Naruto había descubierto que mirar el futuro era una idea espantosa. No porque no pudiera hacerlo. Precisamente porque podía. El futuro no permanecía quieto. Cada decisión parecía abrir posibilidades nuevas; algunas imágenes se superponían, otras se contradecían y ciertas visiones llegaban cargadas de emociones tan intensas que regresaba al presente con dolor de cabeza.
Después de tres intentos había establecido una norma personal:
-El futuro está prohibido hasta nuevo aviso.
Estaba sentado en el suelo de su habitación, vestido con pantalones negros y una camiseta naranja. Su largo cabello rubio caía alborotado sobre los hombros. Cerró los ojos.
El pasado era diferente. El pasado ya había ocurrido. No podía cambiarlo. Solo observar.
-Muchísimo más seguro -murmuró.
Respiró profundamente. Activó la cronoquinesis. Y cayó. Primero llegaron imágenes incomprensibles.
Un bosque. Montañas. Una aldea.
Naruto frunció el ceño. Aquella era Konoha. Pero no su Konoha. No había edificios enormes. No había automóviles. No había academia moderna. Era una aldea rodeada de naturaleza. Y las personas...
-¿Qué demonios llevan puesto?
Entonces se vio. Naruto dejó de respirar. Era él. Y no era él. Más joven. Cabello corto. Ropa extraña.
Una banda metálica sobre la frente.
Corría por las ramas de los árboles como si la gravedad fuera una sugerencia.
-¿Yo era ninja?
La visión cambió. Personas utilizando técnicas imposibles.
Energía. Combates. Saltos. Naruto quiso seguirse a sí mismo. Pero algo tiró de su cronoquinesis. Unos ojos rojos. Sharingan. La visión cambió violentamente. Sasuke.
Naruto lo reconoció inmediatamente. Era diferente.
Cabello corto. Ropa completamente distinta. Expresión mucho más oscura. Pero era Sasuke.
Aquellos ojos eran exactamente los mismos que habían despertado días atrás en su amigo. Rojos. Tres astas negras. Naruto se acercó dentro de aquella visión.
-No puede ser...
El Sasuke del pasado anticipaba movimientos con una precisión absurda. Esquivaba. Atacaba. Saltaba. Y entonces apareció una espada. Naruto quedó fascinado.
Sasuke la manejaba como si fuese una prolongación de su brazo. Nada sobraba. Nada parecía improvisado.
Cada giro tenía precisión. Cada desplazamiento era elegante.
Entonces apareció electricidad. Naruto abrió mucho los ojos. Una concentración de rayos surgió alrededor del cuerpo de Sasuke. El sonido era intenso. La energía recorrió su cuerpo. Llegó hasta la espada.
-¿Qué es eso?
Una palabra apareció dentro de la visión. Como un recuerdo que no pertenecía a Naruto y, sin embargo, ahora podía escuchar.
Chidori.
Naruto sintió un escalofrío.
-Chidori...
Vio a Sasuke utilizar aquella energía mientras combatía. Espada. Sharingan. Rayos. Velocidad. Todo encajaba. Entonces comprendió. Los dones actuales no eran nuevos.
O, al menos, no completamente. Eran ecos. Fragmentos. Algo había sobrevivido. La visión cambió nuevamente. Naruto vio a aquel otro Naruto frente a Sasuke.
Rivales. Amigos. Enemigos. Hermanos. Un vínculo tan extraño, profundo y obstinado que Naruto sintió la emoción atravesarlo aunque no comprendiera todavía toda aquella historia.
-Sasuke...
La cronoquinesis se quebró. Naruto abrió los ojos. Estaba nuevamente en su habitación. Respiraba agitadamente.
-¡NO PUEDE SER!
Se puso de pie. Caminó tres pasos.
Volvió.
-¡ÉRAMOS NINJAS!
Una carpeta salió flotando. Naruto la ignoró.
-¡SASUKE TENÍA UNA ESPADA!
Dos libros despegaron del escritorio.
-¡Y HACÍA RAYOS CON ELLA!
La almohada ascendió. Naruto se quedó inmóvil.
-Necesita una espada.
Silencio. La almohada cayó. Naruto sonrió.
-Necesita una espada.
Aquella sonrisa habría preocupado profundamente a cualquier adulto responsable.
La compra más razonable de Naruto Uzumaki
Al día siguiente, Naruto llegó a la academia cargando una caja larga y elegantísima. Mía la vio. Se detuvo.
-No.
Naruto sonrió.
-Buenos días.
-¿Qué compraste?
-Nada.
-Eso mide más de un metro.
-Es un regalo.
Neji llegó detrás de ella. Miró la caja.
Después a Naruto.
-¿Debemos preocuparnos?
-No.
-Entonces debemos preocuparnos -concluyó Neji.
Sakura apareció.
-¡Buenos días!
Naruto inmediatamente sonrió.
-Buenos días, mi reina.
Mía hizo una arcada teatral.
-Necesito cambiar de familia.
Sakura besó rápidamente la mejilla de Naruto. Él olvidó durante cinco segundos la existencia de la caja.
Mía chasqueó los dedos.
-Romeo.
-¿Qué?
-Objeto misterioso.
-¡Cierto!
Neji suspiró.
-Extraordinaria capacidad de concentración.
Ino y Sasuke llegaron juntos.
Naturalmente. Naruto vio a Sasuke.
Sus ojos se iluminaron.
-¡TÚ!
Sasuke se detuvo.
-No.
-¡Ni siquiera sabes qué voy a decir!
-Tu expresión es suficiente.
-Tengo algo para ti.
Sasuke miró la caja.
-No lo quiero.
-¡No sabes qué es!
-Por eso mismo.
Naruto caminó hacia él.
-Confía en mí.
Sasuke miró a Mía.
-¿Qué hizo?
-No tengo idea.
-¿Neji?
-Me niego a asumir responsabilidad.
-¿Sakura?
Ella sonrió.
-Yo confío en él.
Mía levantó un dedo.
-Estás enamorada. Tu testimonio queda invalidado.
-¡Mía!
Naruto entregó la caja a Sasuke.
-Ábrela.
Sasuke no se movió.
-Naruto.
-Sasuke.
-¿Qué hay dentro?
-Tu pasado.
Silencio. Ino frunció el ceño.
-Eso sonó siniestro.
Neji asintió.
-Muchísimo.
Mía señaló la caja.
-Si hay un cadáver dentro, quiero dejar constancia de que no sabía nada.
Sakura abrió mucho los ojos.
-¡Mía!
-Es demasiado angosta -observó Sasuke.