Sasuke era, para desgracia de su paciencia y diversión de todos los demás, el muchacho más codiciado de la academia. No porque él hiciera nada para conseguirlo. De hecho, hacía exactamente lo contrario.
No sonreía demasiado. No coqueteaba. No buscaba atención.
No parecía particularmente interesado en impresionar a nadie.
Y, precisamente por eso, medio instituto parecía decidido a convertirlo en un desafío personal.
La mayoría de las chicas, sin embargo, sabía algo. Sasuke Uchiha tenía ojos para una sola persona.
Aunque él jamás lo admitiera.
Aunque Ino tampoco lo hiciera.
Aunque ambos sostuvieran aquella relación absurda en la que podían pasar horas juntos, defenderse, cuidarse, ponerse celosos y luego afirmar con absoluta seriedad que no pasaba nada.
Todos sabían que pasaba muchísimo. Eso no impedía que algunas osadas lo intentaran.
Aquella tarde, durante el recreo, Sasuke estaba apoyado junto a una de las ventanas del corredor revisando algo en su teléfono. Mía estaba sentada en el alféizar cercano.
Naruto y Sakura compartían una bebida como dos personas incapaces de recordar que existían vasos individuales. Neji estaba junto a Mía, hojeando unos apuntes. Ino había desaparecido unos minutos para comprar algo en la confitería. Y entonces llegó ella. Una chica de otro curso. Cabello castaño perfectamente peinado. Labios brillantes.
Seguridad suficiente para ignorar las miradas de advertencia de absolutamente todo el mundo. Se acercó directamente a Sasuke. Mía levantó lentamente la cabeza. Naruto dejó de beber. Sakura murmuró:
-Oh, no.
Neji ni siquiera apartó la mirada del libro.
-Mala elección.
La chica sonrió.
-Sasuke.
Él levantó los ojos.
-¿Sí?
-Quería preguntarte algo.
-Pregunta.
Mía se acomodó mejor. Esto prometía entretenimiento. La chica jugueteó con un mechón de cabello.
-¿Vas a hacer algo el viernes?
Sasuke frunció ligeramente el ceño.
-Probablemente.
-¿Probablemente qué?
-Algo.
Mía se tapó la boca. Sakura le dio un codazo.
-No te rías.
-Estoy intentando.
La joven insistió.
-Me refería a si estás libre.
Sasuke la miró.
-No sé.
-Podríamos salir.
Silencio. Naruto abrió los ojos. Mía giró lentamente hacia Neji.
-Tres.
Neji levantó una ceja.
-¿Qué?
-Dos.
Sakura comprendió.
-Mía...
-Uno.
Una voz apareció desde el extremo del corredor.
-Qué valiente.
Todos giraron. Ino venía caminando con una bebida en una mano y una pequeña bolsa en la otra. Sonreía.
Demasiado. Sasuke cerró los ojos.
Mía se mordió el labio para no reír.
La muchacha miró a Ino.
-¿Perdón?
Ino se detuvo junto a Sasuke.
Muy cerca.
Demasiado cerca para que aquello pareciera casual.
-Dije que eres valiente.
-¿Por qué?
Ino bebió tranquilamente.
-Porque acercarte así a Sasuke requiere una combinación impresionante de optimismo y falta de información.
Mía tuvo que girarse. Naruto comenzó a toser. Sakura se cubrió la boca. Sasuke miró a Ino de reojo.
-Ino.
-¿Qué?
-Nada.
La otra joven levantó el mentón.
-Solo estaba hablando con él.
-Lo veo.
-No necesitas intervenir.
Ino sonrió todavía más.
-También lo veo.
-Entonces...
-Entonces continúa.
La chica parpadeó. Aquello no era lo que esperaba.
-¿Qué?
-Invítalo.
Sasuke giró lentamente hacia Ino.
Ino hizo un gesto con la mano.
-Adelante.
La joven volvió hacia Sasuke.
-Bueno... como decía...
Ino añadió:
-Aunque te recomiendo comprobar primero si le gustan las citas.
La muchacha frunció el ceño.
-¿Qué significa eso?
Ino lo pensó.
-Sasuke considera que responder mensajes dentro de las primeras seis horas ya es una demostración extrema de afecto.
Mía soltó una carcajada. Sasuke la miró.
-No ayudes.
-No estoy ayudando. Estoy disfrutando.
Ino continuó:
-También odia los lugares ruidosos, la gente demasiado entusiasta, las conversaciones superficiales y prácticamente cualquier actividad que implique socializar.
La joven miró a Sasuke. Él no contradijo nada.
-Pero supongo que podría intentarlo -continuó Ino- Quizá descubras su lado romántico.
Sasuke levantó una ceja.
-¿Tengo uno?
Ino giró hacia él.
-Muy escondido.
-No sabía.
-Yo sí.
Eso produjo un pequeño silencio. Mía lo notó. Neji también. Sakura sonrió. La muchacha cruzó los brazos.
-¿Tú eres su novia?
Ino respondió demasiado rápido:
-No.
Sasuke respondió al mismo tiempo:
-No.
Todos alrededor pusieron la misma expresión. Mía murmuró:
-Idiotas.
La joven pareció recuperar confianza.
-Entonces no entiendo cuál es tu problema.
Ino sonrió.
-Ninguno.
Se acercó un poco más a Sasuke.
-Solo me gusta mantener el ecosistema estable.
Mía soltó otra carcajada.
-¡Ino!
La chica no entendió.
-¿Ecosistema?
-Sí. Hay especies particularmente territoriales.
Sasuke la miró.
-¿Me estás comparando con un animal?
Ino negó.
-No. Estoy hablando de mí.
Naruto casi se atragantó. Sakura comenzó a reír. La joven miró a Ino.
Después a Sasuke. Después la escasa distancia entre ambos.
-¿Sabes qué? Olvídalo.
Ino levantó la bebida en forma de despedida.
-Excelente decisión.
La chica se marchó. Mía esperó hasta que dobló la esquina. Después explotó.
-¡NO PUEDO CREERLO!
Ino giró.
-¿Qué?
-"Mantener el ecosistema estable".
Neji cerró el libro.
-Fue eficiente.
Sakura reía. Naruto señaló a Ino.
-¡Dijiste literalmente que eres territorial!
-Era una metáfora.
Sasuke guardó el teléfono.
-No lo era.