Neji llegó a la Academia Élite de Konoha a las siete y cuarenta y tres de la mañana. A las siete y cuarenta y cinco, Itachi supo que algo andaba mal. A las siete y cincuenta, Sasuke también. A las siete y cincuenta y dos, Mía dejó de fingir que no lo observaba.
Y a las siete y cincuenta y cuatro, Naruto comprendió que aquella mañana su amigo no quería hablar con nadie. Eso último fue particularmente difícil para Naruto, porque Naruto consideraba que el silencio prolongado era una enfermedad que debía tratarse mediante conversaciones no solicitadas.
Neji entró en el aula con las manos metidas en los bolsillos de su campera blanca. No saludó. No hizo ningún comentario. No miró a nadie. Fue directamente hacia su asiento y dejó caer la mochila junto a la silla. Mía lo siguió con los ojos.
- Buenos días -dijo suavemente.
- Buenos días.
Nada más. Ella frunció el ceño. Naruto giró inmediatamente desde la fila delantera.
-Buenos días, Neji.
-Buenos días.
-¿Dormiste?
-Sí.
-¿Comiste?
-Sí.
-¿Estás bien?
-Sí.
Naruto entrecerró los ojos.
- Mentira.
Neji levantó lentamente la mirada.
- Naruto.
- ¿Qué?
- No.
-¿No qué?
- No quiero hablar.
Naruto abrió la boca. Sasuke, desde dos pupitres más allá, dijo:
- Respétalo.
Naruto cerró la boca. Dos segundos.
La volvió a abrir.
- Pero...
Sakura le tapó la boca con una mano.
- Dijo que no quiere hablar.
Naruto murmuró algo incomprensible contra su palma.
-No entiendo nada -dijo Ino.
Sasuke respondió:
-Dice que está preocupado.
Naruto lo señaló indignado.
-¿Cómo entendiste eso?
Sasuke arqueó una ceja.
-Porque te conozco.
Naruto quedó callado. Después sonrió.
- Ay, Sasuke...
- No empieces.
Pero Neji no reaccionó. Normalmente habría soltado algún comentario sarcástico. Aquella mañana ni siquiera levantó la cabeza. Mía dejó de sonreír. Itachi apareció quince minutos después. Y bastó una mirada. Neji estaba sentado junto a Mía, pero parecía estar a kilómetros de distancia.
-Buenos días.
-Buenos días -respondieron todos.
Neji también. Sin entusiasmo. Itachi dejó una carpeta sobre el escritorio.
-Hoy trabajaremos control dimensional.
Neji levantó apenas la cabeza. Magnífico. Justamente aquello.
-Quiero comprobar cuánto tiempo puedes mantener un portal estable sin modificar su tamaño - explicó Itachi.
-Está bien.
Itachi lo observó.
-¿Seguro?
-Sí.
-Neji.
-Estoy bien.
Itachi cruzó los brazos.
-No pregunté eso.
Neji finalmente lo miró. Itachi no insistió.
-Cuando quieras.
Neji se levantó. Extendió la mano.
El Byakugan se activó. Las venas alrededor de sus ojos ahora blancos, aparecieron ligeramente marcadas. Un círculo luminoso comenzó a formarse frente a él. Perfecto. Estable. Neji respiró. Hanabi. El portal tembló. Itachi lo vio.
- Concéntrate.
Neji apretó los dientes. Dentro de tres días. El portal aumentó de tamaño.
- Neji.
- Lo tengo.
No vengas a verme.
El portal se deformó.
-No lo tienes -dijo Sasuke.
- Cállate.
- Definitivamente no lo tienes.
Neji giró hacia él.
-¡Dije que...!
¡FUUUM!
Una fuerza de succión atravesó el aula.
-¿QUÉ...?
La mochila de Naruto salió disparada.
-¡¡MI MOCHILA!!
Desapareció dentro del portal. Silencio. Naruto miró el agujero dimensional. Luego a Neji.
-Mi mochila.
Neji palideció.
-Yo...
Una cartuchera salió volando.
-¡ESA ES MÍA! -gritó Sakura.
Desapareció. Un cuaderno. Dos libros. Una regla. La botella de Ino.
-¡NEJI!
-¡ESTOY INTENTANDO CERRARLO!
Una silla comenzó a deslizarse. Sasuke la sujetó con el pie.
-Itachi.
-Ya voy.
Itachi activó el Mangekyō. Abrió un segundo portal frente al de Neji y comenzó a neutralizar la distorsión.
Naruto miró fascinado.
-Eso es increíble.
Sakura lo agarró de la campera.
-¡NO TE ACERQUES!
-¡Pero quiero ver!
-¡Tu mochila acaba de desaparecer!
Naruto se quedó quieto.
-Es verdad.
Miró a Neji.
-¿Dónde está?
Neji cerró finalmente el portal. Silencio. Todos lo miraron.
-No sé.
Naruto palideció.
-¿Cómo que no sabes?
-No sé dónde desembocó.
-¡TENÍA MI ALMUERZO AHÍ!
Mía cerró los ojos.
-Naturalmente esa es tu preocupación principal.
-¡ERA RAMEN!
Neji, contra toda voluntad, soltó una pequeña risa. Mía lo vio. Itachi también. Naruto lo señaló.
-¡Te reíste!
Neji recuperó inmediatamente la expresión seria.
-No.
-¡Sí!
-No.
-¡Mía!
-Se rio.
Neji la miró traicionado.
-Gracias.
-Siempre.
Itachi desactivó sus ojos.
-Primera observación del día: no volveremos a permitir que Neji practique portales cerca del almuerzo de Naruto.
-Gracias -dijo Naruto solemnemente.
La mochila apareció once minutos después. Sobre el escritorio del director. Durante una reunión. El director llegó personalmente al aula sosteniéndola con dos dedos.
-¿Alguien quiere explicarme por qué una mochila apareció dimensionalmente sobre mi computadora?
Naruto levantó la mano.
-Es mía.
-Eso no responde mi pregunta.
-Pero aclara la propiedad.
Sasuke se cubrió el rostro. Itachi respondió:
-Accidente durante el entrenamiento.
El director miró a Neji.
-¿Hyuuga?
-Sí.
-Controle sus portales.
-Estoy trabajando en ello.
Naruto abrió la mochila.
-¡MI RAMEN ESTÁ BIEN!
El director lo miró.
-Me alegro muchísimo, Uzumaki.
-Gracias.
-Era sarcasmo.
-Ah.
Mía comenzó a reír. Neji no. El segundo incidente ocurrió durante Matemáticas. Y fue peor. El profesor estaba explicando una ecuación cuando Neji dejó de escuchar. Miraba por la ventana.
Pensaba en Hanabi.