Mía levantó la cabeza.
-¿Quién dijo Neji?
Naruto la miró..Sakura la miró. Mía miró a Sasuke. Sasuke evitó sus ojos.
Traidor.
-No dije Neji -insistió ella.
Naruto arqueó una ceja.
-Yo sí.
Mía abrió la boca. La cerró.
-Te odio.
-Soy tu gemelo.
-Eso agrava la situación.
Llegó el recreo. Normalmente Mía salía con todos. Aquel día permaneció sentada. Solo necesitaba respirar. Naturalmente, aquello provocó que Naruto también se quedara. Y Sakura. Y después Ino. Sasuke ni siquiera intentó irse. Mía observó alrededor.
-¿Qué es esto?
Naruto cruzó los brazos.
-Intervención.
-¿Por qué?
-Porque estás actuando raro desde que llegaste.
-Siempre actúo raro.
-Más raro.
Sakura asintió.
-Mucho más.
Ino comenzó a revisar su teléfono con excesivo interés. Sasuke miró por la ventana. Mía los señaló.
-Ellos saben exactamente por qué.
Naruto giró lentamente.
-Ah.
Sasuke suspiró.
-No empieces.
Naruto se puso de pie.
-¿Qué saben?
-Naruto -dijo Sakura.
-¡No! ¡Soy su hermano!
Mía levantó una mano.
-Precisamente por eso no te conté.