El Legado De Las Almas

Los seis imposibles

La noticia tardó exactamente tres horas en salir de la academia. A las cuatro, el director ya había recibido llamadas de especialistas. A las cinco, varias instituciones dedicadas al estudio de personas con dones habían solicitado acceso a los informes. A las seis, alguien había utilizado por primera vez una expresión que al profesor de Educación Física no le gustó absolutamente nada:

Los Seis de Konoha.

Y antes de terminar aquel día, una conclusión comenzaba a repetirse entre quienes estudiaban manifestaciones extraordinarias.
Aquello no era normal. Las personas con dones eran escasas. Las personas con dones poderosos, todavía más. Las que poseían dos capacidades diferentes eran excepcionales.

Pero seis adolescentes de la misma edad, amigos entre sí, manifestando simultáneamente dones de una magnitud prácticamente desconocida, eso era otra cosa. Sakura podía escapar de cualquier prisión simplemente desapareciendo. Ino podía entrar en una mente sin tocarla. Mía podía mirar hacia atrás y hacia delante en el tiempo, cerrar heridas en segundos y mover objetos con el pensamiento. Sasuke podía crear dos de las fuerzas más destructivas de la naturaleza desde su propio cuerpo. Neji podía mirar donde ninguna pared permitía mirar y abrir puertas donde no existían puertas. Y Naruto...

Naruto parecía tener exactamente los mismos dones que su hermana.
Parecía. Porque pronto descubrirían que no era así.

El primero

El descubrimiento ocurrió dos días después. Habían acondicionado un aula amplia para que los seis practicaran bajo supervisión. Nada demasiado serio todavía. Los especialistas querían comprobar límites básicos y enseñarles, principalmente, a no incendiar edificios, invadir pensamientos, desaparecer accidentalmente o abrir portales hacia lugares desconocidos.

Ino estaba fascinada con la telepatía. Sasuke estaba aterrorizado por la fascinación de Ino con la telepatía.

-Deja de mirarme.

-Estoy sentada.

-Sabes perfectamente a qué me refiero.

Ino sonrió.

-¿Tienes miedo?

-De ti, generalmente.

-Qué romántico.

-No era un cumplido.

Mía, sentada sobre una mesa, rio.

-Sasuke lleva dos días intentando no pensar.

-Es imposible -dijo Sakura.

Neji asintió.

-Especialmente para él.

Sasuke levantó lentamente la mirada.

-¿Quieres comprobar cuánto control tengo sobre el fuego?

Neji sonrió.

-No particularmente.

Ino cruzó los brazos.

-¡No voy a meterme en sus cabezas!

Sasuke la miró.

-Ayer escuchaste lo que estaba pensando sobre tu cabello.

Ino se puso roja.

-¡Fue accidental!

-Y luego repetiste mi pensamiento en voz alta.

-Eso fue...

-Deliberado.

-Un error de juicio.

Mía se echó a reír. Naruto, mientras tanto, estaba comiendo. Era sorprendente la capacidad de aquel muchacho para introducir comida en cualquier acontecimiento trascendental.

-Yo confío en Ino -dijo con la boca medio llena.

Ella sonrió.

-Gracias.

-Pero tampoco quiero escuchar a Sasuke quejándose cada cinco minutos.

-Gracias -dijo Sasuke.

Naruto tragó.

-Así que voy a intentar algo.

Neji levantó la mirada.

-Esa frase pronunciada por ti nunca tranquiliza.

-Cállate.

Naruto miró a Sasuke. Pensó simplemente: Que nadie pueda entrar. Nada visible ocurrió. Ino parpadeó. Después volvió a mirar a Sasuke. Intentó escuchar. Nada.
Frunció el ceño. Se concentró. Nada.

-Sasuke.

-¿Qué?

-Piensa algo.

-Estoy pensando.

-Más fuerte.

Sasuke levantó una ceja.

-¿Cómo se piensa más fuerte?

-¡No sé! ¡Grita mentalmente!

Sasuke cerró los ojos. Ino esperó.
Nada. Abrió mucho los ojos.

-No puedo escucharlo.

Todos se quedaron quietos. Naruto dejó lentamente el bocadillo.

-Funcionó.

Mía bajó de la mesa.

-¿Qué hiciste?

-No sé exactamente.

-Naruto.

-¡Pensé que Ino no pudiera entrar!

Ino volvió a intentarlo. Nada. Sasuke sonrió. Una sonrisa lenta. Peligrosa.
Triunfal.

-Libertad.

Ino abrió la boca.

-¡Oye!

-Finalmente.

-¡Yo no entro tanto en tu cabeza!

-Ayer fueron siete veces.

-¡Cuatro fueron accidentes!

-Eso deja tres delitos conscientes.

Mía comenzó a reír. Ino señaló a Naruto.

-¡Quítaselo!

-No.

-¡Naruto!

-Privacidad mental.

-¡Traidor!

Naruto sonrió. Después miró a Sakura. Repitió el procedimiento. Ino dejó de escucharla.

-¡Naruto!

Después Neji. Otra mente desapareció de su alcance. Ino parecía personalmente ofendida.

-¡¿Por qué ellos sí?!

Naruto miró a Mía.

-¿Quieres?

Ella negó.

-No hace falta.

-¿Por qué?

Mía se concentró. Ino intentó entrar en su mente. Nada.

-Puedo protegerme sola -explicó Mía.

Naruto sonrió.

-Gemelos.

-Gemelos.

Chocaron los puños. Pero uno de los especialistas que observaba aquello detrás de un cristal no sonreía. Había comenzado a escribir frenéticamente. La prueba siguiente fue sencilla. Pidieron a Mía que intentara hacer con Sakura lo mismo que Naruto acababa de hacer. Mía se concentró.

Intentó envolver la mente de Sakura con aquella sensación que utilizaba para proteger la propia. Nada. Volvió a intentarlo. Ino seguía escuchando perfectamente.

-Está pensando que espera que funcione.

Sakura la miró.

-¡Ino!

-¡Es para la prueba!

Mía frunció el ceño. Intentó nuevamente. Nada.

-No puedo.

Naruto dejó de sonreír.

-Pero tenemos los mismos dones.

-Quizá no exactamente -respondió Neji.

Todos lo miraron. Uno de los especialistas entró.

-Eso creemos.

Naruto señaló su propio pecho.

-¿Yo puedo hacer algo que Mía no?

El hombre asintió.

-Tu telequinesis no parece limitarse a la materia.




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