La Academia Élite de Konoha había sobrevivido a incendios menores, portales accidentales, una crisis telequinética, una fuga de documentos provocada por un estornudo y tres reuniones extraordinarias con los padres. Lo que no había conseguido era volver a la normalidad.
Principalmente porque Naruto seguía asistiendo a clases. Y donde estaba Naruto, la normalidad era apenas una propuesta.
El café del profesor
La clase de Historia había empezado con relativa tranquilidad.
Naruto tomaba apuntes. Sakura lo miraba de reojo para asegurarse de que efectivamente estuviera tomando apuntes y no dibujando ramen. Sasuke estaba recostado contra el respaldo, con esa expresión de quien ya sabía todo antes de que el profesor abriera la boca.
Ino escribía mientras intentaba no escuchar pensamientos ajenos. Neji leía el material de la clase. Mía hacía exactamente lo mismo que Naruto.
Es decir, fingía concentración. El profesor caminaba frente al pizarrón.
-La expansión urbana de Konoha comenzó....
Naruto levantó la mano.
-Profesor.
-¿Sí?
-¿Esto entra en el examen?
- Todo entra en el examen.
Naruto se quedó inmóvil. Su lapicera tembló. Mía la vio.
-No.
Naruto la miró.
-¿Qué?
-Ni se te ocurra.
-No estoy haciendo nada.
El estuche de Sakura se elevó tres centímetros. Sakura suspiró.
-Naruto.
-¡No estoy nervioso!
El café del profesor comenzó a subir lentamente desde el escritorio. Nadie habló. Naruto seguía mirando su cuaderno. Neji señaló discretamente hacia adelante.
-Tu crimen está escapando.
Naruto levantó la cabeza. La taza flotaba aproximadamente a un metro del suelo.
-Oh.
El profesor giró. Miró la taza. Miró a Naruto. Volvió a mirar la taza.
-Bájala.
Naruto extendió una mano. La taza bajó. Todos suspiraron. Entonces Naruto preguntó:
-¿Cuántas páginas tiene el examen?
-Ocho.
La taza salió disparada hacia el techo.
-¡NARUTO!
-¡OCHO ES UN ABUSO!
Sakura desapareció. Reapareció arriba de un escritorio, atrapó la taza antes de que se volcara y volvió a aparecer junto al profesor.
Le entregó el café.
-Aquí tiene.
El profesor la miró.
-Gracias.
Después miró a Naruto.
-Una página más por alterar mi presión arterial.
Naruto abrió la boca. Mía levantó ambas manos.
-¡NO DIGAS NADA!
Ino descubre que existen pensamientos que jamás deberían escucharse
Ino estaba intentando mejorar su disciplina telepática. En teoría, debía aprender a seleccionar una sola mente dentro de una multitud. En la práctica, aquel martes decidió experimentar durante el almuerzo. Mala idea. Muy mala idea. Estaban los seis sentados en la cafetería. Ino cerró los ojos.
-Voy a intentar escuchar solo a una persona.
Sasuke dejó inmediatamente el tenedor.
-No.
-No dije que fueras tú.
-Vas a elegir alguien de esta mesa.
-Quizá Naruto.
Naruto levantó la cabeza.
-Mi mente es un lugar sagrado.
Mía soltó una carcajada.
-Tu mente es ramen con ventanas.
-¡Traición genética!
Ino se concentró. Escuchó primero a Sakura.
Espero que Naruto no vuelva a preguntarme si besarme cuenta como terapia.
Ino abrió los ojos. Miró a Sakura. Sakura frunció el ceño.
-¿Qué?
-Nada.
Naruto levantó una ceja.
-¿Qué pensó?
-Privacidad.
-¡Pero yo soy el novio!
-Precisamente.
Ino volvió a intentarlo. Neji.
Si Mía vuelve a robarme papas, voy a abrir un portal dentro de su mochila y recuperarlas.
Ino empezó a reír. Mía la miró.
-¿Qué?
Ino señaló a Neji.
-Nada.
Mía giró lentamente. Neji mantuvo una expresión impecable.
-No sé de qué habla.
-Ahora quiero saberlo.
-No.
Ino decidió arriesgarse. Sasuke.
Durante dos segundos no escuchó nada. Naruto tenía todavía el escudo mental levantado. Ino giró hacia él.
-Naruto.
-¿Sí?
- Baja el escudo de Sasuke.
Sasuke golpeó la mesa.
- No.
-¡Necesito practicar!
- Practica con otro.
- Cobarde.
- Prudente.
Mía sonrió.
- Sasuke tiene miedo de que descubras cuánto piensa en ti.
Silencio. Ino se puso roja. Sasuke miró a Mía. Una pequeña chispa azul apareció entre sus dedos. Mía levantó ambas manos.
-Era una observación científica.
-Cállate.
Naruto rio tanto que cinco cucharas comenzaron a levitar. Sakura señaló.
-Cariño.
Naruto bajó las cucharas.
-Perdón.
Ino apoyó la barbilla en una mano y miró a Sasuke.
-Ahora sí quiero saber.
Sasuke levantó su vaso.
-Nunca.
-Naruto.
-No me metas.
-Te doy mi postre.
Naruto giró inmediatamente. Sasuke lo miró horrorizado.
-Naruto.
-Estoy evaluando variables.
-Eres comprable.
-No me gusta esa palabra.
Mía intervino:
-Es exactamente esa palabra.
El día que Neji descubrió la peor aplicación posible de los portales
Durante una clase particularmente aburrida, Neji decidió experimentar.
Eso ya era sospechoso. Mía estaba a dos bancos de distancia. Tenía una botella de agua junto al cuaderno. Neji abrió un portal diminuto debajo de la botella.
Otro apareció justo encima de su propia mano. La botella cayó perfectamente. Neji la atrapó. Mía siguió escribiendo. Dos segundos después se detuvo. Miró el escritorio vacío. Después a Neji. Él bebía agua tranquilamente.
-Neji.
-¿Sí?
-¿Esa es mi botella?
-No.
Mía miró la etiqueta. Su nombre estaba escrito con marcador.
-Dice "Mía".
Neji miró la botella.
-Qué coincidencia.
-¡LADRÓN!
El profesor se giró.
-¿Algún problema?
Mía sonrió.
-Ninguno.
El profesor continuó. Mía volvió hacia Neji.